Aimé Safari Kayinamura, conciliador ruandés
«Hoy mi vecina da trabajo
a los dos asesinos de sus hijos»
9-11-2007

Intermón-Oxfam invitó ayer a Sabadell al asesor del gobierno ruandés en derechos humanos y miembro de la ONG holandesa para el desarrollo de Ruanda, SNV, el tutsi ruandés Aimé Safari Kayinamura, 37.

Aimé Safari Kayinamura, conciliador ruandés
—Un millón de tutsis murieron salvajemente en 1994 ¿Reconoce que también fueron masacrados cientos de miles de hutus?
—Por supuesto que sí. Hubo matanzas por ambos lados.
—¿Siente orgullo tutsi?
—No. Me siento ruandés.
—¿Se dedica a conciliar familias enemigas?
—Solemos organizar en barrios, y aldeas actos conmemorativos del genocidio. El problema es que a veces hay gente que no quiere participar.
—Normal.
—Es sólo un acto simbólico alrededor de un monolito, se cantan canciones y los sobrevivientes dan testimonio público de lo que sufrieron. Recordar es la única manera de evitar que se repitan aquellos hechos.
—¿Qué pasa cuando no quieren ir a ese acto?
—Les convencemos. En Gati, por ejemplo, a sólo 20 kms. de Kigali, los hutus se negaban a conmemorar el genocidio.
—¿Les obligásteis a ir?
—Les convencimos de que era importante que todo el mundo acudiera al acto. Por el bien de la no-violencia y para poder perdonar.
—¿Puedes perdonar al asesino de tu hijo?
—Nunca vas a olvidarlo, pero hoy Ruanda está llena de ejemplos de reconciliación y perdón.
—Hábleme de ello, por favor.
—Tenemos una tradición africana, la gachacha, que se ha revelado extraordinariamente eficaz para superar el genocidio.
—¿Qué es la gachacha?
—Tradicionalmente, cuando dos vecinos discuten problemas domésticos, como el lugar de pasto de una vaca, acuden al hombre íntegro de la aldea. Se reúnen en el patio de casa, la gachacha, y resuelven el conflicto amistosamente.
—¿Y eso funciona con un asesinato?
—Sí.
—¿Puede una mujer violada acusar a su violador en gachacha?
—No. Ese delito, por razones de honra, precisa de confidencialidad. Se juzga en otro tribunal más discreto.
—Póngame pues un ejemplo.
—Se juzgan casos de tortura, asesinato, pillaje, robo.
—¿Acusador y acusado se ven las caras?
—No sólo se ven las caras, sino que hablan larga y profundamente: «¿Por qué lo hiciste? Me obligaron, yo no sabía. ¿Lo sientes? Sí y te pido perdón ¿Dónde está el cadáver de mi hijo? Aquí, le enterramos bajo ese árbol...» Recuperar el cadáver ayuda mucho.
—¿Ayuda también dialogar con tu torturador?
—Muchísimo. Reconforta, apacigua, tranquiliza. Y, además, la gachacha es una forma de agilizar los juicios de tantísima gente como hay en prisión.
—¿Cuál es la condena?
—Si el acusado reconoce su delito, pide perdón y da información relevante, sus 20 años de cárcel pueden reducirse a 15 o 10.
—¿El hombre sabio del pueblo tiene esa potestad?
—Sí. También puede condenarle a Trabajos de Interés General, TIG, en favor de los supervivientes. Por ejemplo ayudar a su víctima a reconstruir su casa y así trabajan conjuntamente.
—¿Sin recelos?
—Normalmente se reconcilian. Muchos asesinos confesos viven hoy con sus víctimas.
—¿Ejemplo?
—La vecina de mi madre ha dado trabajo a los dos asesinos de sus hijos. Le cuidan sus vacas. Y no hay rencor.
—¿Cuántas gachachas se habrán celebrado?
—Desde el 2002 hasta ahora, en que ya van a terminar, más de cien mil.
—¿Los señores de la guerra pasan también por gachacha?
—No. Esos van a la justicia ordinaria. A la gachacha sólo van como testigo y confesar, por ejemplo, haber dado armas a tal persona.
—¿Es el mismo sistema de justicia popular que se aplicó en Sudáfrica tras el apartheid?
—Sólo parecido. La gachacha procede de la cultura ruandesa.
—¿Es hoy Ruanda un país pacífico?
—Sí. Cuando llegas al Aeropuerto no notas que hace apenas 13 años toda esa gente se estuviera matando.
—¿Nadie escapó a la masacre?
—Nadie. Detrás de cada una de esas personas que ves por la calle hay una historia, a veces muy cruel, pero no se nota. Se han cerrado las heridas.
—Pues en España hay quien se opone a la Ley de la Memoria Histórica porque dicen que eso reabre heridas de hace 60 años.
—No estoy en absoluto de acuerdo. Para superar el pasado hay que hablar mucho, analizar, discutir, pedir perdón y perdonar.
Sabiduría africana
HOTEL RWANDA
La película Hotel Rwanda está muy bien, explica lo que pasó en nuestro país y ha internacionalizado el problema. Pero el papel del protagonista como héroe está exageradísimo. Amigos míos que le conocen bien y trabajan en ese hotel me dicen que ese tipo cobraba hasta por un vaso de agua».
Lo dice con conocimiento de causa pues ha elaborado un estudio sobre 20 hutus que ocultaron a tutsis en sus casas. Un pastor protestante salvó así la vida a 300 tutsis.