MIGUEL ANGEL ALVAREZ, futbolista encerrado
«Si esto no se soluciona
el Terrassa desaparece»
13-1-2010
MIGUEL ANGEL ALVAREZ, futbolista encerrado

Lleva ocho días encerrado en el vestuario. El portero del Terrassa, que lo fue dos años del Sabadell, Miguel Angel Alvarez Tenorio, 31, reclama con otros jugadores y técnicos también encerrados en el vestuario, sus nóminas atrasadas y una salida económica a un club descapitalizado y último de la categoría.


Este domingo, en Denia, cuando el árbitro pitó el inicio del encuentro ellos se arrodillaron un minuto en el césped en señal de protesta. Ha salido en todas las televisiones.

¿Cómo se vive en un vestuario?
Mal.


¿Cómo se duerme?
En las colchonetas que cada noche tomamos prestadas del Club Natació Terrassa.


¿Mucho ronquido?
Al final te acostumbras a todo. Parece mentira la capacidad de adaptación que tiene el ser humano.


¿Cómo os organizáis para comer?
Cada día nos traen desayuno, comida y cena de mi restaurante Avartis.


¿Lo pagas tu?
Lo paga la Asociación de Futbolistas Españoles, AFE, que se está portando muy bien. Pero también viene siempre algún socio, veterano o ex-directivo y nos trae un jamón o algo de comida.


Pasasteis el día de Reyes lejos de vuestros hijos.
Fue muy triste. A todos nos espera en casa un regalo de Reyes por abrir.


Cada día, y ya van siete, publicas tu crónica del encierro en Marca.
Me llaman a mi porque soy el más veterano.


Cuentas hoy en ella que tenéis la moral por el suelo.
La verdad que sí. Llevamos ya ocho días encerrados y lejos de la familia, esperando una llamada. Pero no vemos solución.


¿Que pedís exactamente?
Que se pongan al día en todas las deudas. Los 150.000 euros que nos deben.


¿Quién tiene que pagarlos?
Los propietarios. Uno de ellos, Fernández, es de Terrassa y hace lo que puede. Pero el otro, Ferrer, es de fuera y pasa de todo.


¿Qué os dicen?
Que mañana nos pagan. Pero nunca es verdad.


¿El Ayuntamiento podría arreglarlo?
Sí, pero Terrassa no es como Sabadell. En Sabadell el señor Bustos es un hombre de fútbol que valora mucho el Centre d’Esports.


¿Puede pasar aquí algo así?
Nunca. El Sabadell es el club más saneado y bien gestionado de la categoría. Los directivos son excelentes y tienen apoyo municipal.


¿Qué va a pasar en Terrassa?
Si esto no se soluciona, el Terrassa desaparece.


¿Cómo se ha llegado a esta situación?
Por una pésima gestión económica y porque el club no genera ingresos. Solo hay 400 socios.


En Denia os arrodillasteis en el césped el primer minuto de partido. Si el Denia hubiera querido os hacía gol de entrada.
No hombre, eso está pactado y se portaron muy bien. Como todo el público de Denia que terminó coreando ¡Terrassa, Terrassa!


¿Por qué salisteis llorando?
Porque perdimos 3-0, por la emoción de ver el público a nuestro lado, porque cuando ves llorar a un compañero no puedes aguantarte y por tener que dar pena.


¿Lo dices por el gesto de arrodillarse?
Sí, es un gesto humillante, pero es la realidad. Como esos de las películas que se arrodillan mientras les apuntan con el cañón de la pistola en la nuca. Nosotros estamos igual. Pueden hacer con nosotros lo que quieran.


¿No os gusta dar pena?
A nadie que tenga un mínimo de dignidad le gusta dar pena, pero...


¿En Terrassa el fútbol no interesa?
Sí interesa. No tanto como en Sabadell, eso es evidente. Pero en 2ª-A el campo se llenaba.


¿Jugaréis este domingo el partido contra el Sant Andreu?
Por poco que podamos sí, lo jugaremos. Esperamos poder llegar a siete jugadores, aunque sea con lesionados. Lo último que queremos es no presentarnos a un partido.


Sería otra forma de presión.
La última y más drástica. Esperamos no tener que llegar a eso.


Os esperamos en la Creu Alta

RETRO-ALIMENTACIÓN
En las dos últimas temporadas ha sido el portero suplente del Sabadell, pero el titular de Navas sólo le permitió ponerse un día bajo los palos.
A pesar de chupar tanto banquillo era una de las almas del vestuario y su alegría contagiosa se echa hoy en falta en la Creu Alta.
«Tengo muchos amigos en Sabadell y sé que si el Terrassa desaparece mucha gente lo sentiría. Nos necesitamos el uno al otro».