DIONI MORENO, kiosquera en silla de ruedas
«Soy una discapatizada
capacitada»
4-2-2010
DIONI MORENO, kiosquera en silla de ruedas

Dionisia Moreno Duarte, 50, natural de Táliga (Badajoz), demuestra que se puede llevar un negocio en silla de ruedas.
Marido e hijo la ayudan algo, pero el peso del Rincón de las Letras en la calle Eduard Brossa, 92 de la Creu, lo lleva ella.

¿Cuál es su enfermedad?
Poliomelitis. La tengo desde los 10 meses.


¿Nunca ha andado?
Hasta los 19, pero con ortopedia y dos bastones. El primer parto ya me sentó definitivamente en la silla de ruedas.


Lo que no le impidió seguir adelante en la vida.
Que va. He recorrido medio mundo haciendo deporte.


¿Paralímpico?
Claro, yo jugué a baloncesto en silla de ruedas en los paralímpicos de Moscú.


¿Y qué tal?
Muy bien. Quedamos últimas para no variar (ríe).


¿Algún otro deporte?
También he practicado atletismo, tenis de mesa y fuí subcampeona de España en slálom en silla de ruedas. Y hace tres años aún jugaba a hockey en silla en Barberà.


Y encima trabajando.
He sido auxiliar administativa en la Residencia Albada y con mi marido he tenido un negocio de tragaperras y una panadería. Yo estaba de cajera.


¿Y este Rincón de las Letras?
Me veía capacitada para llevar sola mi propio negocio y hace año y medio abrí esta librería.


Pero si los quiosqueros se pasan el día agachándose y levantándose.
Algunas revistas me las colocan en los estantes más altos mi hijo o mi marido por la noche.


Aún así...
Pero espera hombre, que además tengo una silla que sube y baja. No es ésta porque ahora la tengo estropeada. Pero en la otra apreto un botón y sube 30 centímetros.


Tampoco es tanto.
Tengo los brazos largos (ríe). Además la librería es un self-service.


También hay juguetes.
Yo siempre le digo al cliente alcánzalo tu que tu llegas. Y ya está.


¿Y la persiana?
Tengo el mando a distancia. Aquí está todo estudiado, cuarto de baño, rampas...


¿Y en casa?
Vivimos en planta baja y lo tengo todo adaptado. Ordeno, limpio el polvo, lo hago todo.


¿Fregar, barrer?
Todo. Mi madre me echa un cable. Las cosas como son. Mismo la cocina, es una cosa que a mi no me gusta y a ella sí. La pobre está ya muy mayor pero todavía...


¿Tengo que llamarla discapacitada?
Capacitada.


Eso no la define.
Pues minusválida. Pero un minusválido logra cualquier objetivo que se proponga.


No todos.
Bueno, hay casos muy severos. Yo he estado de vicepresidenta en la Asociación de Minusválidos de Barberà del Vallès, y he visto gente mucho peor que yo.


¿Eso anima?
Quieras que no, te da un empujón, sí. Hay quien ha caminado toda la vida y, de repente, por un accidente, se queda sin las dos piernas. Eso es un shock muy fuerte.


¿Nunca le ha fallado esa fuerza de voluntad?
A veces me da mala leche no llegar ahí.


¿Un problema a superar?
Que la sociedad nos vea como capacitados y que adapten la ciudad, con rampas y pasos de peatones.


¿No está bien el barrio de la Creu?
La verdad que sí. Pero ahora que hay rampas, te aparca un coche y estamos en las mismas.


¿Administrativamente?
Que no tengamos que hacer tantos papeles. Hay una burocracia tremenda. ¿Para qué tenemos que presentar una foto de la fachada si sólo queremos arreglar un cuarto de baño?


¿En el barrio es una más?
Sí. Son 30 años aquí, me han visto llevar los niños al cole... todo. Yo creo que ya me ven como una vecina más... un poco bajita.


¿Abre a las 6 de la mañana?
Sí hijo sí. Y cierro a las 8 de la noche. Y el domingo limpio. Hay que luchar mucho. Si algo quieres algo te cuesta.


Puro nervio

ME GUSTA EL PÚBLICO
Se vino a Sabadell a los 8 años y su minusvalía nunca la mantuvo apartada del mundo. Siempre ha tenido amigos y se casó felizmente con su actual marido, «que va un poco cojo».
Su gran sociablidad la hace intimar con los clientes, «me encanta estar de cara al público«. Y hasta hace un ránking de ventas: «la primera el Pronto y luego la Lecturas y la Semana».