Javier Igea, astrofísico vaticano

«Hay una ley fabulosa que hace que esto salga así de bien»

28/02/2002

El sacerdote y astrofísico especializado en la muerte de las estrellas, astrónomo del Observatorio Vaticano de Castelgandolfo y profesor de Filosofía de la Naturaleza en el Seminario de Toledo, el vallisoletano Javier Igea López-Fondo, 42, ha visitado a sus amigos de la parroquia Sant Fèlix en su camino de Roma a Toledo.

 

-El científico cree porque analiza ¿correcto?

-Correcto.

-El creyente cree porque aplica la fé.

-En algunos casos.

-Pues bien ¿Cómo caben esos dos pensamientos en un mismo cerebro, el suyo? O se piensa de una forma o se piensa de otra.

-No, ambos pensamientos se complementan.

-Aplicar uno u otro procedimiento según el objeto de estudio ¿no es hacer trampa?

-No. No es hacer trampa. Cuando uno investiga en el terreno de la ciencia va demostrado cosas, va subiendo peldaños de una escalera y se va acercando a la explicación última de la materia. El camino de la fé es el inverso, empieza desde arriba y va bajando hasta hallar puntos de encuentro. Son dos flechas que apuntan a un mismo objetivo.

-¿Le demuestra la ciencia que Jesús es hijo de Dios?

-No porque la encarnación no es un punto científico, pero otros como la explicación del universo sí lo son.

-Stephen Hawking es agnóstico.

-Él sí, pero la mayoría de astrofísicos son creyentes.

-¿Por ejemplo?

-Paul Davis, Sandage, Milne, Lemaitre, De Broglie, Tipler y hasta el propio Einstein era creyente a su manera. La mitad de ellos Premios Nobel.

-¿Tipler era el que explicaba misterios religosos matemáticamente?

-Digamos que tenía teorías exóticas, sí. Para él la teología es una rama de las matemáticas.

-Algunos a través de la ciencia han llegado a la conclusión de que Dios no existe.

-Eso es porque querían probar la existencia de Dios a través de la ciencia. Es un error y se estrellan. Dios no está ni en un microscopio ni en un telescopio.

-¿Yerran quienes ponen a Dios para explicar lo que la ciencia no puede?

-Claro. Newton lo hizo. Para él, Dios corregía las órbitas de los planetas. Pero ese Dios tapaagujeros es un planteamiento equivocado que no funciona.

-¿Entonces?

-La Academia de Ciencias de Estados Unidos se declaró neutral respecto a la existencia de Dios. Me parece lo más equilibrado.

-Usted trabaja en el Observatorio del Vaticano. ¿Para qué quiere la Iglesia sus propios astrónomos?

-Para que se vea que razón y fé no son imcompatibles.

-¿Se ven distintas las estrellas miradas desde la fé?

-No, se ven iguales. Pero comprendes que el universo tiene una razón última.

-¿Estudiar la muerte de las estrellas ayuda a comprender la muerte de los humanos?

-Hay analogías como la atemporalidad de la muerte. Si lo analizas desde la Física Cuántica, ves que cuando la materia entre en un agujero negro también desaprece el tiempo. Todo eso nos recuerda la vida después de la muerte de la que habla la Iglesia y en la cual tampoco hay tiempo.

-¿Qué tiene de bonito que en nuestra galaxia haya cien mil millones de estrellas y en el universo cien mil millones de galaxias? A mi me agobia.

-Yo creo que es precioso. Pero comprendo su sentimiento. Es el de Judith Foster en la película Contact: «vaya desperdicio de espacio», dice.

-¿Y su respuesta?

-Muy sencilla: para que exista un Sol como el nuestro y, por tanto un planeta como la Tierra, el universo ha de tener las medidas que tiene.

-¿En serio?

-Sí.

-¿Para que nosotros vivamos tiene que haber tanta galaxia?

-Así es. Un universo con menos masa se hubiera expandido más rápidamente y no hubiera dado tiempo a crear las condiciones necesarias del Sol. Necesitábamos por lo menos diez mil millones de años para nacer nosotros.

-¿Es todo un plan preconcebido?

-No creo que nadie lleve los hilos como una marioneta. Pero sí creo que alguien ha diseñado este gran montaje de una manera genial. Hay una ley fabulosa que hace que esto salga así de bien.

-Los últimos estudios dicen que seguramente estamos solos en toda la galaxia.

-Sí, parece que los que entienden se inclinan por una civilización inteligente por galaxia.

-O sea que la responsabilidad del hombre ya no es planetaria, sino galáctica.

-Yo así lo creo.

-¿Tiene usted esa conciencia galáctica?

-La tengo, pero para mí es mucho más importante mi entorno inmediato.

Lo global ya es pequeño


 

«CON LA ASTRONOMICA

Estuvo en Sabadellcon tantas prisas que lamentó no tener tiempo para visitar ep observatorio de la Agrupació Astronòmica de Sabadell.

Pero lo conoce sobradamente porque «al observatorio de Castelgandolfo nos

llega su boletín y siempre lo leo».

Además, su compañero en el observatorio Vaticano, el Padre Casanovas, «un astrónomo catalán majísimo, me habla muy bien de esta entidad sabadellense».