Xavier de Miguel, educador en la selva peruana

"El trato que los religiosos

dan a los indígenas es indignante"


18/ 11/ 1999

 
Xavier de Miguel bebiendo masato con unos amigos en la selva peruana.

El educador sabadellense Xavier de Miguel Bonilla, 36, y su compañera M. José Rodríguez han vivido nueve meses en la selva peruana. Han vuelto decepcionados de las ONGs e &laqno;indignados» por el trabajo de los religiosos, tanto católicos como evangélicos.

A su regreso han creado la entidad Amazonia Indígena, independiente de toda ONG, para explicar la cultura de aquellos pueblos en escuelas e instituciones de Sabadell. A los más pequeños les narran los cuentos que han recogido.


"Detras de muchas ONGs hay multinacionales americanas con grandes intereses comerciales en la zona"

 

 

-¿Un buen dia lo dejais todo y os vais al Perú?

-Sí.

-Pero no es tan fácil.

-Yo siempre había estado interesado por el mundo indígena y a ella le interesaba el ámbito social de la selva peruana. En cuanto nos dimos cuenta de que "necesitábamos" ir allá una larga temporada, dejamos nuestros respectivos trabajos y lo hicimos.

-¿A ayudar o aprender?

-En principio vas a ayudar hasta que ellos mismos te preguntan ¿pero tu qué vienes a hacer aqui? Entonces te dedicas a aprender de su realidad y conocerla a fondo, dejándote de fantasías peliculeras.

-La Asociación de Indígenas os permitió estar en una escuela de profesores.

-Vivir en Zungarococha fue una suerte porque sin movernos del lugar cada dia teníamos contactos con profesores de todos los, pueblos de la amazonia peruana: achuar, candoshi, huambisa, aguaruna, shipibo, bora, ashaninka...

-¿Lo que os convirtió en antropólogos aficionados?

-Un poco sí. Nos íbamos encontrando con cada uno de ellos y nos contaban la realidad social y cultural de su etnia. Estábamos semanas con cada uno.

-Pues no son precisamente gente abierta.

-No. De entrada encontramos un gran hermetismo.

-¿Qué lo justifica?

-Muy sencillo: ellos saben que todo el que ha venido de fuera se ha llevado algo de su mundo: madera, petróleo... Lo han constatado durante 500 años y se han vuelto muy desconfiados.

-Vosotros no.

-Sí, nosotros también queríamos llevarnos su cultura y ellos lo sabían. Desconfían hasta de las ONGs.

-¿Por qué?

-Porque detrás de muchas ONGs, hay multinacionales americanas con grandes intereses comerciales en la zona. Algunas por ejemplo se llevan uña de gato, una planta medicinal que se prueba en EEUU contra el sida.

-Pues vosotros fuistes a través de la Lliga dels Drets dels Pobles.

-No tenemos nada contra la Lliga, pero no nos gusta que financie a los Misioneros de Jesús.

-¿Por qué?

-Porque el peor mal en la Amazonia lo están haciendo los religiosos. Sólo les interesa bautizar a cualquier precio.

-¿Como hace cinco siglos?

-Igual pero con técnicas más sofisticadas. Consiguen el control de los poblados a cambio de medicamentos y en cuanto el misionero de turno se ha hecho con el poder compra la voluntad del indígena.

-Es una acusación muy dura.

-Nosotros hemos visto a una misionera peruana arengando a toda una comunidad chayauita para que vendieran todo su ganado y con el dinero compraran una imagen de la Virgen para la iglesia. Y para su próxima visita, dijo, ya quería una lista de bautizos.

-Cuesta de creer.

-Pues sólo fue uno de los muchos momentos en que lamentamos no tener una cámara de vídeo. Pero esa misionera les lleva medicamentos, comida, anzuelos y, claro, lo primero que nos dijo el barquero es que, sobre todo, no debíamos enfrentarnos a ella.

-¿Qué más habeis visto?

-Los evangélicos aún son peores. Les dicen que sus ritos son satánicos. Los católicos son más refinados, utilizan la técnica de la Inculturación.

-¿Qué es la Inculturación?

-Aprenden su lengua, beben masato con ellos y respetan sus costumbres. El truco está en que poco a poco el misionero les va diciendo que sus costumbres son las mismas. No niega el espíritu del Sol, pero les dice que se llama Espíritu Santo y al final fusiona las dos creencias.

-¿Ya no queda indígena puro?

-Sí. En el sur, en la selva Madre de Dios, quedan unos grupos que no quieren el menor contacto con la civilización blanca. Es el gran objetivo en la carrera entre evangelistas y católicos porque el primero que llegue se los queda.

-Alabado sea Dios.