Gemma Retamero: editorial lesbiana
«Vendemos mucho más en el extranjero que en España»
13-9-2007

La sabadellense Ellas Editorial (www.ellaseditorial.com) que fundó hace tres años y sigue dirigiendo la profesora universitaria, Gemma Retamero Espíldora, 34, es la primera de España de temática lesbiana.
En sus colecciones de Narrativa, Teatro, Infantil, Poesía, Ensayo y Latinoamericano, ha publicado ya 16 títulos y de algunos se han vendido hasta 800 ejemplares.

Gemma Retamero: editorial lesbiana
—¿Se trata de promover el lesbianismo?
—De normalizarlo.
—¿Pero no es España el país más abierto del mundo en homosexualidad?
—No. En España la homosexualidad está de moda, pero no está normalizada.
—¿Me lo explica mejor?
—Si estuviera normalizada no se le daría tanto bombo y platillo. Si cuando yo voy por la calle con mi mujer y mi hijo la gente aún se gira a mirarnos, es que no está normalizado.
—¿Aún se os discrimina?
—Mucho menos. El otro día, por la calle un negro nos dijo putas lesbianas (ríe) ¿Para qué tendría un sueño Luther King, no? (sigue riendo)
—¿No sóis la estrella donde quiera que váis?
—Sí, ahora somos la nota exótica. Todo el mundo quiere tener un amigo homosexual.
—Pero si hasta salís en las teleseries.
—Afortunadamente en Hospital Central ya hay una lesbiana que es guapa y lista porque hasta ahora sólo teníamos la de Siete Vidas que era la divertida tonta.
—¿Literatura lesbiana quiere decir erótica?
—En nuestro caso no. Puede haber sexo o no, como en cuaquier historia, pero nunca es el eje conductor.
—¿Sólo para mujeres lesbianas?
—No. Es literatura apta para todos los públicos, pero siempre ha de haber una referencia. Este por ejemplo, Vistas al río, de M. Concepcion Regueiro ¿Sabes de qué va?
—No, pero me gustaría.
—Son dos ancianas que van a una residencia de un pueblo gallego y buscan dormir juntas lo que remueve los cimientos de aquella pequeña comunidad. Lo explica el trabajador social de Villaburgo.
—¿Las autoras están especializadas en lesbianismo?
—Que va. La misma Conchi Regueiro, por ejemplo, se dedica a la ciencia ficción.
—En vuestra web abres el link Autoras y, entre 15 mujeres, sale un señor con barba.
—Juan Montil es el autor de El Escorbuto, el libro que mas cariño le tengo de todos los que he publicado.
—¿Por?
—Porque es el menos vendido y estoy convecida de que no se vende por ser hombre. Fíjate: hay discriminación hasta dentro de la dicriminación. Este hombre no vende por ser hombre ¡Es el colmo!
—¿Qué diferencia hay con la literatura gay?
—La literatura para homosexuales masculinos es más directa.
—¿Más pornográfica?
—No diría yo tanto. Pero más directa, sí.
—Sóis humildes, pero convocáis dos premios de narrativa y poesía lesbiana dotados con 4.500 y 6.000 euros respectivamente.
—Que pago yo de mi bolsillo. Nos cuesta un gran esfuerzo, pero hay que hacerlo.
—¿Es que las editoriales normales se niegan a publicar literatura lesbiana?
—No. Pero sólo publican los mejores. Anagrama publica a Sarah Waters, pero pagando mucho. Yo publico autoras noveles.
—¿Cómo se metió en este lío?
—Cuando mi madre murió en Málaga, donde yo daba clases de Historia Medieval en la universidad, decidí volver a Sabadell y sacar una revista cultural lesbiana.
—Revista que se convirtió en libro.
—Sí. Como estaba estudiando el Máster en Producción Editorial Publish, publiqué Efecto retrovisor de Thais Morales y tuvo tanto éxito que aún se sigue vendiendo.
—¿Y los otros 15 qué tal se venden?
—En España poco, apenas en las cuatro o cinco librerías del ambiente homosexual.
—¿En el extranjero más?
—Mucho mas. Vendemos casi el 70% de toda la producción en México, Argentina, Venezuela y Colombia.
—¿Los gastos de envío no encarecen el precio?
—No porque nuestra imprenta tiene planta en México e imprime allí los ejemplares para Latinoamérica.
—¿Por qué una colección latinoamericana?
—Porque nos ha empezado a llegar mucha producción hispana de Nueva York.
—¿La colección infantil promueve el lesbianismo entre las niñas?
—Por supuesto que no. Sólo hace saber a las niñas que también puede hacer parejas de dos mujeres. La Princesa Ana, por ejemplo, es la historia de una niña que besa a una rana y se convierte en princesa.
Y también comieron perdices
MI MUJER
Va siempre en moto, le llaman la mamá roquera y en sus dos antebrazos lleva tatuados los nombres de su hijo biológico de 8 años, Raúl, y, en chino, de «su mujer», Andrea.
«Como ella es peruana, a veces digo mi esposa o la meva dona, pero generalmente digo mi mujer». Por algo se han casado.
En las reuniones de padres de la escuela ya se han acostumbrado a que Raúl vaya con dos madres.
«Y a él le encanta. Dice que si una mamá te cuida bien, dos ya es la hostia».