JORDI MARIN, HIPPY
«No queríamos depender de nadie
26-6-2010
JORDI MARIN, HIPPY

Con 31 años de parada, el más veterano de los vendedores «hippis» de la calle Gracia, Jordi Marín Pérez, 51, sigue pensando y viviendo como un hippy.

¿Cómo se mete uno a hippy?
Cuando estudiaba en la UAB, yo ya vendía pendientes y collares en el campus.


Por donde sigue la historia
Tenía un Citroën 2CV de cuando Franco era corneta, de ésos que se ‘enchegaban’ con manivela. Pero me tocó la lotería, me compré un Land Rover y me fui a Africa.


¿El viaje iniciático de rigor?
También comercial porque traje para acá cosas de Africa. Me fue bien y empecé a organizar viajes turísticos en los que compraba artículos que luego vendía aquí.


Hippy total.
También estuve año y medio viviendo en una comuna en el pueblo abandonado del Pirineo, Espluga de Serra.


¿Sexo, drogas y rock and roll?
Pues sí, todo muy underground (sonríe). La verdad es que ésa era nuestra filosofía.


¿Y la venta ambulante?
Esto lo empezamos Serafín Escaño, Héctor Puig y otros jóvenes inquietos que vendíamos artesanía en otras poblaciones.


¿Por qué no Sabadell?
En los años 70 Sabadell era como un campo de concentración con autobuses rojos. No pasaba ni un alma por la calle. Estaba muerto completamente.


Pero os instalásteis.
Empezamos vendiendo de pirata en el Paseo de la Plaza Mayor hasta que venía la policía y nos echaba.
Al final os dieron permiso.


Sí, pero en navidad de 1980 en la isleta del Paseo montaron la feria de Santa Lucía y a nosotros nos metieron en la calle la Rosa.


Y los comerciantes de se quejaron.

En alguna época de crisis algún botiguer barato nos vio como competencia y hubo sus más y sus menos. Pero nada importante.


¿Pagáis los mismos impuestos?
Yo pago ocupación, módulos y autónomos.


¿Había ideología?
Era una filosofía de vida alternativa, una manera ser autosuficiente, de no depender de nadie, de no entrar en el consumismo.


Salva sea la contradicción.
Efectivamente huir del consumismo vendiendo productos es una paradoja. Pero al menos eran productos elaborados por nosotros o traídos por nosotros de otros países.


¿Siempre de Africa?
No, una vez fui al Amazonas, me metí en la selva para conseguir flechas, machetes y máscaras de una tribu. Me costó cantidad, pero las vendí bien y contaba a todo el mundo cómo estaban construidas, cómo eran los indios... hacíamos cultura.


¿Qué futuro tiene este tipo de comercio?
Va a menos. Permiso que se pierde ya no se renueva. Y no hay relevo generacional.


¿A sus hijos no les va?
Ni yo querría que siguieran con esto. Uno ya trabaja en robótica y los otros son pequeños o autosuficientes.


Es un comercio extraño, mucha furgoneta, montar cada mañana...

Como los antiguos buhoneros. Era la manera hippy de ver mundo.


Pero usted ya no viaja.
Hago sanfermines, varias ferias en Navarra y País Vasco, Fallas, Xàtiva... Este sistema te da libertad.


¿Cambiaría la parada por una tienda con techo?
Por ahora no. Más adelante quizás.


¿No quiere ser rico?
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.


¿Si llueve no trabaja?
No. Mi jefe es el tiempo (ríe).


¿Tiene clientela fija?
Claro, hay gente que es fiel a nuestra parada: señoras que nos cuentan sus penas y aquellos niños pequeñitos que venían con sus padres y hoy vienen con sus hijos.


¿Ya sois historia?
Somos más antiguos que el 60% del comercio de la ciudad.


¿Su cliente tipo es el antisistema?
El perro-flauta como yo le llamo (ríe) no es el nuevo hippy ni mucho menos. Suele venir de la clase media y en pocos años le verás con traje y corbata.


Como tantos hipis de los 60.
Porque también algunos venían de la clase media.


¿Qué caracteriza su parada?
Buen trato, producto original y buena música. Algunas personas tararean nuestra música o se quedan a escucharla. Me gusta pensar que pongo una pizca de alegría a la calle.


Paz y amor

PURA VIDA
Un accidente grave de bici a los 16 años le quitó la vista en el ojo izquierdo y le puso una placa en el cráneo.
Nada de eso le afectó para vivir iuntensamente la vida y ser desde mecánico de aviación hasta militante de partido radical pasando por divulgador de parapsicología en Radio Sabadell, estudiante de magisterio en la UAB y de radiología en la Mutua de Terrassa o guía turístico de aventuras y de eclipses de sol.