Benito González, arlequinado de Salamanca (1)

«Entendí que yo ya era un arlequinado más y que el tiempo no me haría cambiar»

8/10/2004

Sin haber estado jamás en Sabadell, el poeta y mecánico industrial, Benito González García, 51,siente los colores arlequinados con tal intensidad que viaja a todas partes con su camiseta a cuadros blanquiazules, viste a cuadros al equipo de su empresa, juega a cuadros de emigrante en Alemania y hoy, otra vez en su Salamanca natal, todos le conocen como «el del Sabadell».

 

-Seguro que su historia empieza en la infancia.

-Seguro. Mi ilusión era jugar al balón y a mis 8 años entró la televisión en casa, y con ella el Sabadell.

-¡Ah! Aquel Sabadell de Primera.

-Sí, aquella equipación a cuadros me fascinó. Era bonita, original, diferente a todas. Y aunque no sabía ni donde estaba la ciudad, el nombre de Sabadell me sonaba muy bien.

-¿Ah si?

-Sí, sí. Total que comencé a soñar con ser jugador del Sabadell cuando fuera mayor. No me interesaban el Madrid ni el Barça. Yo quería vestir la camiseta arlequinada y triunfar en la Nova Creu Alta recién inaugurada.

-Usted sí que era un niño original.

-Buscaba cromos y me fui quedando con la alineación y jugadores de aquellos años: Martínez, Isidro, Pini, Arnal, Montesinos, Marañón, Garzón, Palau, Vidal, Cristo, Comas, Zaldua... y Pasieguito de míster, claro.

-¡Lo ha dicho de corrido!

-Claro, eran mis ídolos. En fin que comenzó la temporada 68-69, que ha sido la de mejor clasificación de nuestro equipo.

-¿Podía seguirlo desde Salamanca?

-Los lunes solía pasarme a casa de un vecino a ver el programa "Ayer domingo" porque en mi casa no gustaba el futbol.

-¿Le hicimos sufrir mucho?

-Qué va. El Sabadell jugaba de lujo, tuteaba a los grandes y yo me sentía feliz con los resultados y de cómo estaba marchando en la Liga.

-Lo dice como si fuera ayer.

-Es que lo recuerdo como si fuera ayer. Mirfe, aquel año televisaron dos partidos del Sabadell, el primero fue un At. Madrid-Sabadell. Dominamos todo el partido jugando un fútbol espectacular y en el minuto 85 ganábamos 0:2. Pero en los últimos instantes, en dos melés dentro del área el Atlético nos empató. Terminé llorando de rabia e impotencia.

-Es nuestro sino.

-No podía entender qué había ocurrido. Poco después televisaron un Sabadell-Celta que terminó con 3-1 con un golazo de Vidal que controló la pelota dentro del área y sin dejarla caer se volvió hacia portería y a media bolea se la coló al portero gallego. Aún veo la jugada.

-Vaya memoria.

-Con los años entendí que lo que pasó en aquellos partidos es que yo era ya un arlequinado más, y que el tiempo ya no me haría cambiar, por muy mal que al equipo le fueran las cosas... como así fue.

-No pare, siga, siga.

-Un día escribí una larga carta a Arnal que era el que más me gustaba contándole que era del Sabadell. Días después me llegó una carta con el escudo del Sabadell y una foto del equipo al completo.

-Hoy nadie en el club contestaría a un niño de Salamanca.

-Pues entonces sí y recibir aquella carta fue increíble. Lloré de emoción por aquel regalo. Ningún escrito. Sólo ua foto que todavía conservo como oro en paño.

-¿Qué pasó la temporada siguiente?

-Con la llegada de Pereda quedamos decimoterceros, pero recuerdo cómo le levantamos un 2:0 al Barcelona en Sabadell y se ganó por 3:2. Y al día siguiente en el programa de deportes salieron Marañón que juraría que marco dos goles. Fue un domingo brillante. O el varapalo que se le dio al Madrid ganándole 3:0 en un partido que si no recuerdo mal marcaron Marañón y Garzón.

-Me está emocionando.

-¡Ah! Y a mis 9 años cuando subía cada día a Salamanca desde mi barrio de Tejaresa para mis clases de acordeón, prefería hacer esos 4 kms. a pie para comprarme el "Dicen" que llegaba a salamanca con un día de retraso, pero era el que mas escribía del Sabadell. Recortaba los artículos y los pegaba en un álbum, pero con los años lo perdí. Probablemente lo tiraría mi madre.

-Es lo malo de las madres, que tiran las cosas.

-El año siguiente mis padres emigraron a Alemania, y yo con ellos. no entendía el idioma, no tenía amgos y me aficioné al Borussia, pero no era lo mismo.

-¿Ahora nos ponemos tristes?

-Suerte que podía ahogar mis penas en una vieja máquina de escribir, con la que me inventaba ligas y hasta Copas de Europa en las que ganaba el Sabadell. Aún conservo aquellos relatos.

-¿Ya no podía seguir al Saba- dell?

-Sólo por el «7 Días», un diario para emigrantes del Centro Español. Pero en un viaje a España conseguí una camiseta arlequinada que siempre decoró mi habitación alemana.

Mañana continuamos


-


 

«EL REY

La historia del niño hipnotizado por un equipo de Primera que viste a cuadros y, ya, enganchado al Sabadell para el resto de su vida se repite en toda España.

Hay detectados casos de esa simpática «patología», en Madrid, Almería, San Sebastián, Huelva, Cádiz y varios puntos de Catalunya. Son

cincuentones originales y con una personalidad de hierro. Nunca quisieron rendir pleitesía a los poderosos Barça y Madrid y buscaron su identidad en el débil.

De todos ellos, Benito es el rey. Merece dos entrevistas.