Albert Rodríguez, impugnador de elecciones autonómicas

"Yo he impugnado las elecciones en toda Catalunya"

19/ 10/ 1999


Albert Rodróguez adivina a quién vota cada elector

Es capaz de adivinar en cualquier colegio electoral de Catalunya, qué partido están votando 15 de cada 20 electores. No es magia ni telepatía. Simplemente ha descubierto que los sobres de propaganda electoral que envían los partidos a domicilio antes de los comicios, y que tanta gente usa para el voto real, son diferentes y permiten identificar a qué partido corresponde cada voto.

Decepcionado por una democracia que ni siquiera sabe proteger el derecho al voto secreto, el comercial de bebidas carbónicasde Sant Quirze del Vallès, Albert Rodríguez Téllez, 54, se negó a votar el 17-O. Prefirió ir a la Junta Electoral de Zona para impugnar, por fraudulentas, las elecciones en toda Catalunya.

Me espera en su casa con todos los sobres boca abajo sobre la mesa.


"Es muy probable que los interventores conozcan este código secreto y vayan haciendo sus cálculos"

 

 

-Parecen todos iguales.

-Pues no lo son. Elija uno (elijo uno) ése es el de CiU (lo abre y dentro, efectivamente, está la propaganda y lista de CiU). Elija otro (lo hago), EUiA. Y ése PSC y ése ERC... (los acierta todos)

-¿Cómo lo sabe?

-Porque todas las solapas son diferentes. En algunos es muy evidente ¿ve?. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que éste sobre va cruzado por detrás en forma de X (PSC) y éste en forma de M (CiU).

-Pero hay más diferencias.

-Sí. En el vértice del triángulo de la solapa y la anchura de las dos bandas que llevan la cola.

-¿Me lo explica mejor?

-Mire éste. Al final del triángulo hay dos vértices, el interior donde acaba la pega y el exterior del mismo papel. Pues en éste sobre, el de Maragall, un vértice está desplazado con respecto al otro.

-Más diferencias.

-Este otro sobre, el del PP, tiene los dos vértices centrados, pero el exterior es puntiagudo en vez de redondeado como los demás.

-¿Más?

-La máxima diferencia está en las dos bandas del pegamento. Todas son diferentes. Unas son anchas por arriba y estrechas por abajo. Otras al revés. Otras paralelas...

-¿Ha pasado en toda Catalunya?

-Yo tengo sobre de muchas ciudades y todos son iguales.

-Usted ya detectó esta anomalía en las anteriores municipales, no?

-No. Ya lo detecté en las autonómicas del 95. Pero no le dí importancia. En las municipales de junio ya empecé a recoger sobres de forma metódica y establecí las diferencias.

-¿Qué ve usted en todo esto?

-Mala fé.

-¿Por qué?

-Creo que lo hacen para llevar un control de votos al mediodía. Todo el mundo vota poniendo el sobre de frente a uno mismo. O sea que el reverso queda de cara al presidente de mesa y a los interventores. Es muy posible que los interventores conozcan este código secreto y hagan sus cálculos.

-¿Usted cree que lo conocen?

-Si yo me he dado cuenta ¿cómo no se van a dar cuenta los políticos, que viven de eso.?

-¿Pero por qué?

-Pues porque a la inmensa mayoria de los electores que les preguntan al mediodía por quién han votado no les da la gana decirlo.

-De cualquier forma sólo pueden identificarse los sobres que ya vienen cerrados de casa.

-Que son la mayoría. Yo ayer me pasé toda la mañana entre dos colegios electorales y calculé que 15 de cada 20 electores vienen de casa con el sobre.

-Y usted iba adivininando.

-Dependía de como tenían cogido el sobre, pero en la mayoría veía qué votaban: éste PP, el otro PSC...

-¿Tanta importancia tiene?

-Mucha porque eso vulnera un derecho constitucional que es el del secreto de voto. Se está violando ese derecho.

-Por lo que usted ha impugando las elecciones. ¿Qué caso le hicieron en la Junta Electoral?

-Se lo tomaron muy en serio. Pedí hablar en privado, salió el secretario, llamó a otras cuatro personas, les hice la misma demostración que a usted y aceptaron la impugnación. Lo redactaron, le pusieron todos los sellos y firmas y lo pasaron a la Junta Electoral Central.

-¿De verdad imagina que se van a repetir las elecciones por su impugnación?

-Hombre, imaginarlo lo he imaginado (sonríe).

-¿Hasta dónde piensa llegar?

-Por lo menos me gustaría demostrar que los ciudadanos no somos tan tontos como ellos creen. Y que les vemos las trampas.

-Ésa se la hemos pillado.