Mussa Sanon, PRESIDENTE DE REFUGIADOS POLÍTICOS
«Si vuelvo a mi país me matarán»
7-5-2010
Mussa Sanon, PRESIDENTE DE REFUGIADOS POLÍTICOS

Ha tenido que huir de su país, Costa de Marfil, porque su vida corría peligro. Llegó a España en patera y a Sabadell como solicitante de refugio político. Durante un año vivió en uno de los pisos protegidos del Ayuntamiento. Hoy está en la calle.
Pero, como al 98% de los solicitantes de asilo político, España le niega el estatuto del refugiado y desde el 2005 lucha sin éxito en diversos tribunales para obtenerlo. Finalmente ha decidido aceptar la presidencia de la Associació de Refugiats i Asilats de Catalunya, ARAC, que se presenta esta tarde en el Casal Pere Quart.


¿Por qué huyó de su país?
Iban a matarme.


Cuénteme.
Yo era líder sindical de los transportistas y empecé a luchar para que las bandas armadas no asaltaran a los camioneros en la carretera.


¿Luchar cómo?
Pequeñas manifestaciones y artículos en la prensa para que el gobierno hiciera algo. Pero el ambiente se enrareció en todo el país y en el 2002 el líder de la oposición organizó un gran meeting en el estadio de fútbol de Abidjan.


Usted asistió, claro.
Con miles de personas, pero el gobierno cortó la electricidad y la gente se fue a manifestar a la sede la televisión donde la policía empezó a disparar.


¿Hubo muertos?
Muchos. Yo me salvé porque me escondí bajo unos arbustos. Aquello fue el principio de una nueva época de persecución y sangre.


¿Le perseguían a usted?
Yo cada vez tenía más miedo. El jefe de los transportistas huyó a Mali y uno de los opositores más populares, el comediante televisivo «H», fue asesinado en su casa. Cada día desaparecía más gente.


¿Cómo desaparecían?
Llegaba a una casa un escuadrón de la muerte formado por paramilitares y se llevaban a los más críticos con el régimen de Laurent Gbagbo. Nunca más se les volvía a ver.


¿Vinieron a su casa?
Sí. Alguien nos avisó antes por teléfono, pero no pude huir por el toque de queda. Sólo pude esconderme. Mi madre salió a hablar con aquellos hombres armados.


¿Por qué no su padre?
Porque es djulá, o sea musulmán y del norte de Costa de Marfil como yo. Mi madre en cambio es del centro del país y hablaba la lengua de los paramilitares.


O sea que la persecución no es sólo política, sino también religiosa.
Y étnica. Es una lucha entre los betés o cristianos del centro y los djulás o musulmanes del norte.


¿Cómo fue el diálogo de su madre con aquellos hombres?
Aunque es beté como ellos, tuvo que ver como pegaban a uno de mis hermanos más jóvenes. Pero lloró y suplicó y consiguió que se marcharan.


¿Y usted?
Lo vi todo muerto de miedo desde mi escondrijo. Pero aquella misma noche huí de Abidjan y me refugié en Djoukeuet donde unos amigos me dejaban dormir en su coche.


¿Cuánto tiempo?
Tres años escondido hasta que en el 2005, gracias a un militar amigo en el Aeropuerto de Abidjan, conseguí volar a Casablanca, Marruecos.


¿Y de allí a España?
En patera hasta Canarias. Después de los 40 días obligados en el centro de emigración, un avión nos trajo a Barcelona donde ya me esperaban amigos españoles que luchan por los refugiados políticos.


Y el Ayuntamiento de Sabadell le asignó uno de sus pisos para refugiados.

Sí, pero sólo he podido vivir allá un año y en ese tiempo no he podido tramitar el estatuto del refugiado que se me niega contínuamente.


¿Donde vive ahora?
Hasta hoy alquilaba una habitación en una casa de paquistaníes, pero me han subido el alquiler y desde hoy estoy en un piso de marroquíes.


¿Cómo lo paga?
Me lo paga el Ayuntamiento. Y la comida me la da Cáritas dos jueves al mes en la iglesia de Sant Félix.


¿Vive sin dinero?
Llevo tres años sin tocar ni una moneda de euro. Y si algún amigo me deja algo llamo a mi mujer que está refugiada en Burkina.


¿Qué hace todo el día en Sabadell sin dinero?
Me conecto a internet en la Biblioteca del Vapor Badia para ver la situación política de mi país.


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HOY EN EL PERE QUART
La Associació de Refugiats i Asilats de Catalunya (ARAC) nace hoy oficialmente en Sabadell.
El acto es a las 6 de esta tarde en el Casal Pere Quart (Rambla, 69) y contará con la presencia de la presidenta de la Comissió Catalana d’Ajuda al Refugiat, CCAR, Ágata Sol, y evidentemente, con la del presidente de la entidad sabadellense, Mussa Sanon.