José Luís de Paz, vuelta a casa
«Muchos emigrantes en Catalunya
están volviendo a su tierra»
22-9-2007

El propietario del conocido restaurante sabadellense El Rincón de León, José Luis de Paz Molero, 36, cerró ayer el local con fiesta por todo lo alto, porque se vuelve a su tierra, León, con su mujer catalana hija de extremeños, y sus dos hijas de 2 y 11 años.

José Luís de Paz, vuelta a casa
—¿Por qué?
—Porque aquí todo está muy caro.
—Pero si le va estupendamente.
—Sí, pero no puedo ampliar. Y allí he alquilado una finca de 30.000 metros cuadrados a sólo 3 kilómetros de León, donde abriremos un restaurante de 500 metros.
—No será sólo por eso.
—Hombre, la tierra también tira claro. Pero... si me encuentras aquí una finca así a aquel precio me quedo en Catalunya ahora mismo.
—¿O sea que el único motivo es económico?
—Y la calidad de vida.
—Pues si aquí trabaja para 70 comensales y allí para 300, se va a estresar más todavía.
—Hombre, habrá que trabajar, eso seguro. Pero allí es todo diferente. Sólo salir a la calle ya se respira otro aire.
—Un aire helado.
—Es un frío sano. Y tienes naturaleza por todas partes. Aquí sales y todo son pisos y coches.
—¿Me está diciendo que aquel clima es mejor?
—Ojalá tuviéramos aquí el invierno de León. Un frío que se combate simplemente con abrigo y calefacción. En cambio el frío de aquí y el calor de aquí es... diferente, vamos a decirlo así.
—Dicen que cuando las cosas van bien, los inventos ni con gaseosa.
—Ya, pero tenemos ganas, ilusión, experiencia, mucha fuerza... y lo que tenga que venir vendrá.
—Su mujer nacida en Bellvitge, también volvió a la Extremadura de sus padres a los 13 años. Pero sólo para regresar a Catalunya a los 20 ¿No le pasará a usted lo mismo?
—No. Eso ya no pasa. Muchos emigrantes están regresando a sus orígenes y ya no vuelven más a Catalunya.
—¿Cómo lo sabe?
—Porque en este negocio conozco mucha gente y muchos me transmiten eso.
—¿Motivos?
—La mayoría por lo mismo que yo. Fuera de aquí es todo mucho más económico y a la vez ya hay de todo: comunicaciones, vuelos, industria, trabajo, servicios.
—¿Antes no era el momento de volver y ahora sí?
—Exacto. Sobre todo a las pequeñas capitales emergentes de España como León.
—Arriesgando, claro.
—Eso siempre. Quien no se moja no se ahoga.
—La decisión será más suya que de su mujer.
—Es mía, pero ella me acompaña en todo. Sabe que buscamos la felicidad para nosotros y para nuestras hijas.
—¿No le preocupa que ni ella ni sus hijas se acaben de adaptar?
—Para nada. Mis hijas van a León dos o tres veces al año y tienen allí primas de su edad.
—La mayor ya debe hablar catalán ¿Lo va a perder?
—Vamos a tratar que no lo pierda bajo ningún concepto. Irina tiene aquí a sus amigas y está el internet, el chat, el teléfono...
—¿Cuando empiecen a criticar a los catalanes, echará más leña al fuego?
—Eso nunca. Yo siempre he defendido a los catalanes. ¿Cómo voy a hablar mal de Catalunya con todo lo que Catalunya me ha dado?
—¿Acaso no es verdad que somos tacaños, cerrados, egoístas y separatistas?
—En absoluto. El catalán ni es tacaño, ni mira para él, ni nada de nada. Hablar es muy fácil, pero yo siempre les digo lo mismo: que vivan en Catalunya y lo comprueben.
—¿Tanta es la catalanofobia?
—Tampoco tanta. En León mismo hay mucha gente que apoya a los catalanes. Y mis grandes amigos están en Catalunya, te lo digo sinceramente.
—¿No echará nada de menos?
—Muchas cosas: la ciudad de Barcelona, el mar y sobre todo mi gente de Sabadell...
—¿Os atreveréis también en León con la comida japo-leonesa?
—También daremos comida japonesa, pero sin anunciarlo a los cuatro vientos como aquí. ¡Ah! Y catalana, por supuesto.
—Hombre, un detalle.
—Butifarra con setas, esqueixada, carn d’olla.Con mucho cuidadito, claro.
—¿Cuidadito de qué?
—Pues de lo que hablábamos antes.
—¿Qué? ¿Me está diciendo que si pone en la carta Cocina Catalana nadie va a pedirla?
—Hombre, al principio más vale ofrecerlo sólo a según qué mesas.
—O sea que aquí podemos comer cocina leonesa abiertamente, pero allí la catalana sólo con cuidadito.
—Yo no he dicho eso. Pero es un tema delicado y cuando tienes un comercio más vale ir con cuidado.
¡Boicot al pamtomaca insolidario!
EX-MINERO
Trabajar dos años en una mina de carbón fue suficiente para él. A los 20 cogió los bártulos, abandonó la comarca leonesa de Gordón y se vino a Catalunya.
En Barcelona trabajó cinco años en la cocina japonesa donde conoció a su mujer y aprendió una gastronomía oriental que combina ahora con la leonesa en su restaurante de la calle Sant Ferran.
En 1996 llega a Sabadell y regenta la cervecería Escati primero y El Rincón de León después. En ocho años, este último, con su original combinado japo-leonés, no ha hecho más que aumentar prestigio y clientela.