MARCIAL PERALEJO, rescatista en Haití
«Ya no contamos
sacar a nadie más con vida»
2-2-2010
MARCIAL PERALEJO, rescatista en Haití

Tres días después del terremoto de Haití, el propietario de Muebles 2000 (Ctra. de Terrassa, 377) natural de Hervás (Cáceres), Marcial Peralejo Hernández, 50, ya no podía seguir mirando las noticias por televisión. Tomó un avión a la República Dominicana y se plantó en Puerto Príncipe.
Lo había hecho antes con el tsunami en Sri Lanka y luego en Guinea Conackry ya con su ONG, Ayuda Directa. Como hombre de acción que es, además de medicamentos y dinero, también esta vez ha aportado su extraordinaria capacidad logística y ejecutiva. Este domingo salía en el 30 minuts de TV3.

¿De verdad está usted ahora mismo rescatando sobrevivientes y cadáveres bajo los escombros?
Ahora ya (ayer) sólo cadáveres. Pero sí, estoy con un grupo de rescatistas mejicanos, que son de élite y muy respetados, Los Topos.


¿No serán los mexicanos que sacaron aquella señora con la cara cubierta de polvo a la que daban agua con una botella?
Esos mismos, sí. Yo estaba allí.


¿Qué sintió?
Pues mira, sólo de recordarlo se me pone la garganta ahí apretadita porque fue muy, muy, muy emocionante. Tenía 69 años, pero el grito que pegó cuando nos oyó y dijo ¡Estoy aquí!, fue espeluznante.


¿Como pudo sobrevivir seis días sin ni siquiera agua?
Porque el techo de la casa era de madera y al derrumbarse creó cavidades.


Una chica vivió 13 días bajo los escombros.
Cosas inexplicables. La resistencia del ser humano es muy superior a lo que creemos. Se puede ir mucho más allá del límite.


Y luego el obispo de Puerto Príncipe.
Sí, por expresa petición del Papa. A él ya lo sacamos muerto.


¿Pero qué sabe usted de remover escombros?
Querer es saber. Hago lo que me dicen: agujeros, mover piedras...


Pero un empresario de muebles...
Tengo una gran capacidad de logística, sé como trabajar en grupo y tengo una necesidad tan impresionante de ayudar a la gente, que les consigo rápidamente un compresor, una herramienta o una carpa.


¿Como contactó con los Topos?
Me presenté a la delegación española, no encajé, les conocí y ya no me separo de ellos.


¿Qué hará hoy?
Seguir con el Hotel Montana donde hay más de 30 desaparecidos que intentamos rescatar. Ya no contamos sacar a nadie con vida, pero la esperanza nunca se pierde.


¿Cómo trabajáis?
Unas máquinas enormes remueven los escombros y, cada vez, que aparece un hueco nos metemos en busca de un cadáver.


¿Podrían las excavadoras matar a un sobreviviente?
O llevarse un cadáver por delante, sí. Se mueven con mucho cuidado para evitarlo, pero... De hecho anteayer rescatamos los cadáveres de un padre y un hijo de una zona en que las máquinas ya trabajaban sin cuidado.


En el 30 minuts, uno de los «topos» se quejaba de que la ONU ralentizaba vuestro trabajo con burocracia.
Quieren que salgamos siempre a trabajar con soldados de escolta. Pero la verdad es que no los necesitamos. Los Topos son queridos en todo Puerto Príncipe y se les reclama como héroes.


¿Llegan los alimentos a la población o todo son saqueos y peleas por un saco de arroz?
Repartir la comida es muy difícil porque la gente está muy hambrienta y muy sedienta. El haitiano es un pueblo caliente y se excita muy fácil. Hasta nosotros ocultamos nuestra comida para no tener problemas.


¿Remontarán?
Costará mucho. Temen tanto a los techos que prefieren subsistir hasta en una mediana de carretera de dos metros con un plástico y cuatro palos. Por eso cuando ven un camión con comida se lanzan como animales. Es normal, ¡tienen hambre!


Algunas ONGs critican la militarización de la ayuda.
Yo no. A la gente se les va la olla, pero ante un uniforme con armas se calman un poco. Esto sin los marines sería mucho peor.


¿EEUU ha ido allí para quedarse?
Es una evidencia. En pocos años esto va a ser un protectorado como Puerto Rico.


Haití Rico

EL PERMISO DEL MUERTO
Cuando detectamos un cuerpo, practicamos el ritual de los rescatistas mexicanos. Es decir, hacemos unos rezos y pedimos permiso al cadáver para ser extraído de ahí. Comprendo que sea difícil de comprender, pero es un hecho demostrado que, en cuanto pides al cadáver su permiso, el cuerpo se puede evacuar mucho más fácilmente por mas agarrotado que esté», dice Marcial Peralejo».