Miguel Celades: coche de aire comprimido
«Si nos dan facilidades,podemos construirlo en Sabadell»
6-3-2007

Un nuevo coche de aire compromido y contaminación cero comenzará a ser fabricado en serie en la India, por la poderosa firma Tata, ante de un año y medio. La segunda fábrica mundial se construye ya en Niza y la tercera estará, con toda probabilidad, en los alrededores de Barcelona.
El «culpable» es el asesor empresarial barcelonés, Miguel Celades Rex, 45, quien ha invertido en la aventura mucho dinero de su bolsillo y de otros bolsillos. Hoy es el representante de MDI en varios países de Europa y América.

Miguel Celades: coche de aire comprimido
—¿Cómo se ha metido en esto?
—Cuando me enteré de que existía un coche que sólo consume aire, fuí a conocer a su inventor, el ingeniero francés que había sido de Renault en la F-1, Guy Nègre.
—¿Y?
—En cuanto le conocí personalmente y probé su primer prototipo le ofrecí inmediatamente mi colaboración.
—¿Qué podía aportar usted?
—Financiación. Montamos una presentación en el Hilton de Barcelona con medios de comunicación en julio del 2000 y conseguimos los primeros inversores.
—¿Cuándo veremos el primero en la calle?
—Dentro de un año y medio se empieza a construir en la India y Francia e inmediatamente después en Barcelona.
—¿Dónde de Barcelona?
—Estamos en conversaciones con varios ayuntamientos y vamos a hablar con el de Sabadell.
—¿Qué pedís?
—-Un terreno de 18.000 metros mínimo.
—¿Por qué os lo habrían de regalar?
—Porque damos trabajo directo a 200 personas e indirecto a 2.000 y porque somos una empresa no contaminante de última tecnología.
—¿Cómo funciona el coche?
—La fuerza del aire comprimido mueve los pistones. El resto del motor es casi convencional.
—¿Cómo llega el aire comprimido hasta el «ex-carburador»?
—Llega a 20 atmósferas procedente de unas bombonas que hay en los bajos del vehículo.
—¿Qué sale por el tubo de escape?
—Aire limpio, porque se ha filtrado antes, y frío, a 20 grados bajo cero.
—O sea que encima enfriamos el planeta contra el calentamiento global.
—Yo no diría tanto porque la verdad es que al comprimirlo hemos liberado calor.
—¿Cómo lleno el depósito?
—Con un compresor eléctrico de aire que puede estar en la gasolinera o en casa.
—¿Podemos cargarlo cada noche como el móbil?
—Igual.
—¿Aceptarán los gasolineros?
—Están encantados. Sólo han de invertir 50.000 euros en un compresor industrial de 300 bars y se olvidan de suministros.
—¿De dónde toman el aire?
—Del aire. El aire es aire. Está en todas partes. Van a ganar más ellos vendiendo aire que nosotros fabricando coches.
—¿Contaminacion cero?
—Del coche sí. Pero es cierto que el compresor de aire consume energía eléctrica. Pero eso ya no depende de nosotros.
—¿Autonomía del MDI?
—En ciudad, 150 kilómetros a un máximo de 120 kms/h. Y eso, que en gasolina costaría unos 30 euros, en aire comprimido sale por menos de la mitad.
—¿Potencia?
—25 caballos y te sube una cuesta así como si nada.
—Más características.
—Un solo cable eléctrico, por ejemplo, emite por radio frecuencia la señal de encendido y apagado de todas las luces del coche. Nos ahorramos 30 metros de cableado por unidad.
—¿Qué más?
—Un asiento de tres plazas permite colocar el volante en medio.
—Suena a ciencia ficción.
—Si fuera ciencia ficción, yo no llevaría ocho años invirtiendo tanto esfuerzo, tiempo y dinero.
—Pues el Prius híbrido, sin ir más lejos, con toda la infraestructura Toyota detrás, no acaba de arraigar.
—Es que el Toyota Prius sólo va con electricidad el primer kilómetro. Y para eso vas sentado sobre un polvorín de plomo y ácido sulfúrico.
—También puede explotar una botella de aire comprimido.
—No porque es de un plástico especialmente diseñado. Y además un Prius vale 4’5 millones de pesetas.
—¿Y un MDI?
—No llega a los 2. Y un motor eléctrico no convierte a un coche en ecológico.
—¿Ah no?
—Claro que no. No echa humos, pero con eso no basta. El MDI es 1.600 veces más ecológico que el Toyota Prius.
—¿Y si algo sale mal?
—Sólo temía que los lobbies de los grandes poderes fácticos a los que estamos pisando el callo nos lo impidieran. Pero afortunadamente eso ya pasó...
—Le deseo suerte.
—La tendremos seguro. Ya tengo 150.000 pedidos en firme en todo el mundo.
Repito: suerte. Le hará falta

F-1
Si los coches de Fórmula-1 y los barcos ya arrancan con un motor de aire comprimido por qué no pueden moverse por el mismo sistema?».
Ésa la pregunta que se formuló el ingeniero francés de automoción y aviación, Guy Nègre. Enseguida comprobó sobre el papel su viabilidad técnica. Pero en cuanto Renault se negó a financiarle el I+D, optó por construirlo él mismo.