Josep Vila, ayahuasquero
«La ayahuasca abre la puerta al sanador que llevamos dentro»
11-7-2007

El terapeuta energético del centro de la Plaça de l’Àngel, Yessod, y coordinador de seis grupos de tomadores de ayahuasca en Madrid, Alicante, Cáceres, Sabadell y Dublín, el sabadellense Josep Vila i Tronchoni, 55, acaba de publicar «Deja que suceda. El camino de las Plantas Maestras de la Amazonia» (www.dejaquesuceda.org).
Narra en el libro sus dos primeros viajes a Perú (ahora ya vuela a la Amazonia dos veces al año), cómo conoció la planta sagrada y cómo le sanó y cambió su vida.

Josep Vila, ayahuasquero
—Era usted gerente de una importante multinacional francesa en Barcelona.
—Ganaba mucho dinero, sí. Pero sufría depresiones y los psicólogos me obligaban a medicarme de por vida.
—¿La ayahuasca acabó con eso?
—He comprobado que es realmente una planta maestra. A mí me ha salvado la vida.
—A base de morir antes tres veces, según su libro.
—Pasé tres crisis muy serias, sí. También purgué mi estómago en plena selva a base de dietas largas, vómitos y deposiciones. Pero tuve visiones muy reveladoras.
—¿Son necesarios los vómitos?
—En las sesiones que yo coordino ahora, elimino los vómitos casi en su totalidad, pero a veces es necesario porque vomitas bloqueos.
—¿Cómo se pueden vomitar bloqueos
—Vomitas traumas antiguos, dolores, envidias, celos, apegos... que se solidifican y se pegan en el fondo de nuestro estómago.
—¿Luego viene la alucinación?
—Yo les llamo visiones. A cada participante le doy un vasito con más o menos ayahuasca según su grado de evolución. Es la llave.
—¿La llave a su interior?
—La llave que abre la puerta al corazón y a la conciencia y cierra la del intelecto. En ese estado de conciencia no hay pensamientos ni juicios. Solo una información vital para nuestras vidas.
—¿Por ejemplo?
—Por ejemplo comprendes que tu padre te trató así porque el pobre hombre era hijo y nieto de otros que tal y no tuvo mas remedio que comportarse de ea forma.
—Eso es racional.
—No. Es conciencial porque ayuda a perdonar y a perdonarte.
—¿Cambia la vida?
—Claro. Esa información tan potente se te aloja en el supraconsciente y te elimina de golpe las mil miserias que arrastras desde hace años.
—¿Aprendió ya a amar?
—Y a ser amado.
—¿Crea adicción?
—En absoluto. En mis grupos tengo varios ex-cocainómanos que han salido de la droga gracias a la ayahuasca.
—¿Cómo?
—Han tenido una visión en la que han comprendido por qué cayeron en ella. Perdonan, se perdonan y eso les salva.
—¿La ayahuasca te hace ver el error que estás cometiendo en esta vida?
—Claro y en cuanto ves tu vida con perspectiva, pones distancia a todo. Ya no hay más emociones incontroladas ni arrebatos. Dejas de sufrir. Llega la serenidad.
—Suena milagroso.
—No lo es. La ayahuasca sólo alinea estómago, corazón y cabeza y eso despierta al sanador interno que todos llevamos dentro.
—¿Sanador de enfermedades serias?
—Muy serias. Yo he llevado enfermos de cáncer a Perú. No se han curado, pero su enfermedad se ha detenido tan radicalmente que luego han sido sus médicos los que han venido a Perú.
—¿Canta usted en Sabadell, Madrid o Dublín las canciones del ritual ayahuasquero?
—Sí, con la ayuda de CDs, tambores y sonajeros. Los cánticos son imprescindibles para impulsar o disminuir los efectos de la planta.
—¿Cuánto duran los efectos?
—Una hora y media de subida, una hora de éxtasis de conciencia y otra hora y media de bajada.
—¿Cuántas tomas son necesarias?
—Depende. A algunas personas les bastan dos o tres trabajos y otras, 20. Algo muy bonito es que uno mismo lo ve claramente. Hay un momento en que dices se acabó: ya veo claro por dónde he de conducir mi vida.
—¿Y no vuelven más?
—Muchas veces no. Otros vuelven para seguir trabajando la conciencia. Pero ya sin necesidades vitales. Con serenidad.
—¿Y la meditación?
—La meditación, ciertamente, puede llevarte a puntos muy similares. Pero...
—¿...pero?
—No te limpia de manera tan fulminante los antiguos bloqueos.Algunos monjes zen y budistas han tomado ayahuasca conmigo.
Menudos son ésos
VIAJE INICIÁTICO
Dos veces al año organiza viajes de tres semanas para unas 20 personas a la selva peruana donde les espera el chamán de su confianza, Guillermo Ojanama (foto).
Hacen dieta entre nubes de lluvia y mosquitos. Bajo el chamizo de un tambo (cabaña) experimentan a diario con ayahuasca y otras plantas maestras.
Los viajes sirven también a Josep Vila para embotellar en líquido o sólido el extracto de esa liana, la ayahuasca, imposible de cultivar aquí. No se considera droga por lo que, en Europa, está tolerada.