Ana Maria Rodrigo, la cultura de las velas

"Las mujeres compran velas para decorar, los hombres para consumir"


16/ 12/ 1999


Ana Maria Rodrigo, ayer, en la tienda Cerart

El único establecimiento especializado en velas de cera de Sabadell, Cerart (Gracia, 48), se ha convertido en un centro de religiosidad aconfesional, decoración femenina, y pasiones personales. Tanto es el poder de la débil llama.

Su propietaria, la barcelonesa Ana Maria Rodrigo Sújar, 34, llegó al mundo de la cera por pasión personal y fue destinada a Sabadell para cubrir el vacío dejado por cerería Diez.


""Lo del milenio es apoteósico. Desde noviembre me están quitando de las manos las velas del 2.000"

 

-¿La vela está de moda?

-Sí, es un mercado en alza. Hay velas en todas partes, salen en las revistas, se regalan más y más.

-¿Por qué le gustan a usted?

-Dan calidez, paz... Ecenderla cuando alguien viene a casa es un acto de cortesía. Luego están las religiones, los esotéricos...

-Los esotéricos ya tienen sus tiendas.

-Bueno, a veces les venden unas velas de parafina muy caras y de calidad ínfima. Luego queman mal y les dicen que han hecho mal el encantamiento.

-¿Cuáles son las creencias?

-Hay quien dice que la vela blanca es para la salud, la roja para el amor y la amarilla ya ni la digo.

-Diga, diga.

-Pues una vez me vino una señora que compró una vela amarillla para que su hijo aprobara el carnet de conducir. Pero tenía que ser amarilla. No valía ninguna otra. Otros piden una de cera virgen porque es la única que sirve para entrar bien en el año nuevo.

-¿Y el milenio?

-¡Huy! Lo del milenio ha sido apoteósico. Estoy vendiendo velas del 2.000 desde noviembre. Todo lo que traigo me lo quitan de las manos. Es una fiebre

-Aqui aún le queda una.

-Sólo me queda ésta de las dos emes y ésta otra, de 24 horas, que se enciende el 30 de diciembre a las 12 de la noche y se consume totalmente con las doce campanadas.

-¿Qué gracia tiene una vela de escaparate que nunca se enciende?

-Es decorativa.

-¿En verano no se venden?

-La mejor época es ahora en navidad, pero en verano vendemos antorchas para jardín y velas flotantes para estanques.

-¿La vela es patrimonio de todas las religiones?

-Todas. Aquí me vienen japonesas, judíos, musulmanes, sacerdotes católicos, sectas raras, satánicos...

-¿...también satánicos?

-Sí, me piden velas rojas y negras.

-¿Todas las culturas relacionan las velas con los muertos?

-Sí, la llama de una vela es símbolo de conexión con un difunto en todas las culturas.

-¿Gusta a todo el mundo?

-Desade luego. No tiene edad, ni sexo, ni condición social. Yo conozco un médico que cada noche se enciende las velas para ver la tele y dice que le relaja.

-¿Una vela en una mesa es una insinuación de ligue?

-Es una invitación a crear un ambiente íntimo. Un restaurante que tenga una vela en cada mesa da más intimidad a sus clientes. Ante una vela, bajamos la voz, aún sin querer.

-Pues usted tiene un buen tono.

-Ja-ja, porque aqui no hay ninguna vela encendida. Pero la vela serena, relaja y es elegante.

-¿Demasiada luz dispersa?

-Exactamente. La vela centra la atención en el pequeño espacio que te une al de enfrente.

-¿Quita el olor a tabaco?

-Sí, todas las velas lo quitan, pero las que tienen olor especial más aún. Y de paso repelen insectos.

-¿Podemos dormir con la vela encendida toda la noche?

-No. Eso nunca. Cualquier cosa puede provocar un incendio, el gato, una corriente de aire

-¿Hay maniáticos de la vela?

-Hay quien se gasta en velas más dinero del que tiene. Incluso hombres.

-¿Qué pasa con los hombres?

-Que la gente cree que la vela es cosa de mujeres y no es cierto. Las mujeres decoran y regalan, pero el hombre consume y consume lo más sofisticado. Este sietefuegos de madera, por ejemplo, siempre lo compran los hombres. Como el candelabor de hierro forjado.

-¿Nos llevan la delantera Escandinavia, Holanda y Alemania porque son países oscuros y fríos?

-No. Es mas bien algo cultural. Pero desde luego allí el uso de la vela está mucho más extendido. Pero aqui. ..

-...no hay más cera que la que arde.