Dögg Mósesdóttir, cine de Alzheimer
«Mi abuelo estaba
perdido en el tiempo»
5-5-2007

Inspirado en el Alzheimer sufrido por su abuelo, la realizadora islandesa, Dögg Mósesdóttir, 28, ha rodado el cortometraje Tiempo de mente bajo el patrocinio y asesoramiento de la entidad Associació Vallès, Amics de la Neurologia, AVAN.

Dögg Mósesdóttir, cine de Alzheimer
—¿Qué hace una islandesa como usted en un lugar como éste?
—Vine a Barcelona a estudiar cine y me quedé.
—Así de fácil.
—Nada es así de fácil. Yo llevaba tiempo tabajando de todo en mi pueblecito de 900 habitantesen la costa Oeste de Islandia: pescadora, fábrica de epescado, en un café...
—¿Qué pasó?
—Que hice un curso de cortometrajes y decidí que eso es lo que me gustaba en la vida porque me permite escribir, pintar y fotografiar.
—¿Por qué vino a España?
—Había vivido un año en Ecuador y habla español.
—¿Por qué Barcelona?
—Había venido antes de turista y no me gustó nada: Ramblas arriba y abajo. Pero me quedó la sensación de que Barcelona debía ser algo más.
—¿Lo ha descubierto?
—Claro. Pero ahora que conozco Barcelona, cada día me gusta más Sabadell.
—Muy amable ¿Por eso no regresa a su país?
—Es que en la misma escuela el ICEC me dieron trabajo de secretaria de promoción. Y cuando lo dejé entré en contacto con AVAN y Miguel Aguilar me cambió la vida.
—Les pasa a muchos.
—Leyó el guión, le gustó y nos pagó el corto.
—¿Es Tiempo de mente su ópera prima?
—No. Antes hice un documental en Cabo Verde. Una prima mía descubrió allí a su madre biológica y la acompañé a conocerla con una cámara de vídeo supercutre.
—¿Qué es Tiempo de mente?
—El Alzheimer hecho cine. Visto desde la perspectiva del enfermo. En realidad, la historia de mi abuelo.
—Su prima, su abuelo ¿Siempre utiliza a sus parientes para hacer cine?
—¡Es mi vida! (ríe).
—¿Qué le pasó a su abuelo?
—Cada vez que le visitaba en la residencia me impresionaba más cómo estaba de perdido en el tiempo.
—¿Perdido en el tiempo?
—Siempre decía que le cambiaban el tiempo. En verano se despertaba a media noche y como veía la luz en el cielo del sol de medianoche islandés, se pensaba que le engañaban, que alguien le cambiaba la hora.
—¿Eso la animó a hacer una película sobre el Alzheimer?
—Leí sobre la enfermedad y ví que el Alzheimer es muy visual. Enseguida ví imágenes.
—¿Cuáles?
—Sombras, alucinaciones, cambios de escenario inexplicables, saltos en el tiempo, puertas que no se abren... trato de crear en el espectador la misma confusión del personaje.
—¿Sonidos?
—El tic tac del reloj es clave en mi historia. Le están robando el tiempo. Y hay un sonido que desgraciadamente descubrí demasiado tarde.
—¿Cuál?
—El otro día, cuando rebobinábamos la película de celuloide en el laboratorio, oí ese ruido que hace la banda sonora al ir marcha atrás.
—¿Eso le gustó?
—Claro. Era perfecto para expresar la regresión de los enfermos de Alzheimer que parece que vayan atrás en su vida. Algunos incluso mueren en posición fetal como los bebés.
—¿Cómo se rueda una alucinación?
—Me inspiro mucho en el cine surrealista de Maya Deren de los años 40 que tanto ha inspirado a David Lynch.
—¿Por qué AVAN paga este proyecto?
—Por la difusión.Lo enviaremos a un montón de festivales internacionales y un objetivo de AVAN es divulgar la enfermedad.
—¿Ayuda su película a los familiares?
—Puede ayudar porque lo llevamos a conferencias de familiares. Y también de médicos. He tenido que dar charlas a señores neurólogos muy serios. Imagínate (ríe).
—El final feliz será imposible.
—Después de darle muchas vueltas le dejé para siempre en sus recuerdos. Es lo más feliz que se me ocurrió.
—Luego AVAN le ha encargado el reportaje del Gran Cuidem: 100 enfermos y familiares en un mismo hotel.
—Fue la locura. Dos equipos de rodaje y 70 horas de grabación. Íbamos persiguiendo a todas partes a un enfermo de Alzheimer, otro de Parkinson, otro de esclerosis y otro de paralisis cerebral.
—¿Y?
—Me interesó descubrir que los más conscientes, como los de Parkinson, eran los más tristes.
—¿Preferiría para usted conciencia triste o inconsciencia alegre?
—Mmm... (piensa un buen rato) Creo que, si he de elegir, prefiero que se me vaya la olla.
Y echarse unas risas

MAÑANA ESTRENO
Tiempo de Mente se estrena mañana domingo, a las 11 de la mañana, con todos los honores, en el Cine Imperial.
La sesión, organizada por la entidad que ha financiado el film, Amics de la Neurologia AVAN, se verá completada por el otro reportaje de Dögg Mósesdóttir, El Gran Cuidem, sobre el encuentro de 100 enfermos y familiares en Salou en el 2005.
La jornada cinematográfica será amenizada por el grupo de músicos discapacitados, Andi.