Iván Jimenez-Aybar, abogado de musulmanes
«Muchas mujeres con niqab
son catalanas ex-hipis»
16-6-2010
Iván Jimenez-Aybar, abogado de musulmanes

Doctor en derecho, profesor en la UAB de Derecho Eclesiástico del Estado y asesor jurídico en inmigración y asuntos religiosos del bufet barcelonés Trayectus, el zaragozano residente en Sabadell, Iván Jiménez-Aybar, 38, es también asesor en estos temas del Ayuntamiento de Sabadell.
En Pozuelo (Madrid) fue él quien defendió a Najwa, la niña que tuvo que cambiar de instituto por llevar el velo.


¿Por qué se lió tan gorda en Pozuelo?
Porque el instituto tenía una norma contra las gorras y capuchas de alumnos que «alteran la paz social del aula».


¿Eso incluía el velo?
No, pero los alumnos de las capuchas se quejaron del velo de Najwa.


¿Lo llevaba por sumisión paterna?
Al revés. Su padre, con el que yo he hablado, siempre le pidió a Najwa que se quitara el velo, pero como es una adolescente... (sonríe).


La prohibición de niqab i burka se extiende por Catalunya como reguero de pólvora.
Es normal. En todos los lugares donde tienes que enseñar el DNI es normal que te vean la cara y has de quitarte el burka, el pasamontañas o el casco de la moto.


En los mercados municipales no tienes que enseñar el DNI.
Es que ahí ya no está tan justificada la prohibición. Como en la calle. En la calle hay libertad de vestir como uno quiera.


¿Defiende la prohibición en otros casos?
En las guarderías. ¿Cómo le vas a dar el niño a una señora que no le ves la cara? En los bancos, donde está reservado el derecho de admisión o donde haya que pagar con trajeta de crédito y DNI incluído el súper.


¿Prohibirá Sabadell el burka?
Se está considerando. Yo creo que antes de regular nada hay que trabajar mucho con las comunidades musulmanas.


¿En qué sentido?
Ponerse de acuerdo con ellos porque la mayoría no quieren burka. Saben que da una imagen fanática y salafista del islam.


¡Pero si en España no hay burkas!
Alguno hay. Pero de niqabs, ese velo que tapa toda la cara menos los ojos, cada día hay más.


¿Es el niqab un signo de sumisión al marido?
Sin lugar a dudas. Pero hay que tener en cuenta una cosa: muchas mujeres que llevan niqab son catalanas de toda la vida, ex-hipis o ex-comunistas que llevan toda la vida buscando un algo espiritual y creen encontrarlo en el islam.


¿Espiritual o sexual?
Eso ya no lo sé.


¿De verdad hay que legislarlo?
Más urgente sería legislar la poligamia. Muchos subsaharianos de Gambia o Mali viven con cuatro mujeres.


¿Y qué?
La poligamia atenta contra el orden público porque esas mujeres vienen a España como si fueran esposas de otro, pero una vez aquí demandan servicios públicos como si sólo ellas estuvieran casadas con ese hombre. Dos fraudes de ley.


¿Hay mucho de eso en Catalunya?
Muchísimo. No sé por qué ese tema aún no ha aflorado.


¿Decimos religión cuando deberíamos decir tradición?
Sí. El burka es muy anterior al Islam.


¿Por qué Inglaterra que tiene musulmanes desde hace dos siglos nunca ha prohibido nada?
Es la excepción. Francia, Italia, Holanda, Bélgica, Dinamarca... todos lo están regulando.


¿Prohibir el burka es una medida populista de alcaldes débiles a la búsqueda de los votos perdidos?
Yo lo único que puedo decir es que es un problema real que hay que resolver. Siempre, insisto, de acuerdo con la comunidad musulmana.


¿Por qué asustan las mezquitas?
Porque baja el precio de los pisos lo que es cierto y porque es foco de conflictos lo que es falso.


¿Por qué falso?
Está demostrado que donde hay una mezquita se retiran delincuentes y traficantes de droga. Eso sí, hay que vigilar el repunte del radicalismo. Por eso es consecuencia de la pobreza no de la mezquita.


Temor de Dios

SINO FAMILIAR: SBD
Cuando su padre, militar de Zaragoza, fue destinado a Sabadell eleigió Sabadell para vivir «por motivos de feeling». Desde entonces nuestra ciudad ha arrastrado inevitablemente a este doctor en derecho una y otra vez. Ahora el destino le trae una vez más a nuestra ciudad por su trabajo en la UAB y en la asesoría Trayectus de Barcelona. Tras vivir un tiempo en el Hotel Urpí, ha comprado un piso en la calle Calders en el que vivirá pronto con su mujer y su hijo de 6 meses.