Marisa Soleto: secuestro emocional
«El maltratador fuera de casapuede ser un hombre encantador»
15-11-2007

La directora de la ONG madrileña Fundación Mujeres, la abogada extremeña, Marisa Soleto Ávila, 41, estuvo el martes en Sabadell para hablar de secuestro emocional en los actos del Dia Internacional contra la Violencia de Género que se celebra el próximo 25.

Marisa Soleto: secuestro emocional
—¿Qué es secuestro emocional?
—Cuando la mujer antepone la relación con el agresor a su propia seguridad.
—¿La víctima está secuestrada emocionalmente porque no quiere separarse?
—No se rebela contra el maltrato. No da la respuesta que debería porque ha sido sometida a un proceso de tortura.
—¡Tortura!
—Muy parecido. El maltratador va minando la capacidad de respuesta de la víctima hasta anularla completamente.
—Un ejemplo.
—La violencia de género no es solo la bofetada o el puñetazo. Antes han pasado muchas cosas.
—¿Por dónde se empieza?
—Lo primero que hace el maltratador es minar la autoestima de su mujer. De esa manera, cuando se produce la agresión, la víctima ya no tiene capacidad de respuesta. Incluso se culpabiliza.
—¿Se da las culpas de recibir un tortazo?
—Muchas veces sí, se siente provocadora. Es un chantaje emocional en toda regla acompañado de un secuestro emocional.
—¿Pero cómo se puede sentir ella culpable?
—Piense en los niños agredidos. Ellos solo intentan comprender lo que les sucede y, si el agresor les dice que ellos son la causa... lo acaban creyendo.
—¿Pero culpables de qué?
—Si el maltratador te dice «si tu madre continua viniendo tanto a casa se va a romper nuestro matrimonio», tu acabas rompiendo los lazos con tu madre.
—¿Por amor a él?
—Sí.
—¿Se puede querer a quien te pega?
—Puedes creer que le quieres.
—¿Pueden ambos llegar a pensar que hay amor en una bofetada?
—El agresor siempre dice «lo hago por tu bien». Siempre encuentra motivos muy razonados para justificar su violencia.
—Comprendo que no acuda a la policía, pero ¿por qué ni siquiera lo dice a sus amigas o familiares?
—Porque el maltratador se ha encargado de irla aislando previamente de su entorno social.
—¿Teme que no la crean?
—Es que muy a menudo no la creen porque el agresor es un hombre encantador.
—¿Perdón?
—Sí. Una de nuestras campañas decía «hay hombres estupendos hasta que llegan a su casa». Es habitual que sólo la víctima vea la parte oscura de esa persona.
—¿Como pueden pues los familiares detectar el problema?
—A mi me mosquearía que, de repente, mi hermana tuviera dificultades para hablar conmigo, buscara nuevos lugares para hacerlo, rompiera con sus amigas o presentara transtornos alimenticios.
—¿Tiene que ver con el nivel cultural o económico?
—No. Es transversal. Pero a las mujeres pobres les cuesta más salir de la situación.
—¿Y con la nacionalidad del e migrante? ¿Son más machistas algunas culturas latinoamericanas?
—Quizás, pero ellos no son tan agresivos como los españoles.
—¿Acaso no hay denuncias de bolivianas agredidas?
—Sí. Y ecuatorianas. Pero el agresor suele ser español. La tradición latinoamericana, precisamente, rompe la pareja con mucho menos conflicto que la española.
—¿Los hijos pueden ser también maltratados por el agresor?
—Lo son siempre indirectamente. Aunque no sean golpeados.
—¿Un niño maltratado tiene más probabilidades de convertirse en padre maltratador?
—Desgraciadamente nuestro aprendizaje se basa en la imitación.
—¿Puede recomponerse una relación rota por la violencia?
—Yo no conozco ni un solo caso.
—¿Y encontrar una nueva pareja?
—Sí. Eso es muy posible. Pero antes hay que recuperarse de las secuelas para no repetir el mismo patrón.
—¿Como puede una divorciada detectar si ese amigo que le gusta será un maltratador?
—Pues lo mismo que les contamos a los adolescentes: Si esa persona es muy controladora y no respeta tu autonomía ni tu independencia, desconfía.
—¿Eso nunca es amor?
—No. La entrega máxima es un mito falso. Y la media naranja otro. Nadie es la mitad de nada.
—Muy controladora puede serlo también una mujer.
—Por supuesto. Y yo animo a los hombres que sean objeto de control a que rompan con sus mujeres. Pero la mujer no suele pegar.
Por supuesto
FUNDACION MUJERES
La Fundación Mujeres promueve la igualdad desde los años 80.
Hoy, con sede en Madrid, encuentran empleo al 40% de las mujeres que se lo solicitan, especialmente alternativas al servicio doméstico de las inmigrantes.
Ayudan también a otras mujeres a montar su propia empresa. Han hablado con 50 empresarios para convencerles de que igualar el trato a sus empleadas es incluso rentable.
Apoyan también emocional y legalmente a mujeres maltratadas y previenen la violencia de género ante 7.000 escolares.