José Igual: a Santiago por la Ruta de la Plata
«Andar juntos nos une»
13-7-2007

Él en bici y ella a pie, han hecho el camino de Santiago desde Sevilla, es decir, la Ruta de la Plata, desafiando lluvia, viento, nieve y desniveles. Los dos son de Villadelgordo (Cáceres) pero se concieron en Sabadell donde viven con sus cinco hijos.
Ella, Clemencia Bravo, 69, es andarina compulsiva. Él, José Igual Jiménez, 74, albañil de profesión, es ciclista empedernido, presidente del Club Ciclista Montcau de Ca n’Oriac y profundo admirador de su esposa «por su decisión y fuerza de voluntad a la que dedico esta entrevista como un regalo».

José Igual: a Santiago por la Ruta de la Plata
—¿Por qué desde Sevilla?
—Por que hace tres años ya lo hicimos desde Roncesvalles.
—¿Y?
—Y como vio ella por televsión la propaganda de la Ruta de la Plata le picó y me convenció. Ahora en septiembre haremos la ruta del Pirineo aragonés por Somport y Jaca.
—¿En bici?
—Yo hasta ahora siempre he caminado con ella, pero me operaron del menisco y la Ruta de la Plata ya la he hecho en bici.
—¿Pero cómo puede ir uno en bici y el otro a pie?
—Pues haciendo el de la bici, o sea yo, mucho más kilómetros de los que tocan.
—¿y eso?
—Porque yo voy y vuelvo todo el rato. Me adelanto, encuentro un lugar para comer, retrocedo hasta ella... Mi mujer caminó hasta Santiago 965 kilómetros, pero yo pedaleé más de 3.000.
—Y encima cargado.
—Claro. Yo llevaba toda la carga. Ella solo un macuto con agua y las cuatro cosas de las señoras y el móvil colgado al cuello.
—¿Quién se ha cansado más?
—Yo llegaba al albergue agotado y ella no se había ni despeinado. Es pequeñita, pero ahí donde la ves... no veas (ríe).
—¿«Donde la ves, no veas»?
—Quiero decir que lo que ha hecho ella es para hacerle un monumento. Yo estoy aquí por ella. Para que se sepa lo que es mi mujer.
—¿Lo peor?
—El frío y la lluvia. Nos ha llovido mucho. Pero aunque llueva, has de salir del albergue porque allí no te dejan quedar. El día que salimos de Zamora...buuu
—¿Qué pasó?
—Aquello fue horroroso. Caía una tormenta... Pero nosotros p’alante.
—¿Está bien señalizado?
—Mucho. Tanto como el Camino de Santiago normal.
—¿Qué tal los albergues?
—Pocos y muy separados. Hay noches que tienes que dormir en un hotel porque no llegas. Es lo único malo de la Ruta de la Plata.
—¿Y los pocos que hay?
—¡De lujo! Parecen hoteles. Los pagan las juntas de Andalucía, de Extremadura y de Castilla-León. Muchos aún están en construcción.
—¿Hay tradición de hospitaleros?
—No. Y además como íbamos fuera de temporada y estábamos siempre solos, teníamos que pedir la llave en un bar, el súper o la policía.
—¿Es más duro?
—Mucho más. Las etapas son más largas y, a partir de Cáceres, todo son ‘subeybajas’. Y los puertos son durísimos. Aquella niebla es que te bloquea.
—Si tan mal lo pasábais ¿qué os animaba a seguir?
—Yo no podía decir a mi mujer que abandonábamos. Cuando la veía de lejos caminar por la carretera con aquella decisión, pobrecita. Yo pensaba madre mía y lo que le queda todavía.
—¿Qué le daba esa fuerza?
—No sé, pero en ningún momento soltó una sola palabra de desánimo.
—Pues sí que le gusta caminar.
—¿Que si le gusta? Es una pasión que tiene ¿No se levanta la mujer cada mañana a las 6 para dar dos vueltas a pie al circuito del bosque de Can Deu?
—¿Y usted la acompaña?
—Yo lo hago en bicicleta, luego me ducho, almuerzo y cojo otra vez la bici. Con ella, los picos del Pirineo los hemos hecho todos.
—¿Caminar refuerza el matrimonio?
—Andar juntos nos une bastante, sí. Tenemos siempre una ilusión. Este martes por ejemplo ya salimos para el pueblo.
—¿Villadelgordo?
—Sí. A ella no le gusta mucho porque se vino aquí de muy chica. Pero yo salí del pueblo a los 19 y tengo muchos recuerdos.
—¿Lo más bonito?
—Primero llegar a Santiago. Aunque yo no soy muy religioso (ella tiene un poquito más de fé que yo), llegar a Santiago y que te den la Compostelana es de una emoción...
—¿Y lo segundo?
—Que nos esperaban allí cuatro de nuestros cinco hijos. Nos habían reservado habitación y todo en un hotel.
—¿No lo sabíais?
—¡Que va! Fue de sorpresa. Eso fue maravilloso. Cuando les ví en la escalera de la atedral, bajando dos por un lado y dos por el otro... no me lo podía creer. A mi mujer le dieron un ramo de flores y... y... nos pusimos a llorar los dos.
Es lo que tiene
LA RUTA
Salieron de Sevilla el 8 de febrero y llegaron a Santiago el 19 de marzo, dia de San José, su santo.
Recorrían un promedio de 30 kilómetros al día por una ruta que pasa por Sevilla, Guillena, Zafra, Almendralejo, Mérida, Cáceres, Aldeanueva del Camino, Béjar, Salamanca, Zamora, Benavente y Astorga.
En Astorga se enlaza con el camino francés tradicional por lo que se cambia la credencial de la Plata con los sellos de todos los albergues habitados por otra nueva.