Silvio Sims: Raquetas sin fronteras
«La solidaridad del deporte
es más sutil»
8-12-2007

Recogen raquetas usadas en clubs deportivos de toda Catalunya, como el Cercle Sabadellés, y las entregan personalmente a niños de varios países africanos.
Nacido en Milán, hijo de húngaros y rumanos que pasaron por España huyendo de la Segunda Guerra Mundial y acabaron en Australia, el hoy vecino de Bellaterra, Andrés Silvio Sims, 56, (a la derecha en la foto), es el especialista en Angola, país en el que tiene numerosos negocios.

Silvio Sims: Raquetas sin fronteras
—¿La solidaridad de los pijos?
—Yo no lo llamaría así.
—¿Cómo lo llamaría?
—La solidaridad del deporte que abre caminos sutilmente.
—¿Qué negocios tene usted en Angola?
—De todo: grandes panaderías, construcción, una maderera... tengo más de 300 empleados.
—Pero vive en Bellaterra.
—Voy de aquí para allá. Cada año paso unos meses en Angola y otros en España.
—¿Cómo se ha metido en ésto?
—Porque en el equipo de fútbol de veteranos del Barça, conocí a Josep Maldonado...
—...el ex-Secretari General de l’Esport de la Generalitat?
—Sí, pero ahora lleva la ONG Esport Solidari Internacional y promueve estas acciones. Me propuso encargarme de Angola y acepté.
—¿Lleva raquetas de tenis a los niños pobres de Angola?
—Y balones y botas de futbol y camisetas...
—¿No sería mejor invertir ese dinero en comida y medicinas?
—Estoy de acuerdo, pero hay dos cosas. Primero las raquetas y material deportivo que yo llevo a Angola no cuesta dinero porque todo es regalado.
—¿Y segundo?
—Y segundo y más importante: no hay que olvidar que entrar en esos países no es fácil porque políticamente son países muy inestables.
—¿Y?
—Pues que si tienes una ONG de alimentos te ponen todo tipo de trabas burocráticas. Nosotros, en cambio, entramos a través de las federaciones deportivas que son las que nos allanan el camino. Y con ellas montamos proyectos muy guapos.
—¿Por ejemplo?
—Estamos tratando de hacer una pista de tenis. Yo mismo puedo hacerlo con mi empresa de construcción.
—¿Seguro que es éso lo que necesitan?
—En una segunda fase queremos construir escuelas en los poblados más aislados. Ésos que están en medio del bosque, donde la mitad de los niños se mueren antes de cumplir los 10 años.
—¿Y a esos les llevan ustedes raquetas de tenis?
—A través del deporte es más fácil introducirse. En estos países siempre ven a las ONGs con un recelo. El deporte, en cambio, elimina barreras.
—¿Me está diciendo que les alimentan y medican a través del deporte?
—Exactamente. El deporte atrae niños de todas las edades y a través del deporte buscaremos medicamentos en industrias farmacéuticas o mejoraremos su alimentación.
—¿Y qué problemas dice que tendrían si aportaran directamente medicina y alimentos?
—Controles policiales, burocracia... ya ha visto lo que ha pasado ahora con esos niños del Chad. No puedes llevar allí un contenedor de comida sin saber quien lo va a distribuir. ¿Y si entras en conflicto con los mercaders locales?
—Conoce bien el percal.
—Porque he participado en ayudas desde EEUU y he visto cómo grandes partidas de harina solidaria se terminaban vendiendo en el mercado.
—¿Y en cambio el deporte...?
-—El deporte es ideal. Cuando me explicaron la idea yo la encontré fabulosa.
—¿Quién ese señor de la pipa que le acompaña en la foto?
—El presidente del Vila Clotilde, un club deportivo muy modesto en Luanda, la capital. Es un parlamentario que nos ha ayudado mucho.
—¿En qué les ayudó?
—En el mismo acto que recibió estas raquetas, nos presentó a los presidentes de las federaciones de fútbol y de tenis de Angola.
—¿Las botas son de segundo pie?
—No. Son nuevas, pero regaladas. Son las que sobran de los infantiles. Los grandes clubs compran lotes de botas y nos dan los excedentes.
—Las raquetas seguro que son usadas porque las recogen en el Cercle Sabadellés.
—Sí, pero todas están en perfectas condiciones.
—¿Quién juega allí con esas raquetas?
—Niños sin recursos. Hemos forzado a los clubes de tenis a que les abran sus puertas y los admitan.
—¿Hacéis los mismo en otros países africanos?
—Y en algunos ya se han construído hasta campos de futbol.
Pronto golf sin fronteras
HIJO DE ARLEQUINADO
En la década de los 50, su padre fue el jugador húngaro, Nicolás Szegedi, del Inter de Milán, el Barça y el Oviedo. Como entrenador ocupó el banquillo del Lleida y, durante sólo un año, seguramente el 1962, el del Centre d’Esports Sabadell.
Me acuerdo perfectamente porque yo tenía 11 o 12 años y estudié todo un curso en los escolapios de Sabadell.
Luego su familia emigró a Australia y 50 años más tarde sólo él ha regresado a sus orígenes sabadellenses.