Luis Paniagua, músico de la mente
«El silencio puro es ensordecedor
29-9-2007

Vendrá a El Caminet de Sabadell (Escola Pía, 15) el próximo 19 de octubre. Formado en la música antigua clásica, el productor y compositor madrileño Luis Paniagua García-Calderón, 50, es uno de los investigadores más originales de España.
Utiliza desde instrumentos de 4.000 años de antigüedad hasta tecnología electrónica pasando por el crepitar del fuego. Su música se define como mental, pero también compone para teatro, cine y hasta hace conciertos para bebés de 0 a 3 años.

Luis Paniagua, músico de la mente
—Su discográfica se llama Silentium ¿El silencio puro existe?
—El silencio puro es ensordecedor.
—Bella paradoja, pero ¿es algo más?
—Lo digo en serio. A mi el Instituto de Investigaciones Científicas de Madrid me invitó una vez a una cámara neóica ¿sabes lo qué es?
—Ni idea.
—Es un cuadrado suspendido de unos muelles, dentro del cual hay otro cuadrado y dentro otro cuadrado. Todos con paredes porosas para que no rebote el sonido.
—¿Y uno se mete ahí?
—Te metes ahí con otro y, si se pone de espaldas, ya no oyes lo que dice. Bueno, es una experiencia horrorosa.
—¿Por qué?
—Porque oyes tu respiración, tu corazón, el fluido de tu sangre... Es como si estuvieras sordo. Eso es: el silencio puro es ensordecedor, muy desagradable, te vuelve loco.
—Dicen que su música es para meditar ¿No es mejor meditar en silencio?
—Desde luego. Aunque para algunos monjes la mejor música para meditar es la de los grillos.
—¿Y usted que opina?
—Que lo mejor es el silencio. Pero la música puede relajar tu cerebro para que después medites en condiciones, sin que te pasen mil ideas por la cabeza. La música facilita el silencio.
—¿Usted medita cada día?
—Desgraciadamente no cada día. Quizás algún día consiga hacerlo a diario. Ojalá.
—¿Es el silencio lo contrario de la música o una de sus partes?
—Una de sus partes más esenciales. En muchos conciertos pido que no aplaudan hasta el final para conservar esa vibración. El silencio entre una composición y otra es muy hermoso. O entre una frase musical y otra. El silencio es lo más hermoso.
—Pues usted se dedica a romperlo.
—El sonido es maravilloso, pero no sería nada sin el silencio. Hay que jugar con las dos cosas. Ninguna es mejor que la otra.
—¿Es cierto que a los 15 años ya actuaba en EEUU y Canadá?
—Con la orquesta de música antigua de mi hermano, Atrium Musicae. Igual tocaba percusión que flauta o vihuela.
—O sea que le viene de familia.
—Seguramente porque mi padre que es médico tiene una discoteca enorme. Mientras el explicaba la música a mi hermano mayor yo jugaba y escuchaba sin querer.
—¿Y de ahí a las música del mundo?
—De repente empecé a descubrir las músicas de Africa y Asia, Unas eran más fáciles y otras más difíciles, pero todas verdaderas joyas. Todas me llegaban al alma.
—¿Cómo se descubre un instrumento de 4.000 años?
—Mirando imágenes de Egipto y Mesopotamia y encargándolo a otro hermano luthier. Hice incluso un viaje a Myanmar (Birmania) sólo para adquirir un arpa arqueada que se tocaba en la India 2.000 años antes de Cristo.
—¿Y esa lira con concha de tortuga?
—Caparazón de tortuga y cuernos de impala. Es la lira de Apolo y Orfeo.
—¿Puro coleccionismo?
—Curiosa pregunta porque, aunque he tocado con todos ellos, yo no quiero un museo en casa. Cuando me di cuenta que estaba acumulando por acumular, paré. Eso se acabó.
—¿Reniega del ordenador?
—No. Utilizo mucho las nuevas tecnologías. Si tengo que poner 20 violines no tengo mas remedio que recurrir a la electrónica. Es más barato samplear que contratar una orquesta sinfónica.
—No suena igual.
—No, pero se parece bastante. Pero es que el ordenador además te permite crear e investigar con sonidos nuevos.
—¿En qué ha cambiado la música en 4.000 años?
—Fundamentalmente en nada. Antes servía para todo y ahora también.
—¿Cómo para todo?
—Había música para rito, para baile, para interiorización, para lo sagrado... El libro de sabiduría I Ching, que tiene 3.000 años, ya habla de «las músicas sagradas de la antigüedad». Dice que «refrescaban el espíritu como la lluvia en verano».
—¿Son también instrumentos el agua, el fuego, el aire y la tierra?
—Yo he grabado y sampleado el crepitar del fuego y lo he utilizado en alguna composición. Es hermoso y muy evocador.
—¿Y aparte de los cuatro elementos de la naturaleza?
—También he fabricado instrumentos con sartenes, macetas, moldes de repostería... Cuando me ven en la ferretería sonando sartenes, piensan que estoy loco (ríe).
Psssst...
PARA BEBÉS DE 0 A 3
Su esposa, la india, Naama Teji, le dio hace 5 años un hijo «tostadito», Sukhjit, que ya le «ayuda» con los teclados y la percusión.
Él le inspiró el espectáculo con música e imágenes para bebés de 0 a 3 años con el que está a punto de volar a Nueva York y Miami.
«Los latidos del corazón les remiten al vientre materno y a partir de ahí, excepto alguno que siempre llora, los 60 niños del público, se quedan boquiabiertos y prestan atención los 30 minutos enteros».