Pooja Shrimali, brahman
«Rezo a Lakhsmi cada día
y ayuno cada viernes»
27-7-2007

Lleva 11 meses en Sabadell, pero no como emigrante ni como niña adoptada sino tutelada. La sombra de su padre desde Udaipur (Rajastan) es alargada y, aunque comprensivo y generoso, ella le debe y guarda obediencia desde aquí.
La familia tutora de Pooja Shrimali, 17, es la de la profesora de yoga y danzas bollywood, con sescuela den Ca n’Oriac, de la sabadellense Sonia Esplugas, por lo que en casa no echa de menos ni comida, ni música ni rituales de su país.

Pooja Shrimali, brahman
—¿Siempre sonríes?
—Sí (mostrando su perfecta dentadura blanca).
—¿Estás contenta?
—Sí (ahora ríen hasta sus ojos).
—¿No eras feliz en la India?
—¡Sí! Muy feliz. Pero me atraía Europa. Siempre acosaba a los turistas para que me contaran cosas de Europa.
—Hasta que una picó y te trajo.
—Sonia enseguida se hizo amiga de mi familia, conoció a mi padre y le pidió traerme a Catalunya tutelada.
—Una figura jurídica muy poco conocida.
—Y muy complicada. Aún nos ponen pegas burocráticas. Estoy desando cumplir los 18 el mes que viene para que me den el permiso de residencia.
—¿Qué cambiará eso?
—Podré salir de España y volver a entrar, cosa que por ahora no está nada clara.
—O sea que has venido para quedarte.
—Sí.
—¿Y tus padres?
—Mi madre murió de cáncer hace seis años y mi padre está de acuerdo en todo.
—¿En todo?
—Bueno (se parte de la risa) sólo me dijo que tuviera un poco de cabeza y no me liara con chicos por lo menos en dos años.
—¿Lo cumples?
—Claro que sí. Lo que pide es muy razonable. Antes he de integrarme y conocer bien esta cultura y esta sociedad.
—La fluidez de tu castellano indica que debes conocernos ya bastante bien.
—També he aprés una mica de català als cursos de Normalització Lingüística. Pero me cuesta más hablarlo.
—¿Tu padre es brahman?
—Es la casta de nuestra familia. La más espiritual.
—¿Y eso qué supone?
—Que cada mañana rezo unos minutos a la diosa Lakhsmi en un pequeño altar que me he construido en mi dormitorio de Sabadell.
—¿Por qué Lakhsmi y no otra divinidad?
—Es mi favorita. Es la diosa del dinero y la belleza y era el nombre de mi madre. Una día pedí algo y me lo concedió.
—¿Qué?
—Pedí a Lakhsmi que el cáncer de pecho de mi madre no se extendiera la espalda. Y no se extendió. Desde entonces le hago una puja cada dia.
—¿Debo escribir puja con u?
—Sí. Es la misma palabra que mi nombre pero cuando es la ofrenda a los dioses es con u.
—Mira qué es raro el hindi.
—Mi poja es pon er incienso, leer unos mantras y a veces poner alimentos.
—¿Vegetarianos?
—Sí porque yo soy vegetariana. No como ni huevos porque consideramos que son un aborto de animal. Es lo que más me cuesta.
—¿Comer vegetariano en Catalunya es difícil?
—Sí porque hasta los croissants llevan huevo. Suerte que en casa hay mucha comida india y ¡hasta picante! (ríe aliviada).
—¿Ayunas?
—Los viernes sólo hago una comida al día. El resto del día sólo agua, fruta y patatas.
—¿Has dicho patatas?
—Sí aunque sean chips. Debería tomar sólo agua en todo el día. Y yo podría hacerlo, pero Sonia me dice que aquí quemo más energías y que debo comer.
—¿Qué dicen tus hermanas?
—Están contentas por mi y por el dinero que les envío. Gracias a mi dinero ya se han matriculado en cursos de azafata de tierra y dirección de hoteles.
—¿Aquí trabajas?
—Doy talleres de henna en manos y pies (me enseña la palma de su mano perfectamente tatuada), hago canguros y pronto daré clase de danzas bollywood. Y aparte aprendo inglés.
—Pero si los indios habláis muy buen inglés.
—Estudio inglés de negocios en ESEC, para preparar el Secretariado que me dará acceso a los estudios de Turismo.
—¿Trabajarás en Turismo?
—Así podría ir tres veces al año a la India y ver a mis hermanas (ríe).
—¿Las añoras?
—Mucho, pero cada semana hablo con ellos por teléfono o webcam.
—Qué raro es ese piercing de la nariz.
—Es el que se hacen las chicas de la India cuando marchan de casa, normalmente para casarse. Había de ser un regalo de mi padre, pero al final me lo regaló Sonia.
Tutelada y mimada

CON TODO CARIÑO
Su estricto vegetarianismo la obliga a comer sólo bocadilos de queso en los restaurantes mientras sus amigos se ponen las botas con pizzas, carne o pescado. «No puedo comer ni tortillas», se lamenta. Esto es lo peor.
«Lo mejor es como me trata todo el mundo. Las chicas que van a la escuela de yoga y Bollywood, Centre Asana, «todas se preocupan por mi, me preguntan, me dan su cariño y mucha alegría. Y Sonia me trata magníficamente».
Recibe lo que da.