Sylvain Charbonnier: vuelta al mundo en bici
«Los países musulmanes
son más hospitalarios que los cristianos»
8-6-2007

Llegó ayer de los Alpes directamente a la Alliance Française de Sabadell.
Esta tarde, el ingeniero mecánico francés que trabaja de «bricoleur», Sylvain Charbonnier, 32, volverá a contar a los alumnos de la escuela, y a cuantos interesados se presenten, su vuelta al mundo en bicicleta durante tres años.

Sylvain Charbonnier: vuelta al mundo en bici
—¿Cómo se puede vivir tres años sin trabajar?
—Mi compañero Fabrice y yo estuvimos ahorrando unos buenos sueldos como ingenieros durante cuatro años. Cuando tuvimos 15.000 euros cada uno, partimos.
—¿Bastó con 15.000?
—No porque ése era el presupuesto para dos años y en Argentina decidimos alargarlo a tres.
—¿Cómo pagasteis la diferencia?
—En Georgia hicimos un paréntesis de seis meses. Volamos a Suiza, trabajamos, ahorramos, volvimos a Georgia en avión y seguimos el viaje en bici.
—¿Sigue ahora trabajando de ingeniero?
—Nunca más trabajaré en una gran empresa ni seré esclavo de mi horario. Ahora trabajo de bricoleur.
—No sé qué es.
—Me contratan particulares para hacer en su casa obras de albañilería, conducciones, suelos, cerámica... Eso me permite trabajar con mis manos y tener tiempo libre.
—¿Volvió más sabio?
—No sé si más sabio (ríe). Pero creo que he vuelto más tranquilo. Ahora me miro los problemas a más distancia. No me precipito.
—¿Camina por la vida a ritmo de bicicleta?
—Eso es. También noto en mi un mayor sentimiento de habitante del planeta.
—¿Cuál era el objetivo del viaje?
—Queríamos ver en qué estado de ánimo nos situaba un viaje tan largo. Éso y conocer las gentes de países tan diferentes al nuestro.
—¿Desmitificó muchos tópicos?
—Muchos. La mayoría de tópicos son falsos.
—Dígame uno.
—El tópico del país peligroso. Te asustan con respecto a Marruecos y América Central. Pero no tuvimos ni un problema. No sentimos ni uno de los miedos que te pintan en la tele.
—-¿No hay países peligrosos?
—Hombre, evitamos los países en guerra. Yo ahora mismo no viajaría a Irak en bicicleta.
—¿Por qué ese itinerario (ver recuadro) y no otro?
—Por el clima. Fuimos siguiendo el verano a lo largo del planeta. Como las aves migratorias.
—¿Por eso pasasteis de EEUU?
—Por eso, porque es caro, porque las carreteras son largas y sin pueblos y porque yo ya había vivido allí un año y medio y lo conocía.
—En su web se lee que en España tomaron el autobús.
—Cruzamos toda España de Oviedo a Sevilla en autobús porque aún hacía frío y mi rodilla se resentía.
—¡Pero eso es trampa!
—Si nos demorábamos en España, perdíamos el verano en el resto del mundo. Hicimos bien porque la rodilla ya no me dolió más en todo el viaje.
—¿Cuántas peleas con Fabrice?
—Ni una sola pelea en tres años. Increíble ¿verdad?
—Una hazaña.
—La clave es que no sea tu pareja (ríe).
—¿Nunca os separasteis?
—Dos veces. En Marruecos el quiso ir por carretera asfaltada y yo por camino. Y en Ecuador él tomó un avión para ver a su hermana en Quito donde yo llegué tranquilamente diez días más tarde.
—¿Se viaja mejor solo?
—No. Yo no podría viajar solo todo el tiempo. Prefiero ir compartiendo la experiencia con alguien. Además, completamente solo es imposible.
—¿Por qué?
—Porque el mundo está lleno de ciclistas dando vueltas y siempre coincides con alguno.
—¿Algún país especialmente hospitalario?
—Todos los islámicos. Su religión les dice que hay que acoger al visitante. En Marruecos y Uzbekistán no dormimos ni una sola noche en nuestra tienda de campaña.
—Vaya suerte.
—Te dan comida, te acompañan, te lo ofrecen todo. A veces tanta hospitalidad incluso agobia un poco.
—¿Y en Latinoamérica?
—También son muy hospitalarios. Te invitan a comer, pero no les importa que duermas en la tienda al lado de su casa.
—¿Cómo son Kirguistán, Kazajastán y demás tán?
—Una naturaleza muy salvaje y gente muy agradable. Ves como se están adaptando a la libertad y el capitalismo. Muy interesante.
—En Perú os robaron las bicis.
—En Cuzco hay demasiado turismo. Como en Cancún que no pudimos plantar la tienda porque había 200 kilómetros de carretera con hoteles a uno y otro lado.
—¿Está contra el turismo?
—No. El turismo de masas es necesario y, a veces, es bueno para la economía del país.
—Pero no para usted.
—No. Si puedo evitarlo...
No es tan fácil

TRES AÑOS
Salió de Francia en septiembre del 2003. Recorrió España, Marruecos, Mauritania, Senegal, Martinica, Guadalupe, Puerto Rico, México, Guatemala, Salvador, Honduras, Ecuador, Perú, Chile, Argentina, Tailandia, Camboya, Vietnam, China, Kirguistán, Uzbekistán, Kazajastán, Azerbaiján, Georgia, Turquia, Bulgaria, Rumania, Serbia, Bosnia, Eslovenia, Italia, Suiza y, en noviembre del 2006 llegaba a casa.
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