Victoria Donda, nieta recuperada
«Algunas cosas
no se superan nunca»
29-1-2010
Victoria Donda, nieta recuperada

A los 25 años, gracias a las pesquisas de las Abuelas de Plaza de Mayo, supo que no era hija biológica de sus padres. El ADN lo confirmó y ella empezó a vivir con nueva identidad y un impresionante lío mental.
Iniciativa per Catalunya-Verds, ICV, invitó el miércoles a su sede en la calle Picanyol de Sabadell a la diputada argentina, Victoria Donda Pérez, 30, hija de desaparecidos por la dictadura argentina de Videla.


Sus padres biológicos eran montoneros, fueron apresados y desaparecieron al poco de nacer usted.
Sí, y se me llevaron de mi mamá. Pero ella creyendo que me volvería a ver, me perforó la oreja con un hilo azul para reconocerme en el futuro.


¿Un hilo azul que no sirvió para nada?
Y claro que sirvió. 25 años después aquel hilo fue un indicio más para que yo recuperara mi identidad.


¿Le puso ella el nombre de Victoria?
Sí. Como era muy berrinchuda, muy llorona, decidió ponerme ese nombre.


Y la adoptaron otros padres.
No me adoptaron. Fui entregada a un oficial de la Marina. Me apropiaron.


¿Le dieron una infancia cómoda?
Muy cómoda y feliz, sí.


¿Cuál es hoy su relación con ellos?
Muy buena. Ahora ya sólo con él porque ella lamentablemente falleció hace unos meses.


¿Nunca sospechó nada?
No. Nunca me dijeron la verdad, pero tampoco me mintieron.


¿No preguntaba usted de niña?
Sí y me decían que yo había sido un regalo de Dios venido del corazón y del amor de los dos.


¿Qué pasó a los 25 años?
Vinieron las abuelas de Plaza de Mayo a decirme que había posibilidad de que yo fuera nieta de una de ellas.


¿Cómo reaccionó?
Primero me sorprendió y luego me dolió muchísimo. Fueron meses de mucha angustia, horribles.


Hasta que se hizo el análisis del ADN cuyo resultado llevó a la justicia a su «padre».
Y claro, robar un niño es un delito de lesa humanidad. Está esperando juicio y probablemente será encarcelado, como otros lo fueron antes.


Ni punto final ni narices.
No hay punto final si hay impunidad. Pagar un delito le hace bien hasta a la misma persona que lo cometió.


¿No le recrimina su «padre» que se hiciera la prueba del ADN?
No. Yo me siento culpable de haberlo hecho (afortunadamente ahora en Argentina ya no es opcional, sino obligatorio), pero la verdad es que sin ese análisis había ya sobradas pruebas de su delito. El ADN sólo sirvió para identificar a mis padres.


¿«Sólo»?
Y eso es mucho claro. Ahí me enteré que mi mamá se llamaba Maria Hilda y le decían Cori y mi papá José M. Donda y le decían Pato.


¿Eso fue una buena noticia?
Fue bueno saber que tengo los ojos y estatura de mi mamá y que, como a ella, me gusta comer dulce con salado.


¿Lo malo?
Que nunca los podré conocer y que fue mi propio tío quien me entregó. Los dos hermanos militaban en los extremos opuestos de la política.


Usted a los 17 luchaba ya como su padre. ¿El izquierdismo se lleva en los genes?
No creo. Decir eso sería injusto con los muchos compañeros que han salido de familias conservadoras.


¿Necesitó apoyo psicológico?
Lo necesito aún, pero no voy (ríe). Algunas cosas no se superan nunca en la vida.


¿De repente una se siente huérfana?
Yo sí. Mi mamá Ester me dio cariño, pero no la vida.


Usted es la nieta recuperada número 78 ¿Tantos hubo?
Más. Ya van 100 niños identificados y se calcula que hubo unos 500.


¿Todos reaccionan como usted?
No. Muchos no quieren saber nada de su pasado biológico.


¿Era un negocio para alguien?
No hay pruebas. Era mas bien un plan del estado para hacer desaparecer absolutamente al enemigo. Los nazis hicieron lo mismo con los niños polacos. Y Franco también.


¿Le quedan tics de burguesita?
¡Sí! (ríe). Me acomplejaba ser tan coqueta.


¿Complejo superado?
Ahora comprendo que una buena camisa es una buena camisa y que el problema es que no todos puedan tenerla.


Sólo un poquito pija

LA MÁS JOVEN
Es uno de los dos diputados nacionales del partido de izquierdas Libres del Sur.
Ya en la universidad había militado en movimientos de izquieda radical como Agrupación Venceremos o Corriente Patria Libre.
En el 2004 la entonces ministra de Trabajo, Alicia Kirchner, la llama para promover los Derechos Humanos entre los jóvenes y en el 2007 se convierte en la diputada más joven de la historia argentina.