Marita Casasola, acupuntura animal

 

"Salvo animales que los veterinarios

van a sacrificar"


2/ 11/ 1999


  Marita Casasola presentará su libro este jueves en el Hotel Urpí

Tras 25 años en el mundo de la acupuntura, dos viajes a China, y una larga experiencia con animales, la sabadellense Marita Casasola Guerrero, 64, acaba de publicar el primer libro de esta especialidad en lengua occidental: Acupuntura en animales. La historia lejana (Mandala Ediciones).

Conoce los meridianos de perros, vacas, caballos, jabalís, ciervos y hasta loros y ha salvado inumerables animales desahuciados por veterinarios. Da cursos en el Zoo de Barcelona y un reportaje sobre ella se proyecta estos dias en cadenas televisivas de toda Europa.


"Perdí el conocimiento, rodé por un terraplén hasta un arroyuelo y cuando desperté ahí estaba el perro. Me había dado calor toda la noche."

 

-¿Es usted la persona que más sabe en Europa?

-Eso dice el profesor vietnamita de Francia, Dr. Van Nghi. Quizás soy la que se lo ha tomado más en serio. Desde luego en toda Europa nadie hace animales salvajes.

-Cuénteme curaciones espectaculares.

-Hace tres meses en la granja Can Jonqueres el caballo Quisquillo se afectó con un cólico intestinal. El veterinario decía que si no operaba, el caballo moriría en una hora. El propietario, Juan Benítez, se negó, me llamó, lo intenté y en media hora el caballo ya había defecado y orinado. Lo salvé en una sola sesión de acupuntura.

-¿Eso es habitual?

-Muy habitual. He salvado decenas de animales que los veterinarios iban a sacrificar.

-¿No la ven una intrusa?

-No. Siempre he tenido relaciones muy amistosas con veterinarios. De hecho, toda Europa acepta ya la acupuntura como científica.

-¿Pero cómo puede usted dominar todos los animales?

-Todos no. No hago reptiles ni peces, aun que me encantaría. El resto es, efectivamente, un campo muy amplio, pero está al alcance de todo el mundo que estudie. Que estudie y entienda, claro.

-¿Ese matiz es importante?

-Sí. Hay que trabajar mucho la intuición porque entenderse con los animales es básico. Y eso hay que aprenderlo en China.

-¿Por qué?

-Yo aqui siempre he vivido con animales. Ya de pequeña vivía en un molino y estaba rodeada de animales que eran mi gran locura. Pero no me di cuenta de lo importantes que son hasta que estuve a punto de morir en China.

-¿Qué pasó?

-Me salvaron la vida un perro, un buey y un árbol. Me cogió una grave indisposición en un pueblo perdido de China y cuando estás tan lejos de casa, sin entender el idioma te agarras a todo. Mi deseo de vivir sólo estuvo apoyado por esos tres seres.

-Cuénteme.

-Me dio un ataque en el campo, perdí el conocimiento, rodé por un terraplén hasta un arroyuelo y, cuando recuperé el sentido allí estaba el perro. Me había dado calor toda la noche. La mirada del búfalo y la "hospitalidad" del árbol acabaron de contribuir a mi salud. Fue una comunicación sin palabras extraordinaria.

-¿Qué hay que entender de eso?

-Que el hombre no es más importante que ningún animal. En la medicina china la fusión con la naturaleza y el contacto con los animales y plantas es una constante. Hay que despertar a esa consciencia.

-Dice que los animales tienen un punto "de acogida humana".

-Sí, está en el cuello, encima de la carótida, y posibilita la conexión energética con el hombre. Es el que tocamos instintivamente en los caballos. A ellos les relaja.

-¿Habla con los animales?

-Me entiendo bien con ellos, intuyo bien sus gestos. Y supongo que si hago diagnósticos tan acertados y recupero el 90 % es porque comprendo lo que me están diciendo.

-¿Saben ellos lo que les pasa?

-Sí, los chinos llaman al Zoo casa de los sabios porque los animales siempre saben lo qué les pasa. Por eso ponen más intención en curarse, reinciden menos que las personas y sanan de cuatro a cinco veces más rápido que las personas.

-¿Por qué?

-Porque no tienen cargas psicológicas, ni ambiciones ni emociones. Mantienen sus instintos de especie.

-¿Nosotros los hemos perdido?

-Por supuesto. Los niños de hoy sólo conocen los pollos a l´ast y creen que la leche sale de un cartón. Esa desconexión con la naturaleza es lo que provoca tantas enfermedades nuevas en Occidente.

-¿Sólo en Occidente?

-Sí. Los chinos sanan mucho antes por su filosofía de vida, conocen la importancia de tomar el aire, de pasear, de comer bien.

-Demasiado difícil para nosotros.