ROSA MONTILLA: LIBRERIA CRISTIANA
«Yo he visto la luz»
15-1-2010
ROSA MONTILLA: LIBRERIA CRISTIANA

La propietaria de la nueva Librería Cristiana Arco Iris (Tres Creus, 164), Rosa Montilla García, 47, se convirtió hace un par de años a la Iglesia Evangélica Bautista, con templo en Castellarnau, porque la sanó el predicador Anacondia y porque oyó voces en su interior. Antes ya había visto la luz.

¿Un libro te puede acercar a Dios?
El libro es una forma de llegar al alma.


¿Por qué os llamáis librería cristiana si también tenéis títulos de otras religiones?
Para pedir un crédito al ICO te dicen que mejor poner todas las religiones. Imagínate que el gerente del banco sea ateo. Pero en realidad casi todo lo que tengo es cristiano.


Aquí veo el Corán.
Del islam sólo tengo el Corán y punto pelota. De budismo algo. Y de judío nada.


Pues tendría más clientes.
Posiblemente, pero no es mi decante. Yo he estado en la religión budista y sé lo que he vivido ahí.


Cuénteme
No he sentido nada. En la casa del Tíbet de Barcelona son encantadores, pero aparte de las agujetas cuando me levanté después de estar sentada en el suelo, no he sentido nada. Sé de qué va y no me convence.


¿El Islam tampoco le convence?
El Islam se asemeja mucho a la religión cristiana sobre todo en el Antiguo Testamento.


¿Entonces?
Los musulmanes se hacen buenas preguntas, pero no tienen respuestas. Como si se les hubiese muerto Mahoma antes de tiempo.


O sea que el cristianismo es lo mejor que hay y punto pelota.
No, para nada. Yo hablo por mi que he estado en el budismo, en lo de los chakras de - . -. . .. he tenido mis experiencias.


¿Ha estado buscando?
He buscado hasta en la Iglesia Católica, pero me quedaba allá sentada escuchando el sermón del cura y no sentía nada.


O sea que hay que sentir.
A la Iglesia Católica le falta avivamiento, los curas deberían predicar más el Antiguo Testamento aunque sólo fuera para variar un poco.


Y al final se ha quedado con los evangélicos bautistas.
Pues sí. Un día una de mis trabajadoras que había sido sanada de los riñones, me llevó a su iglesia y mientras la esperaba oí una voz en mi interior.


¿Qué le dijo?
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Me asusté, me giré, busqué quien me hablaba, pero no había nadie y lo volví a oír. Esa voz no venía de fuera sino de dentro. Fue una sensación un poco angustiante y me puse a llorar hasta que el pastor me explicó que eso es un versículo de Juan 14-16.


¿Eso cambió su vida?
Sí, el pastor me dijo el Señor te va a utilizar y ahora te empezarán a pasar cosas. Y sí, sí, empezaron a pasar cosas.


¿Qué cosas?
Me curé de mi fibromialgia, sané de un dolor en el brazo en una campaña de milagros de Carlos Anacondia y... y claro, me convertí.


Claro.
A mi en la católica Dios no me había tocado nunca de esta manera. Pero repito que eso es sólo «mi» experiencia. Si me viene alguien de la católica y me dice que ha recibido un montón de milagros, pues gloria a Dios y amén.


Veo aquí un libro sobre la vida después de la muerte. ¿Cómo sabe ese autor americano lo que hay más allá?
Eso digo yo (ríe). Si nos has estado muerto cómo vas tu a saber. Yo si sé porque he estado muerta.


¿Cómo dice?
En un quirófano. Me operaban de anginas y tuve una parada cardíaca. Ví la luz y me llamaban, pero mis hijos eran muy pequeños, yo dije que ellos me necesitaban y que aún no me quería morir y ya oí al médico diciendo la recuperamos, la recuperamos.


¿Me lo cuenta mejor?
Como eso de las películas, que te sales del cuerpo así, ¡plas! (separa las palmas de las manos)


¿Cómo es la luz?
Como un óvalo muy luminoso con un hombre con túnica que me llamaba. No sé quien sería, pero Jesús seguro que no.


¿Aquí solo vienen curas?
Vienen curas, pero también jovencitas con inquietudes, profesores de escuela, ancianitas...


No se ve mucha gente por aquí.
Pues sólo llevamos dos meses y ya cubrimos gastos.


Gloria a Dios y amén

VOLUNTAD DE SERVICIO
Madre de dos, abuela de una y administrativa de profesión, trabaja también en la empresa de colocación de su marido. El tiempo para llevar además la librería lo saca de su vocación de servicio.
«La vocación de servicio me viene de los 20 años que estuve trabajando en el Hospital del Mar, como auxiliar de clínica, con enfermos paliativos, dice. Para trabajar en eso hay que ser una persona muy humana».