Oumar Doumbuya: Fura dels Baus
«Estar en la Fura es un orgullo»
4-7-2007

Nacido en Costa de Marfil y educado en Guinea Conakry, el vecino de Els Merinals, Oumar Doumbuya, 26, no sólo és un de los actores principales de la Fura dels Baus, sino también acróbata, bailarín, músico y cantante de afro-rap reggae con un CD en el mercado y otro en preparación. Artista completo.

Oumar Doumbuya: Fura dels Baus
—¿Su historia empieza con un exilio?
—Sí porque mi abuelo era el rey de Mandenkalou y mi padre tuvo que exiliarse por la dictadura.
—A Costa de Marfil.
—Nací allí, sí. Y tuve la suerte de vivir a una casa justo al lado de unos chinos acróbatas.
—¿Su primer maestro?
—Era un hombre sabio. Todo el mundo le adoraba como a un gran maestro.
—Pero usted era un niño.
—Sí, pero tan amigo de su hijo que siempre iba a ver como entrenaba acrobacia en unas salas especiales que tenían.
—La irresistible atracción del circo.
—Apenas tenía 6 o 7 años y un día me dijo si quería practicar con ellos. Dije que sí enseguida, claro. Yo estaba admirado.
—¿Qué aprendió?
—Esto, el flic-flac normal, y esto el flic flac mortal, (va haciendo piruetas en el aire), giros en el aire, saltos de kung-fu...
—Cuidado, se va caer.
—Mis padres pensaban lo mismo. No les gustaba nada verme saltar de aquella manera. Decían que un día me rompería la crisma y que no podrían pagar el hospital.
—No me extraña.
—Total que a los 8 años mi madre me envió a Kankan para educarme en la cultura guineana y alejarme de la acrobacia.
—No le salió muy bien la jugada.
—Le salió fatal porque fuí a parar a una casa que estaba justo enfrente del Ballet Nacional de Guinea.
—Salió de las brasas para caer en el fuego.
—Exacto (ríe). Y cuando vieron mis acobracias enseguida me dijeron si quería bailar con ellos. Yo me moría de ganas, pero mi madre quería que estudiara.
—Normal.
—Y yo estudiaba, pero también me escapaba a la playa para hacer piruetas. Los del Ballet flipaban conmigo. Venían todos a verme a la playa.
—Hasta que terminó bailando con ellos, claro.
—Claro. Intercambiamos conocimientos, me contrataron y cumplí los 9 años de gira por Sudáfrica.
—Lo suyo ha de ser genético.
—Seguramente. La zona de donde yo soy, Mandenkalou, es cuna de músicos.
—Llevamos media entrevista y sólo estamos en los 9 años.
—Muchos jóvenes de mi país malviven en la miseria o caen en la delincuencia o los mata la policía por cualquier estupidez. Yo quería salir de todo eso y quise cambiar mi destino.
—¿A qué viene eso ahora?
—A que cuando mejor estaba en el Ballet Nacional, lo dejé todo por irme con el Circo Baobab.
—¿Por qué?
—Porque allí ya no aprendía nada nuevo y unos franceses prometieron enseñarme circo si me unía a ellos. Lo hice.
—¿Fue la apuesta correcta?
—Sí. Yo siempre quiero ir más lejos. Estuve cuatro años dirigiendo un equipo de 20 acróbatas con el Circo Baobab y a cambio aprendí malabares, equilibrios, trampolín, trapecio...
—¿Viajó a Francia?
—Estuve en la mejor escuela francesa de circo, la Fratelli y actué con el Baobaba hasta los 16 años.
—¿Cuando aparece la Fura dels Baus?
—En el 2002 yo ya había superado un cásting del Cirque de Soleil y estaba a punto de irme a EEUU, pero un amigo e dijho que la Fura buscaba acróbatas y no lo pensé dos veces.
—¿Prefirió la Fura al Cirque de Soleil?
—Totalmente. Me llamaron loco, pero yo había visto la Fura en Marsella y flipé. Eso es lo que yo quería. Les mandé un vídeo y currículum, pasé un cásting en Barcelona y me aceptaron.
—¿Qué tal?
—Una locura. De repente te encuentras viajando de Lisboa a Beirut, de Galicia a EEUU. Además me encanta Barcelona.
—Pues vive en Els Merinals.
—Porque hay aquí un primo mío.
—¿Cuál es su papel en Naumaquia?
—Hago de todo. Entre otras cosas dirijo a muchos de los 60 figurantes que cuelgan de una red.
—¿La Fura se repite?
—No. Cada espectáculo es más potente que el anterior. Lo ves en la cara del público. Primero están acobardados, pero al final gritan de felicidad.
—¿Destacar en la Fura es imposible?
—No. Hay un momento en que yo canto solo en el escenario subido a unos zancos. Estoy muy cerca del público.
—¿No es un trabajo demasiado anónimo?
—Mira, si hoy me voy al Circo Hors de Las Vegas, me aceptan con sólo ver la Fura en mi currículum.
—¿Ya quieres irte?
—En absoluto. Llevo cinco años y me siento orgulloso de trabajar con ellos. Son los más valientes, únicos en el mundo. Ahora vamos a Newcastle, no paro quieto, no paro de aprender.
Siempre adelante
Y ADEMÁS RAPERO
Como músico lidera el grupo Mandekalou, el nombre de su tierra. Su primer disco fue prohibido en Guinea donde su familia es aún perseguida. Pero el 7 de agosto lo presenta en la Sala Apolo de Barcelona.
Canta en cinco idiomas africanos, francés y castellano, siempre a ritmo de rap o reggae, y da conciertos en Catalunya y Francia.
Esclavitud y racismo son sólo dos de los temas sociales que aborda con contundencia.