Mariem Hassan, cantante saharaui
«Los marroquíes
siempre me agreden por la calle»
13-2-2010
Mariem Hassan, cantante saharaui

Canta a la independencia del pueblo saharaui por lo que su música militante se escucha clandestinamente en casas y barrios de los territorios del Sáhara ocupados por Marruecos.
Residente en Sabadell, Mariem Hassan, 51, acaba de publicar su nuev disco Shouka (espina).

¿Cómo vivió el éxodo de su pueblo?
Con mucho frío. Yo tenía 17 años y, una noche de diciembre de 1975, mi padre nos despertó y nos dijo que teníamos que ponernos en marcha.


¿Por qué?
Porque la radio decía que España nos había abandonado y que una Marcha Verde de marroquíes estaba a punto de entrar en Smara, mi ciudad, para quitárnoslo todo.


¿Marchásteis con lo puesto?
Sí, ni maleta, ni coche, ni nada. Sólo con una cabra. Teníamos mucho miedo y salimos corriendo.


¿Cuánta gente?
Eramos una multitud, los niños llorando, las mujeres gritando, todos andando descalzos por el desierto en plena noche y muertos de frío.


¿Así hasta la frontera de Argelia?
Primero hasta un lugar montañoso, pero los aviones marroquíes nos bombardearon y tuvimos que huir hasta Argelia. Los argelinos nos rescataron en camiones para huir hasta Tinduf.


Donde hoy viven todavía en jaimas 200.000 saharauis. ¿Confiáis aún en regresar algún día a vuestra tierra?
Por supuesto.


Lleváis 34 años diciendo el próximo té en El Aaiun.
No perdemos la esperanza.


Pues ni hay progreso político, del referéndum ni se habla, la ONU ya no está por la labor y el tiempo juega a favor de Marruecos.


Yo soy cantante no política. Mis canciones hablan del sufrimiento de vivir lejos de tu tierra, de mis tres hermanos muertos en la guerra, de los huérfanos, de mi madre de 96 años y de la niña maltratada por marroquíes.


¿Qué niña?
Una chica de 16 años que fue secuestrada en El Aaiun, pegada y violada por marroquíes que terminaron orinando en su cara. Ella misma lo cuenta llorando en Youtube.


Usted también ha sido agredida por marroquíes en España.
En el barrio de Campoamor de Sabadell, en verano del 2004. Salí a comprar y unos marroquíes que estaban en un bar empezaron a increparme.


¿Saben que es saharaui por su vestimenta?
Claro, a ellos no les gusta la melfa saharaui, esa túnica de colores tan bonitos que llevamos las saharauis. Quieren que vistamos su chilaba.


¿Qué le dijeron?
Ven aquí guapa, Sáhara marroquí, chica marroquí, chica nuestra, viva nuestro rey, el Sáhara no existe...


¿Es eso habitual?
Sí, los marroquíes se han metido conmigo en Argelia y en Holanda. Y en Madrid me amenazaron con violarme, me quitaron la melfa y me dieron dos puñetazos. Suerte que vino la policía.


Pues sí que es peligroso vestir la melfa.
Mucho. Yo cuando viajo sola no la llevo por miedo. Sólo pañuelo.


El disco se llama Shouka (espina). ¿Es la espina que le clavó Felipe González con sus promesas incumplidas?
Exacto, en 1976 vino a los campamentos y nos dijo que si algún día llegaba a presidente de España nos ayudaría y que podríamos volver a nuestra tierra. Sus palabras quedaron clavadas en los corazones del pueblo saharaui, pero llegó a presidente y jamás hizo nada por nosotros.


¿Dónde puedo comprar su disco?
En la tienda Etnomusic de la calle Bonsuccés de Barcelona. También se puede descargar en iTunes por 9 euros y Nubenegra lo vende por correo.


¿Se oye su música en el Sáhara ocupado?
Sí, está prohibida, pero los jóvenes la escuchan cada día más abiertamente.


¿Podría dar allí un concierto?
Es imposible. Yo tengo pasaporte argelino y la embajada marroquí en España nunca me daría el visado.
Aminatu Haidar les desafía con huelgas de hambre y acaba entrando.


Aminatu es extraordinaria. La conozco personalmente y puedo decir que es una gran mujer. Muy valiente, muy educada y muy humana.


La Mandela saharaui

VIVIR EN SABADELL
Llegó a Sabadell a finales del 2002 por dos motivos: su marido trabajaba ya en el Viena del Eix Macià y ella sufría un cáncer de mama que aquí sería mejor tratado que en los campamentos de Tinduf.
Tiene cinco hijos, tres de ellas chicas que también visten la melfa ocasionalmente por las calles de Sabadell.