MARTA DOMÍNGUEZ, CAMPEONA DEL MUNDO
«Duermo 12 horas diarias»
2-6-2010
MARTA DOMÍNGUEZ, CAMPEONA DEL MUNDO

La actual campeona del mundo de 3.000 obstáculos, la atleta de Venta de Baños (Palencia), Marta Domínguez Azpeleta, 34, vino «de incógnito» la semana pasada a las pistas de atletismo de Sabadell para entrenar con su amigo el sabadellense Miguel Quesada.

Estaba usted en el CAR. ¿Qué tiene Sant Cugat que no tenga Palencia?
La humedad. Me estoy entrenando para el Campeonato de Europa que se celebrará en Barcelona. Palencia es muy seco.


¿Cambia mucho correr con o sin humedad?
Mucho. Has de entrenarte en las condiciones más parecidas a la carrera. Incluso la hora importa. Si compito a las 5 de la tarde, he de entrenarme para correr a esa hora.


Y se vino del CAR a Sabadell.
Tenía que hacer un entrenamiento fuerte y le pedí a Miguel que me llevara a unas instalaciones. Me trajo a su pista y encima me hizo de liebre.


¿Qué tal las pistas Josep Molins?
Muy bien, estaban en muy buenas condiciones.


¿La trataron como merece la mejor atleta española de la historia?
(Ríe) Me trataron fenomenal. Me dieron todos los medios. Catalunya siempre me ha tratado muy bien.


¿Por qué se corre más cuando otro te hace de liebre?
Hay una cuestión aerodinámica, te corta el aire. Pero hay otra psicológica: él te marca el ritmo y controla los tiempos con lo que te liberas mentalmente de esos temas.


¿Además te motiva?
Claro porque corre más que tu y te esfuerzas mucho más.


¿Le pusieron ría con agua y todo?
No. Salgo de una lesión de un pie y la ría hay entrenarla despacito.


Nunca he entendido eso de la ría ¿Qué sentido tiene?
La prueba de 3.000 obstáculos es una adaptación a pista del antiguo campo a través en el que se cruzaban ríos, charcos y barro. Es un simulación.


Vale, ¿pero es más difícil correr con los pies mojados o qué?
Normalmente se moja sólo uno, siempre el mismo. Cuesta un poco más levantarlo, eso hace la prueba más dura y exige mucha capacidad de sufrimiento


Y usted de eso sabe mucho. ¿La entrena también?
Yo creo que nací con ese gen de luchadora y sacrificada, pero también lo he ido trabajando. Eso te permite caer en una final de Juegos Olímpicos y al año siguiente quedar campeona del mundo.


Todos hemos visto mil veces aquella tremenda caída en Pekín 2008 ¿Cómo la recuerda usted?


Yo creo que perdí el conocimiento. Tropecé con el obstáculo, rodé por los suelos, me levanté, cogí una bandera... pero todo eso lo sé porque lo he visto en vídeos. Mi cuerpo actuaba solo, sin pensar.


¿No lo recuerda?
El año pasado lo tuve en la mente todos los días. Pero este año, después de ganar el Mundial del 2009, lo olvidé. Está superado.


¿Le afectó?
Me dije eso no me vuelve a pasar en la vida. He cometido errores que jamás repetiré. Y así ha sido. Me ayudó a entrenar más duro todavía.


¿Le molesta hablar de ello?
No. Me pone en mi sitio.


Tiene usted una sonrisa espléndida. ¿Es tan feliz como parece?
Bueno (ríe), soy una privilegiada y eso me produce una alegría interior. Pero tampoco creas, eh? También tengo mi carácter.


¿En atletismo la raza negra es superior?
No lo creo. También las rusas son muy buenas.


Casada pero sin hijos ¿Por culpa del atletismo?
Es que nunca encuentras el momento. Cuando no es un Europeo es un Mundial o unos JJOO. No paras de entrenar, duermes las doce horas... Y para ser madre también hay que ser una profesional.


¿Duerme doce horas al día?
Es lo que necesito para rendir al máximo. Diez de noche y dos de siesta. Si quieres conseguir algo has de llevar vida monacal.


¿Piensa ya en retirarse?
No. Me encuentro estupendamente por lo que quiero ir a Londres 2012. Después quizás me pasaré al maratón donde la edad no cuenta tanto.


¿La cinta rosa es siempre la misma?
Fue la misma de 1985 a 2006 en que decidí comercializarla por un tía mía que sufre alzheimer. Pero sigue siendo mi amuleto y no puedo salir a correr sin ella. La necesito tanto como las zapatillas.


Hello Kitty

SIMPLY THE BEST
Para muchos, Marta Domínguez es la mejor atleta española de la historia.
Sólo otra atleta podría hacerle sombra en ese título, la sabadellense Carmen Valero, bicampeona mundial de cross en 1976 y 1977.
Una salomónica manera de zanjar la polémica, si la hubiere, sería nombrarlas la mejor del siglo XX y la mejor del XXI.