Anuar Ortega, refugiado en huelga de hambre
«La huelga de hambre
es una arma política muy eficaz»
21-6-2007

El profesor universitario colombiano sabadellense Anuar Ortega Mendoza, 47, celebró ayer el Día del Refugiado plantándose en huelga de hambre y pasando la noche en un colchón a la puerta de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, CEAR, de Barcelona (Aribau, 3).

Anuar Ortega, refugiado en huelga de hambre
—Bonita manera de celebrar el Día Internacional del Refugiado Político.
—He tenido que hacerlo.
—Luego hablaremos de sus motivos, pero dígame antes quién era usted en Colombia.
—Me licencié en Administración de Empresas, tengo un máster en pedagogía y otro en negociado internacional y fuí docente e investigador universitario.
—¿Daba clases en la universidad?
—De Espíritu Emprendedor y Creatividad de Negocios en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Libre de Santiago de Cali en Colombia.
—¿Por qué es refugiado político?
—En Colombia me perseguían las fuerzas paramilitares.
—¿Aún imponen su ley?
—Más que antes. La presidencia de Álvaro Uribe las ha fortalecido. Mucha gente ha tenido que huir de Colombia como yo.
—¿Por qué le perseguían?
—De muy chico entré en la guerrilla del M-19. Fuí casi cofundador. Luego dejamos las armas y listo, entramos en organizaciones de barrios, sindicales y estudiantiles.
—¿Eso le ponía en peligro físico?
—Eso y ser miembro permanente de la Asociación por la Paz que, por querer la salida negociada del conflicto armado, es puro objetivo militar de los paramilitares.
—Total que se vino usted a Sabadell.
—A finales del 2003 aterricé en Valencia, pero tuve que marchar de allí porque también había pseudorefugiados políticos paramilitares colombianos con los que era imposible convivir.
—¿Y de Valencia aquí?
—En enero del 2004 llegué a Barcelona donde me asignaron un piso de acogida en Sabadell.
—¿Fue bien «acogido» en Sabadell?
—La sociedad sabadellense me ha tratado magníficamente. Me integré totalmente, estoy en los Castellers, hago aikido y tengo un grupo de amigos fenomenal.
—¿De verdad viste camisa verde en los Saballuts?
—Voy para dos años. Ya hice de «contrafort» y de «segons», pero al final mi puesto es el de lateral en la «pinya».
—Dígame ahora los motivos de su huelga de hambre?
—Los organismos no cumplen y los trámites se complican tanto por ineficacia, desconocimiento y negligencia que devienen totalmente imposibles.
—¿Me lo cuenta con detalle?
—Hay tanto para contar. Pero mire, nos centraremos sólo en el Proyecto de Autoempleo.
—¿Una empresa propia montada por usted?
—Así es. La Unión Europea a través del Ministerio de Trabajo subvenciona proyectos de autoempleo para refugiados.
—Ya veo que la cosa no funcionó.
—Por retrasos e incompetencias varias de la Administración y unos empleados desinformados y cambiantes, yo perdí aquella subvención y también mi trabajo.
—¿En qué trabajaba?
—En la gasolinera Campsa de Gran Via-Carretera de Prats. Pero un técnico en refugiados me dijo que en 15 días iban a autorizar mi proyecto de locutorio y servicios para inmigrantes y que debía abandonar mi trabajo. Le hice caso y me quedé en la calle y, al tiempo, sin ahorros.
—¿De qué vive ahora?
—Con lo que gano los fines de semana en la empresa Bros de tintes y aprestos del Ripoll, pago a un catalán el alquiler de una habitación que comparto con cubanos y argentinos en la Concordia. Casi 300 euros al mes.
—¿Y el locutorio?
—Aquel proyecto se enredó. Perdimos plazos, tiempo y dinero para nada. Pero hoy ya estamos lucidando.
—¿Luci qué?
—Encontrando luces, soluciones. Tengo reuniones con la directora del CEAR y quizás mañana mismo ya habré acabado la huelga de hambre.
—¿No dormirá más en la calle Aribau?
—Eso seguro que no. Con una noche tuve suficiente. Hay ruido y gente durante toda la noche, imposible dormir.
—¿Cómo va el hambre?
—Mucha porque empecé ayer martes. Pero son sólo las primeras 24 horas. Luego se pasa.
Que aproveche
INTERMEDIARIO
En la huelga de hambre del paraguayo Estragó durante una semana en la Plaça Sant Roc, fue precisamente Anuar Ortega quien intercedió entre el huelguista y el Ayuntamiento de Sabadell.
«Pero mi huelga de hambre de ahora no es una copia de aquella de Estragó en Sabadell. Yo vengo de una lucha colombiana en favor en la que utilizamos a menudo la huelga de hambre como medida de presión. Es una arma política bastante eficaz».