Angela Sierra, escobarista
«He comprado cien entradas»
30-3-2007

La presidenta del Club de Escobaristas, único que queda en España de fans de Manolo Escobar, es la limpiadora sabadellense, soltera y tan almeriense de nacimiento como su ídolo, Angela Sierra Fernández, 55.

Angela Sierra, escobarista
—¿Todo a punto para la actuación de Manolo Escobar del sábado (mañana) en La Faràndula?
—Todo: la comida, los regalos... ya he comprado cien entradas.
—¿Cien?
—Claro para todos los fans. Tenemos 130 socios y aqui van a venir de Asturias, de Mallorca y de Málaga además de toda Catalunya.
—¿Qué comida?
—El sábado invitamos a Manolo a comer en la intimidad en una sala privada de un restaurante de Sabadell que no voy a decir para que no se llene aquello de gente.
—¿Y allí le haréis regalos?
—Le vamos a regalar algo que espero que le guste mucho. Entre todas hemos conseguido pagar un retrato de su madre, su esposa y su hija.
—¿Las fans dáis promoción a cambio de trato personal?
—Yo conozco a Manolo Escobar desde hace muchísimos años. Mira (enseña un álbum con fotos de los años 70), aquí en el homenaje que le dimos en el Restaurante Euterpe, aquí en la boda de su sobrino a la que me invitó...
—¿Le invita a bodas la familia Escobar?
—Son ya muchos años. Y cuando voy a Benidorm, le llamo y quedamos en su casa. El siempre me dice ¡Niña! Tu puedes venir a mi casa siempre que quieras. Tomamos un refresco y charlamos un rato.
—¿Y su mujer?
—Encantadora. Una maravilla.
—Alemana, ¿no?
—Sí, ella estaba de turista en la Costa Brava, le oyó cantar en una sala de fiestas y a los seis meses se casaban. Un flechazo grande.
—¿Buen rollo?
—¿Entre ella y yo? Buenísimo. Cuando él estuvo malito y no se podía poner al teléfono siempre era Anita quien me informaba de su salud.
—¿Y con la hija?
—También muy bien. Pero ahora nos vemos poco porque Vanesa tabaja de periodista en una televisión de Madrid.
—¿Le gusta físicamente?
—Claro, tiene muy buena planta. Ni alto ni bajo. Muy guapo. Y ahora a sus 75 años está divinamente.
—¿Personalmente?
—Es una persona maja en carácter, muy cariñoso con nosotras. Es una persona 100% humana.
—¿Una anécdota que lo demuestre?
—En Castellbisbal. Éramos diez muchachas jovencillas, ya no quedaban entradas ni pagando y Manolo se plantó ante el empresario. Dijo si ellas no entran yo no canto. Estuvieron discutiendo media hora.
—Y entrásteis.
—Vaya si entramos. Costó, pero entramos y gratis. Eso a mí jamás en la vida me se va a olvidar.
—¿Artísticamente?
—Para mi no hay ninguno como él. Me gusta el Bisbal que también es de mi tierra. Me gusta el Bosé. Pero como Manolo Escobar no hay ninguno otro.
—Explíqueme eso.
—Manolo Escobar es un cante señorial, un cante español y un cante que se mete dentro del corazón. Eso es mucho para mi y para todas nosotras.
—¿Le enganchó de pequeña?
—¡Vaya! A los 3 años, cuando yo vivía aún en Almería, ya escuchaba Pasodoble te quiero, Debajo de los olivos, Aquel hijo y todas esas canciones que te parten el alma.
—Se las pondría su madre.
—Claro. Mi madre era peor que yo. Lo que pasa pobrecita es que nada más que pudo ver la primera película Mi canción es para tí porque murió en 1966.
—¿Pero cuántos años lleva cantando este hombre?
—Va para 50.
—¿Sin interrupciones?
—Sólo dejó de cantar tres meses cuando le operaron del corazón y le pusieron un pass, bapass, bypass de ésos.
—Pues parece volver de un largo silencio
—No, no. Él ahora actúa todos los fines de semana en un lugar u otro de España. Lo que pasa es que se puso en negocios, le fue mal y se dejó de hablar de él.
—¿Se arruinó?
—Perdió mucho dinero en una fábrica de vaqueros de Badalona. Y sin tener él, pobrecito, ninguna culpa de nada, le echaron mucha culpa y en esa época no se habló de él. Pero ahora ya vuelve a ser millonario.
—¿Gracias a sus inversiones en arte contemporáneo?
—No, porque él no compra arte moderno para especular sinó porque le gusta de verdad.
—¿Tiene cuerda para rato?
—Seguro porque él no piensa retirarse nunca. Dice que si se queda en casa estorba en todos lados. Se aburre. El tiene el gustinillo ése de trabajar.
—¿Qué fue de los hermanos?
—Se jubilaron porque son mayores. Pero Salvador, el que siempre rompía la cuerda de la guitarra, tiene delirio por Manolo y está siempre arrimado a él. Todo el mundo le quiere.
Tot el camp és un clam

EL CARRO Y LAS DEMÁS
En un momento de la entrevista, Angela se pone a cantar la canción que más le hace vibrar, Aquel hijo.
Después de entonar con un chorro de voz y sin complejos aquello de «tu te has casado con otro, yo con otra he hecho lo mismo» para de golpe para enseñar el vello-punta de su brazo. «Me emociono, no puedo evitarlo».
Mañana oirá ésa y casi 30 canciones más que el monstruo de la canción ha colocado por méritos propios en la historia del país.