Juan Tamariz, mago
«Siento cariño por la gente»
15-5-2007

En 1973 ganaba el Premio Mundial de Cartomancia en el Congreso Mundial de Magia de París. Desde entonces no ha cesado de acumular premios y prestigio internacional y no son pocos los que le consideran el mejor mago del mundo en magia de cerca.
De Ecija pero nacido en Madrid, Juan Tamariz Martel, 64, llenó hasta los topes el Teatre Principal de Sabadell con todo el papel vendido para las dos funciones desde muchos meses antes. No decepcionó.

Juan Tamariz, mago
—¿Qué era antes de ser mago?
—Estudié cuatro cursos de Ciencias Físicas y luego en la Escuela de Cine hasta que me echaron.
—Algo habría hecho.
—Con aquel dictador había dificultades para todo. Luego me reaceptaron.
—¿Qué será después de ser mago?
—Me moriré y me reencarnaré como mago porque ya me he pedido la siguiente reencarnación como mago. Ya será la tercera y última.
—¿Y la siguiente?
—Ésa ya pianista.
—¿Me esté diciendo entre bromas que cree realmente en la reencarnación?
—Yo creo en todo (ríe). Cada día en lo que más me apetece.
—Lleva toda la vida viajando ¿No se merece ya un descanso?
—Mira, cuando empecé a viajar en 1970 un amigo me dijo a los tres años estarás agotado. No es verdad. Me sigue gustando viajar.
—Y no sólo por España
—Pues no. Ahora venimos de Helsinky e Israel. Estoy aquí unos días y a fin de mes vamos a Oporto, Toulouse y Toronto.
—¿En todas partes se le reconoce como el mejor mago del mundo en magia de cerca?
—En arte nunca se puede decir mejor o peor. Lo que pasa es que como los otros magos son amigos y les invito a jamón...
—¿El talento está en crear trucos nuevos?
—Yo creo que no. Un pianista puede ser muy bueno sólo interpretando.
—Pero todos los premios que le han dado...
—Eso no es nada hombre. Se pone ahí un jurado y dice éste como podría decir otro. Lo importante es hacer vibrar al espectador. Que su pathos interior se remueva.
—¿Cuántos miles de euros le han ofrecido por uno de sus trucos?
—La cosa no va así. Todos los magos del mundo nos llevamos tan bien que no hace falta ofrecer dinero. A veces me dicen, oye puedo hacer este número tuyo. Le dices sí y ya está.
—¿Los «regala»?
—Cuando llevo diez años con ellos y los tengo perfeccionados, divulgo el secreto en libros o en conferencias para otros magos profesionales. También yo aprendo de ellos.
—¿Le gustaría hacer desaparecer la Estatua de la Libertad?
—Me interesa mucho esa magia, pero no para hacerla.
—¿Siempre ve el truco a sus colegas?
—¡Qué va! Por suerte, la mayoría de las veces no me entero de nada. Me quedo con la boca abierta. Uaaaah! ¿Pero cómo ha hecho eso?
—¿Ha dicho por suerte?
—Claro. Es como extasiarse ante la belleza del arco iris o preguntarse por la refracción de la luz en las moléculas de agua. No le des tantas vueltas. ¡Disfrútalo, hombre!
—¿Cómo elige voluntarios?
—Hay toda una teoría complejísima sobre eso Según el juego, elijo por complexión, expresión gestual, la cara que puso antes.
—¿Fue el primer mago simpático?
—Más que simpático, siento cariño por la gente y eso creo que la gente lo nota. Por eso me lo paso en grande. El día que no lo pase bien, lo dejo.
—¿Le produce más placer que le aplaudan o que no puedan ni aplaudirle?
—Eso. El pasmo. Cuando tu ves que se quedan congelados con unos ojos así, eso ya... te da una felicidad... una resonancia interior muy bonita.
—¿Cuánto le debe a 1-2-3 Responda otra vez?
—Yo era ya popular de antes por un programa propio en TVE. Y como era la única cadena, me veía mucha más gente que ahora.
—¿Lo de su mujer atada es una parodia de mentalismo?
—No me gusta reírme de los compañeros.
—¿Hay o no mentalismo en el mentalismo de Anthony Blake, Luis Pardo y demás?
—No, pero es que ellos tampoco lo pretenden. Sólo es una rama de la magia y Blake ya dice que todo está en tu imaginación.
—Ningún poder psíquico.
—Pero por favor. Hay que ser muy tonto para creer que si alguien tiene poderes estará en un escenario. ¡Estará en la CIA!
—¿Ni siquiera Uri Geller?
—Pobre Uri Geller. Ahora tiene un programa en la TV de Israel y la gente se ríe de él. Me da pena ver como tiene que mantener la mentira de las cucharillas.
—¿Consejo para los noveles?
—Que tengan pasión por lo que hacen. Pero puro fuego interior, eh? Y que quieran a la gente. Hacerlo por el aplauso es una ridiculez.
Tachiiin!
MAGIA POTAGIA
La semana anterior la respuesta telefónica de sus colaboradores era «no querrá, no le gustan las entrevistas».
Una hora antes en el Principal de Sabadell, me hizo saber que antes del espectáculo imposible y que después casi que tampoco.
Y después firmó autógrafos, charló con amigos y se me informó de su poca predisposición a atenderme. Me fuí enfadado. Pero volví y, de repente, se hizo la luz.
Me mira a los ojos y me dice venga vamos al camerino. Su cordialidad, naturalidad e incluso humildad mientras se cambiaba me desarmaron. ¿Qué provocó tan radical cambio de actitud? Magia Potagia.