Inma Beguerís, Reina Gran Talla
«No me interesa adelgazar»
7-7-2007

La que fue Miss Sabadell en 1989 y Miss Costa Brava en 1990 y se presentó ese mismo año a Miss España, Inma Beguerís López, 34 y madre de una, acaba de proclamarse Reina Gran Talla «Invierno» en Barcelona.

Inma Beguerís, Reina Gran Talla
—Pero usted no está gorda.
—Tampoco estoy delgada.
—¿Rolliza, regordeta, gordita, jamona, maciza?
—Maciza me gusta más.
—Tan maciza que ninguna española con michelines se va a sentir identificada con usted.
—Pues las reinas Gran Talla representamos precisamente a todas esas mujeres entradas en kilos.
—Pues usted está buena y ellas no.
—Gracias hombre, pero si se miran bien ellas también se verán muy buenas.
—Vamos a ver, dígame sus medidas.
—Pecho 115, cintura 73 y cadera 105. Y de altura 1’80.
—Y encima se pone tacones altos.
—Pues sí, éstos son de 7 centímetros más.
—¿Le gusta mirar a los hombres desde arriba?
—No por Dios. Es que a los 15 años tuve que aprender a andar con tacones para ser maniquí y mi pie se deformó. Y ahora si me pongo zapatos planos, me duelen los gemelos.
—¿Peso?
—Ni idea.
—No me lo creo.
—Te lo digo en serio. No me peso nunca. La última vez a lo mejor fue hace cuatro años. Como no me interesa adelgazar, no lo miro.
—De Miss era usted esbelta y delgada ¿Qué pasó?
—Tuve una hija hace 12 años y eso ensanchó mis caderas. Pero sobre todo fue un bocio, un tumor en el cuello, lo que me afectó a la tiorides y me engordó.
—¿Sin comer?
—Siempre he comido muy poquito. Pero eso sí, cinco veces al día. Un zumito a media mañna y de merienda no me lo quita nadie.
—O sea que sólo engordó por la tiroides.
—Por ese bocio, sí. Hace dos años. Y tuve que buscar una salida a mi carrera de modelo. La he encontrado en los concursos de Reina Gran Talla que tan bien organiza Inés Fernández.
—¿Eso le reconforta?
—Me gusta luchar contra esa tontería de nuestro país por las tallas pequeñas. No puede ser que en las tiendas tengan hasta la 36 y basta.
—¿Sólo en nuestro país?
—Desde luego. Puedo asegurarte que en Italia, Francia, Inglaterra y no digamos Alemania, una talla 40, 42 y 44 es considerada normalísima.
—¿No hay que ir a una tienda especial para una 46?
—Claro que no. Te lo puedo asegurar porque 46 es ahora mi talla.
—¿Y la quierenen esos países como modelo «normal»?
—Depende. Para desfilar con Versache mis nuevas medidas ya no valen. Pero es que también en Milán está la señora Elena Miró que acepta tranquilamente la talla grande.
—¿De verdad trabaja mucho?
—Más que nunca. Cuando iba desesperada por trabajar me salía poco. Y ahora que me lo tomo como un hobby y he engordado, no paro de trabajar. Será la ley de Murphy, no sé.
—Y encima se presenta al concurso Reina Gran Talla y gana.
—Bueno. Me he clasificado para la final de Madrid.
—Y si no ha ganado nada por qué le estoy yo haciendo una entrevista.
—Hombre, porque soy de Sabadell y porque me han elegido Reina Gran Talla «Invierno». Pero hay otras tres chicas por cada estación del año y otras 12 por cada mes.
—¿Las 16 competiréis en Madrid?
—Sí es la última final después de haber sido eliminadas 38 chicas de toda España.
—Tampoco tan chicas.
—Es cierto porque allí nos encontramos casadas, divorciadas, madres y hasta abuelas. Es algo mucho más desenfadado que los concursos de misses.
—¿Qué valora el Jurado?
—Supongo que estar contenta de como eres y reflejar felciidad puntua bastante.
—¿Qué la motivó a presentarse?
—Sobre todo dar a ánimos a mis alumnas en la escuela de modelos en Barcelona. Hay mucha gente hundida, muy deprimida, a la que hay que ayudar.
—¿Ayudar a adelgazar o ayudar a reconocer tanquilamente su gordura?
—A estar contenta en cómo es una misma.
—¿Y si se mira al espejo y sólo ve michelines?
—Pues que se acepte con michelines y vivirá más feliz. Que no haga caso a la sociedad. Esta sociedad miente.
—¿Está en contra de las dietas?
—Si es por salud no estoy en contra ni siquiera de las operaciones de estómago. Pero por estética nada. Yo he cambiado mucho en eso.
Cambio radical
BIOSONAR DE CETACEOS
La pasarela ha marcado su vida, pero también es técnico veterinario especializada en biosónar y comunicación entre cetáceos y ha trabajado en el Zoo de Barcelona como adiestradora de delfines y focas.
Como maniquí de pasarela y modelo de fotografía ha trabajado para Versache en Milán, United Models en París, Isasi en Madrid y otras firmas de alta costura en diversas capitales europeas.
Hoy sigue desfilando en paarelas de trallas grandes y da clases de maniquí en la Agencia y Escuela de Modelos Carmen Gil de Barcelona.