Alfonso Cruz, pintor submarino
«El otro día me pasó una ballena
por encima»
16-6-2007

Lleva 15 años viviendo profesionalmente de la venta de unos cuadros que él pinta bajo el mar y que son los más cotizados del mundo en esta especialidad.
Pero la primera experiencia en piscina del terrasense, Alfonso Cruz Suárez, 49, será esta tarde en las instalaciones de Can Llong del Club Natació Sabadell a favor de la Associació Vallès Amics de la Neurologia (AVAN).

Alfonso Cruz, pintor submarino
—¿Qué pinta usted en una piscina?
—Pues pintaré una silla de ruedas hundida bajo el agua. Es de las pocas cosas sumergibles relacionadas con las enfermedades neurológicas.
—¿Todo por AVAN?
—Sí. Siempre me he negado a haces exhibiciones en piscinas, pero aqui la causa lo merece.
—¿Algún familiar enfermo?
—No, pero en el Cabo de Palos conocí un buceador al que le faltaban las dos piernas y me hizo comprender lo importanrte que es estar con los discapacitados.
—¿El cloro de la piscina no afecta al óleo de la pintura?
—Puede ser, es una incógnita. Será mi primera vez.
—Y sin embargo lleva 15 años sumergiéndose en los siete mares con su lienzo.
—He pintado en el Atlántico, el Pacífico, el Mar Rojo y, por supuesto, el Mediterráneo.
—Habrá pasado las mil y una.
—He pintado en condiciones durísimas: frío, oscuridad, dentro de barcos, con corrientes...
—¿Ha dicho oscuridad?
—Yo me llevo siempre mi foco para pintar con los colores reales. Porque a 30 metros y dentro de una cueva no se ve nada.
—¿Seguro que son más reales los colores a la luz de una lámpara?
—Una gorgonia violeta se convierte en roja intensa cuando la iluminas.
—Ya, pero eso no hace el color más real.
—Ciertamente, cuando pinto sin luz adicional todo es azul, pero en multitud de escalas y tonos. Y el resultado también es muy interesante. Incluso más misterioso y evocador.
—¿Molesta la fauna submarina?
—En absoluto. Pasan peces por delante el lienzo pero no molestan. El otro día tuve hasta quince meros quietos a mi lado, mirándome. Un espectáculo.
—¿Les interesa el arte?
—Yo creo que les atraen los reflejos de mi espátula.
—Quince medusas quizás ya no le harían tanta gracia.
—Si tu no las molestas, ellas no te hacen nada. Yo las empujo con delicadeza por la capucha y las aparto. Son increíbles, un animal de ciencia ficción.
—Le veo muy confiado.
—Es que debajo del agua ves el mar de otra manera. El otro día me pasó una ballena por encima y apenas me dí cuenta. Son contactos muy deseables.
—Los ama pero no los pinta.
—Alguna vez.
—¿Cómo elige el tema?
—Con 600 obras pintadas, cada vez me cuesta más no repetirme. A veces elijo más el color base que el motivo que igual es un simple bloque de cemento con cadenas.
—¿El color base?
—Por ejemplo, empiezo con un azul cobalto y eso ya determina la gama a utilizar y toda la conjunción de la obra.
—Pero también pinta barcos.
—Muchos. Ahora he estado pintando el Thistlegorm, un barco inglés hundido por un avión alemán en el Mar Rojo. Aun conserva intacto su cargamento de motos Norton, tanques, camionetas...
—¿Qué le pone al óleo para que no se disuelva en el agua?
—Nada. Sólo trato la tela. Le aplico una capa de clorocaucho con lo que el empaste se adhiere perfectamente.
—A causa de la reserva de aire, pintará contra reloj.
—Claro. Si quiero acabar el cuadro en una sola inmersión he de pintar rápido.
—¿Lo consigue?
—No siempre. He desarrollado toda una técnica. Pero en cuadros de dos metros no puedo y planifico dos o tres inmersiones.
—¿Que todo flote, lo complica?
—Si no hay corriente, sólo flotan los tapones de los tubos. Alguno se me va y lo pierdo.
—¿Cuanta gente en el mundo pinta bajo el agua?
—Desde que empezó el escocés Zarh Prichard hace cien años, lo hemos probado seis.
—Pero usted es el más famoso.
—Porque me hacen muchos reportajes de TV y porque soy el más cotizado. Un cuadro mío puede venderse por 12.000 euros en cualquier parte del mundo. Pero el ingeniero de Costeau en el Calypso, André Lavan, es más popular.
—¿Le conoce?
—Es buen amigo y haremos una exposición conjunta. Ya tiene 79 años y lleva 40 pintando bajo el mar.
—¿Qué artista de la pintura universal interpetó mejor el mar?
—El británico Turner. Sobre todo cuando desbarra. Me encantan aquellas atmósferas.
El arte de desbarrar
EQUIPO DE DISCAPACITADOS
Además de la acción de Cruz, que será a las 8 de la tarde, la Associació Vallès Amics de la Neurologia (AVAN) organiza hoy en el Club de Natació, L’art i l’aigua units per la discapacitat, un denso programa durante todo el día con butifarrada, baile, música, poesía, tango y natación sincronizada.
Pero el acto principal será la presentación oficial del equipo de discapacitados del Club Natació-AVAN con torneo de natación y exhibición de salvamento.