TOMY DAY, HAITIANO
«Este terremoto
puede ser una oportunidad»
19-1-2010
TOMY DAY, HAITIANO

El terremoto de Haití se produjo a los pocos minutos de despegar su avión de Porto au Prince.
El masoterapeuta haitiano-sabadellense vínculado a El Caminet y de edad inconfesable, Tomy Day (tomymday@yahoo.fr) no ha respirado hasta saber que su madre, hija y nietos están bien de salud.


¿Cómo se enteró del terremoto?
Me lo dijo el agente de aduanas de Barajas, justo cuando venía de Haití. Se produjo mientras volaba hacia España.


¿Cómo reaccionó?
Me derrumbé. Pensé en mi madre y mi hija. Estuve dos días intentando llamarlas sin éxito.


¿Están bien?
Sí, a las 48 horas mi yerno, que es informático, me envió un e-mail, no sé si via satélite, diciendo que estaban todos bien.


¿Psicológicamente también?
Mi hija está desmontada. Cada día sale a la calle para ayudar. Y cada noche vuelve a casa desmoralizada de ver tantos muertos, heridos, caos y desesperación.


¿Amigos, conocidos?
Desgraciadamente entre los muertos hay varios conocidos míos.


¿Cómo se ha enterado?
Porque, aunque la prensa no lo diga, en Haití se están creando redes de personas, organizaciones espontáneas que envían listas de muertos por correo electrónico.


¿Qué significa ese «aunque la prensa no lo diga»?
Que la imagen internacional de Haití se basa en cuatro estereotipos: el país más pobre del mundo, violento, corrupto, magia negra...


¿No es un de los países más pobres del mundo?
Lo es, pero porque también hay riqueza. Muchos haitianos ricos pasan cada fin de semana en Miami.


¿Qué más deberíamos saber?
Algo que allí saben todos los niños de primaria y que aquí ocultan los historiadores: que Haití fue la primera colonia española.


Tendremos mala conciencia.
Allá se celebra el 6 de diciembre por ser el día que llegó Colón. En España en cambio hay una amnesia voluntaria que rechaza esa parte de su historia.


¿Qué más ignoramos?
Que el terremoto afectó también al sur del país. En Jacmel, la madre de mis hijas se ha quedado sin casa y está viviendo en la calle.


¿Caos y corrupción?
Normal, es un país de esclavos que un día ganó su libertad y los mismos esclavos debieron asumir tareas de responsabilidad.


Otros países del Caribe tienen también ese pasado esclavista.
Todos controlados por España que aisló tanto como pudo a Haití para que no cundiera el ejemplo de su independencia.


¿Justifica eso su incapacidad para crear riqueza?
Recordemos que Haití asumió ya la primera deuda externa del planeta. Hasta 1970 debió 160 millones de francos a Francia.


Hoy el mundo se vuelca en Haití.
Veremos que pasa dentro de seis meses. Muchas ONGs viven de la pobreza de los demás.


Muy duro, ¿no?
Yo trabaje con una ONG española en Haití. Era un programa de medicina natural autogestionada. Cuando lo teníamos todo a punto, nos cancelaron el presupuesto.


EEUU se ha erigido en el gran organizador ¿Hay un interés?
Pienso que sí. Estados Unidos está intentando controlar Haití desde 1915. Necesita ahí una base estratégica para sustituir la de Guantánamo en Cuba.


¿Alguna otra crítica?
La excesiva presencia militar en la calle está impidiendo que surja un tipo de solidaridad del pueblo.


¿Qué está haciendo usted por su país?
Un amigo de la organización sindical más fiable me dice que por ahora no envíe material. No podría coordinarlo porque ocupa todo su tiempo en sobrevivir.


¿Hay pillaje?
¿Qué haría usted si no tuviera casa y llevara seis días sin comer?


¿Puede esperarse un país mejor que renazca a partir de cero?
Sí, se empieza ya a hablar del terremoto como una oportunidad. Todas las familias han sido tocadas con dos o tres muertos. Eso puede mover a la reconciliación y elevar el nivel de moralidad.


Un precio muy caro

VUDÚ
El vudú no es mas que una religión, una respuesta al colonialismo cristiano que no reconocía al esclavo. En todos los países de Europa se clavan agujas en muñequitos y nadie cuestiona su nivel moral. Es cierto que algunos haitianos cobran por envenenar a otros con tetrodotoxina de pescado, le provocan una muerte aparente y le desentierran al cabo de un tiempo con el antídoto. Pero eso en Japón también se hace», dice Tomy Day.