Lang Dibba, boda africana
«No la conozco
pero estoy enamorado de ella»
4-12-2007

Sabadellense desde hace cuatro años, el vecino de Ca n’Oriac, Lang Dibba, 38, vuela esta mañana a su Gambia natal para casarse el día 10 con una prima a la que sólo conoce por un vídeo y de la que apenas sabe nada.

Lang Dibba, boda africana
—¿Cómo se casa con una desconocida?
—No es una desconocida. Es la hija de mi tío. Yo nací en aquella casa.
—¿Qué sabe de ella?
—Que se llama Fatumata Kassama y tendrá unos 18 años.
—¿No lo sabe seguro?
—No porque sólo la he visto en un video que grabaron unos amigos de Sabadell que fueron allá. Es muy mona.
—¿Simpática?
—Por lo que he hablado con ella por teléfono parece muy simpática, sincera, abierta y buena persona.
—¿Virgen?
—Sí, claro.
—¿Ablación del clítoris?
—Supongo que sí. Pero yo en esas cosas no me meto. Es tradición en mi país y que cada cual haga lo que quiera.
—O sea que apenas sabe nada de ella.
—Sé poco, pero me gusta
—¿Entonces por qué se casa con ella?
—Porque mi madre me ha dicho que tengo que hacerlo.
—¿No es un ya mayor para que le elijan novia?
—En mi cultura la primera mujer siempre la buscan los padres. La segunda ya la puedes elegir tu.
—¿Piensa tener más mujeres?
—No. Creo que con una será suficiente. Mi padre también tiene sólo una.
—¿Cómo será la ceremonia?
—Somos musulmanes, pero el ritual es africano.
—¿O sea mucha música?
—Exacto. Por la mañana ya vendrán parientes, amigos y vecinos, todos con vestidos africanos, y empezará a sonar el djembé (tambor) para que todos podamos bailar. Por la tarde bailaremos en una sala.
—¿Y comer?
—Y comer claro. Mi amiga Montse Margalef de Sabadell que viene conmigo a la boda, pagará una vaca y una cabra. Y yo dos sacos de arroz y todo el aceite.
—¿Invitados sabadellenses?
—Sabadell me ha tratado estupendamente. He encontrado aquí mucho amigos. Y Montse será la Best Woman of the Night, la madrina de boda.
—Pues aquí nos casamos por amor.
—El amor está en el aire.
—¿Y eso qué significa?
—Yo la amo y ella me ama a mí.
—¿Cómo va a amarla si no la conoce?
—Porque es mi familia. Estoy enamorado de ella.
—Lo siento, no lo entiendo.
—En Africa eso funciona de manera diferente que en Europa.
—Pues venga, cuéntemelo todo ¿Cómo es el amor en Africa?
—Yo sé que cuando mis padres me dicen que me case con alguien, lo hacen por mi bien y para que yo no tenga problemas en el futuro.
—¿Un matrimonio así no admite separación ni divorcio?
—No, no. Eso es para toda la vida.
—¿En los cuatro años que lleva viviendo en Sabadell nunca ha salido con ninguna chica?
—Nunca. Ni siquiera la he buscado.
—Un chico joven como usted, pletórico de salud.
—Pues nunca he tenido ganas de estar con una mujer aquí todavía.
—¿Traerá a su esposa aquí?
—No. Ahora, después de la boda, viviré con ella dos meses y luego regresaré a Sabadell.
—¿La dejará allá?
—Sí. Es lo mejor.
—¿A la larga volverá allí para vivir allí con ella o la traerá aquí?
—Eso ya lo veremos más adelante. Mi sueño sería montar allí un negocio de import-export y vivir aquí los meses de verano y allí los de invierno.
—¿De qué le sirve casarse, sino puede vivir con su esposa?
—Lo importante es tener el amor en el corazón ¿De qué serviría vivir juntos si no hubiera amor?
—Pero qué amor ni qué... ¡Si no la conoce!
—(Riendo) ¡Claro que sí! Estoy enamorado de ella. Con todo el amor de mi alma. La distancia no importa. Importa el amor.
—Pero digo yo que si hay amor y estáis juntos, pues mejor para todos. ¿O no?
—Si hay amor no hay necesidad de estar juntos.
—Pues ahora pasaréis en Gambia una luna de miel de dos meses ¿Son para concebir un hijo?
—Eso espero (ríe).
—¿Y luego?
—Iré a verla cada verano.
—¿Y hacer un hijo cada año?
—¡No! (vuelve a reir) con dos o tres me conformaría. No quiero tener ocho como mis padres.
—Si tenéis hijos en Sabadell ¿les dirá con quién se han de casar?
—Si se crían aquí seguiremos las costumbres de aquí. Pero si vivimos allá, sí.
Os deseo toda la felicidad africana del mundo
ASILADO POLITICO
Trabajaba en protocolo para el presidente de su gobierno. Pero fue acusado de filtrar información a la oposición política y tuvo que exiliarse del país «para salvar mi vida; pero eso ya caducó».
Vivió en Portugal, Alemania e Italia y, en España, se hospedó en casa de unos amigos de Mataró hasta que el Ayuntamiento de Sabadell le ofreció un piso compartido para asilados políticos.
Trabajó aquí en mantenimiento de antenas de telefonía y cocinas de hoteles. Pero hoy está en paro.