Juan López del Moral, apicultor
«Las abejas están débiles,
pero no se están extinguiendo»
22-5-2007

Los medios insisten en la noticia: Desploblamiento de las abejas. Se especula con su posible extinción debido a, como todo últimamente, el cambio climático.
Uno de los pocos apicultores del Vallés, con 80 colmenas en Castellar, es el maestro de Guadalajara Juan López del Moral, 62, residente en Sabadell desde 1981.

Juan López del Moral, apicultor
—¿Se están extinguiendo las abejas en el planeta?
—Yo creo que no.
—¿Entonces qué está pasando?
—Desde hace unos años los apicultores detectamos un grave despoblamiento.
—¿Lo nota usted en su colmenar de Castellar?
—Sí. De septiembre a abril se me murieron 15 colmenas de un total de 80.
—¿Cómo están las 65 colmenas restantes?
—Muy mal. Débiles. Si tenían 40.000 abejas cada una, ahora tienen 30.000.
—¿Qué pasaría si la Tierra se quedara sin abejas?
—Según Albert Einstein, la humanidad duraría cuatro meses.
—No será tanto.
—Quizás exageraba un poco, pero está claro que el 80% de la polinización que se produce en vegetación, campos agrícolas y árboles frutales la realizan las abejas.
—¿Y sin polinización...?
—Sin polinizacion no hay flor y sin flor no hay ni tomates ni lechugas, ni naranjas ni nada. El viento sólo produce el 20% de la polinización de la Tierra.
—¿Todo es culpa del cambio climàtico?
—Yo no creo mucho en el cambio climático. Pero desde luego un calor demasiado intenso perjudica mucho a las abejas.
—¿Mueren de calor?
—No. Una radiación solar muy intensa, como la de julio del año pasado, puede quemar todas las flores.
—¿Es decir que las abejas ya no tuvo donde libar néctar?
—Así es. La abeja vieja no pudo alimentar a la cría recién nacida y se debilitaron las colmenas.
—¿Quiere decir que murieron muchas?
—Hasta agosto la sequía fue tan grande que entraron en las colmenas todo tipo de enfermedades y hubo una mortaldad. Afortunadamente el otoño fue bueno, llovió, hubo flores y crecieron abejas jóvenes.
—¿Y ese invierno tan benigno que hemos tenido?
—Las ha vuelto a perjudicar. Volvió a faltar el agua cuando más estaban criando.
—¿Y volvieron a enfermar?
—Sí porque en los ultimos años nos están llegando enfermedades de China y América.
—¿Pero cómo puede una abeja de China contagiar a una del Vallès?
—Porque el hombre las trae de aquí para allá. La varroa es un ácaro chino y ya les chupa la sangre en todo el planeta. Y la loque americana mata a la cría.
—¿Se pueden curar?
—Ésas s, pero la nosemiasis y la amebiasis que les producen infecciones intestinales, no. Están débiles y ya no pueden volver a la colmena.
—¿Alguna otra causa de la despoblación?
—Yo investigo por mi cuenta y en mi opinión hay una tercera causa además del calor y los virus.
—Pues usted dirá.
—El PH del agua. El PH del agua del pozo de mi colmenar de Castellar es altísimo. Pues ahora que ya no las dejo beber de ahí, están más fuertes.
—O sea que el desabejamiento es un hecho.
—Lo es y desde hace ya cuatro o cinco años. Pero por muchos motivos porque no hemos hablado aún del abejaruco.
—¿El pájaro?
—Ése. El abejaruco actúa en equipo. Salen todos juntos y cuando encuentran abejas en flor las asustan con su cántico característico, las esperan en la colmena donde van a refugiarse y se las comen allí mismo. Atacan cada 15 minutos.
—¿Cómo lo combatís?
—No podemos hacerle nada. Es un animal protegido.
—Si voy por el bosque y me encuentro un colmenar como el suyo ¿Qué hago?
—No se acerque a menos de 8 metros. Lo considerarán un ataque y le picarán.
—¿Y qué hago si me pican?
—Hay a quien no le afecta (yo ya estoy casi inmunizado), pero a algunas personas les afecta al corazón y pueden morir. Si se te endurece el labio ves al hospital corriendo.
—Si vemos una abeja en nuestra comida campestre ¿la espantamos con grandes aspavientos?
—Si va a la comida no es abeja, sino avispa. Y las avispas no pican, sólo muerden. Pude achafarla con un matamoscas.
El bonito mundo de la naturaleza
AVISO A LOS BOMBEROS
Cuando los Bomberos reciben aviso de un enjambre en un patio particular, en el hueco del árbol de una plaza o en el alero de un piso, le buscan a él.
Ayer, sin ir más lejos, sacó un enjambre que se había depositado en la caja de registro del agua de un vecino de Polinyà.
«Son grupos de 8.000 o 10.000 abejas expulsadas de alguna colmena por falta de espacio. Llevan el abdomen tan lleno de miel que los tres primeros días no pueden doblar el abdomen ni, por tanto, picar. Esos días puedes sacarlas sin guantes. Luego ya no».