Marc Espín, joven de negocios
«A los 30 me retiro»
29-11-2007

Mañana abre su tercer negocio, una cervecería gigante en la Zona Hermética bautizada con el divertido nombre de DrinkKing.
Hijo del izquierdista radical sabadellense que fue guerrillero en El Salvador, Emilio Espín, Marc Espín Heras, 28, se ha movido siempre profesionalmente en el mundo de la noche donde conoce a sus socios y tiene rentables ideas. Ahora, promueve viviendas en Punta Cana.

Marc Espín, joven de negocios
—A los 2 años tu madre te llevó a Guatemala.
—Viví en Guatemala de los 2 a los 8 años. Un poco a salto de mata porque entonces ella era muy hipi.
—¿Qué pasó a los 8 años?
—Que quiso darme una educación y volvimos a España.
—¿Te sientes de Gatemala o de Catalunya?
—De ambos, pero mis mejores recuerdos son de Andalucía porque he pasado todos los veranos de mi infancia en Torreblascopedro (Jaén) el pueblo de mi madre. Unas vacaciones tremendas.
—¿Y de ahí a la Noche Hermética?
—Estudié hasta COU, pero a los 15 años ya repartía pizzas, a los 16 recogía vasos en la Jet Set y a los 17 ya era jefe de sala. Llevo diez años trabajando en la Zona Hermética.
—Y no recogiendo vasos precisamente.
—Pues no porque soy un tío un poco ambiciosillo. Siempre tengo ganas de aprender y crecer más y a los 19 ya organizaba a 20 personas en Sweet Box.
—Carrera meteórica.
—En los últimos seis años, he dirigido el Bora Bora con hasta 70 personas a mi cargo.
—¿Y en los dos últimos años?
—Hago negocios con personas de confianza que he ido conociendo en la noche.
—¿Lo primero una promoción de apartamentos en Egipto.
—Exacto. Mis socios y yo vendimos 100 viviendas en dos años. Luego otra promoción de 30 en República Dominicana que también está ya toda vendida.
—¿Y ahora?
—Ahora, ya en solitario, estoy promoviendo otro complejo en República Dominicana (www.grupoasenta.com). Son 30 apartamentos más, en la playa de Punta Cana, a 45.000-50.000 euros. Aún está en construcción y ya hemos vendido la mitad.
—¿A especuladorers españoles?
—Mayoritariamente sí. Hay quien compra once de golpe. Los que antes invertían en la construcción española, ahora lo hacen en la de Brasil, Egipto y Caribe.
—¿Algún otro negocio?
—Tengo también una pequeña participación en la productora de audiovisuales Brobot.
—Eres pues un hombre de negocios total y absoluto.
—Soy un guerrero.
—Un guerrero que quiere hacerse rico.
—Rico en tiempo. No hago mas que pelear por conseguir tiempo para viajar. Debo llevar el viaje en la sangre. Viajar me encanta.
—¿Fin de semana low-cost en Praga?
—No. Billete de avión para México DF, la Habana o Bangkok, mochila a la espalda y perderme por allí unos cuantos meses.
—¿Solo?
—Algunas veces.
—¿Desde cuándo los empresarios van por el mundo con mochila a la espalda?
—Yo tengo muchas facetas ocultas. En realidad lo que me gustan no son los negocios, sino viajar, escribir y la fotografía. he escrito artículos de viajes y quiero jubilarme pronto.
—¿Cómo de pronto?
—A los 30 me retiro.
—Venga ya.
—Con unas rentitas de aquí y de allá, puedo trabajar sólo cuatro meses al año. O menos. Y el resto a aprender cosas. Yo no me conformo con un mes de vacaciones al año. Es lamentable.
—No te lo crees ni tu.
—Yo sí me lo creo. Mírame a los ojos (riendo) ¿Tengo cara de estarte engañando? Te aseguro que a los 30 me retiro.
—¿Ves a tu padre?
—En 20 años, habré ido unas 20 veces a El Salvador.
—¿Continúa organizando la vida a 1.600 campesinos?
—Continúa en Fundación Cordes, pero no de gerente. Ahora lleva las relaciones internacionales, un trabajo más apropiado a su edad. Está muy bien. Cada vez que voy a verle hay buen rollo.
—Pues él fue guerrillero del FMLN. Es muy distinto a ti.
—Tiene unos principios férreos, es superluchador, ha sacrificado muchas cosas de su vida por sus ideas y es muy buen tío.
—¿Qué dice de tus negocios?
—Está encantado. El sólo quiere verme feliz. Y me atrevo a decir más: él comparte mi camino y adora lo que hago.
—Pues en Sabadell fue alcaldable por el MCC y ha sido un anticapitalista radical toda su vida.
—Con los años esas pasiones se atemperan un poco. Ultimamente ya me decía que le gustaría montar un hotelito en El Salvador.
—Tu como especulador del suelo, eres su enemigo ideológico.
—Puedes demonizar esa historia cuanto quieras que yo no me voy a molestar en defenderlo. Yo me gano la vida respetablemente y ya está.
Pues ya está
DRINKKING
Mañana inaugura en la calle Rocafort, 101, frente a Park Paladium, la cervecería de 750 metros, Drinkking.
Es un bar musical con pista de baile, tres barras y una zona de mesas enorme donde se puede charlar sin demasiado ruido.
«Conozco bien la noche y he creído ver un hueco en el mercado. Es algo nuevo, inmenso, diferente. Recuperamos el ambiente de aquel Can Vives o aquel Santa Sed de los primeros tiempos de la ZH. Necesito 1.500 personas por sesión y creo que va a cuajar».