José Luis Benito: victimismo gay

"No fue por un beso:

se estaban bajando los pantalones"

14/ 10/ 1999


  J. L. Benito es conocido en la noche sabadellense por su tolerancia

La estructura política de los gays ha conseguido que prensa, radio y televisión de toda España haya convertido la expulsión de dos gays de la discoteca Birdland como «el caso de Sabadell». Moviendo los hilos de lo políticamente correcto han obtenido solidaridades entre PSC, IC y JNC, que ayer se quejaban en la fiscalía y mañana formularán preguntas en el Parlament. La consigna es salir en los papeles a cualquier precio.

La víctima real de este gran montaje publicitario es el propietario de la sala, el músico José Luis Benito Gómez, 35, conocido en la noche sabadellense por su carácter abierto y tolerante, pero al que le han adjudicado el papel de malo. Su único error ha sido no hablar hasta hoy.


"Ellos han vuelto a entrar muchas otras veces y saben perfectamente que no se les discrimina por gays, sino que se les echó por su comportamiento"

 

-¿Qué pasó en junio del 97?

-Lo mismo que pasa tantos dias en todas las discotecas del mundo. Cuando alguien se queja a seguridad por una actitud molesta, física o moral, se le invita a salir a la calle.

-¿Realmente se quejó alguien?

-Claro que sí. Pero no por el beso. Llevaban una hora besándose y nadie les decía nada.

-¿Entonces?

-La gente se quejó cuando dos de los diez gays se subieron a un pódium en medio de la pista y empezaron a magrearse, a meterse mano entre la ropa y a bajarse los pantalones.

-Pues siempre se ha dicho que los echasteis por un beso.

-Es falso y ellos lo saben. Se les echó porque se bajaron los pantalones hasta la rodilla en medio de la pista.

-¿Birdland no tiene una filosofía anti-gays?

-No hombre. Pero si aqui tenemos clientes gays de toda la vida. Y nunca se les ha echado porque nunca han montado el número.

-¿Por qué motivos se echa a la gente de Birdland?

-Por lo mismo que en todas partes: peleas, ir bebido, molestar a otros clientes pero nunca por ser gitano o negro o gay. No es la identidad sino el comportamiento lo que motiva la expulsión.

-Ellos hablan de discriminación por orientación sexual.

-Saben que no es así porque precisamente esos dos chicos han vuelto a otras veces al Birdland.

-¿Y les dejó entrar?

-Pues claro. Si yo no tengo nada contra los homosexuales. Ellos se han comportado y nunca ha vuelto a haber problemas.

-¿Se equivocan de enemigo?

-Pues no lo sé.

-¿Pero qué está pasando aqui?

-Que se ha ido todo de madre. El otro dia en el juicio hasta me acusaron de «vejación». Si todo el que echamos de la discoteca por una actitud agresiva nos acusa de vejación...

-¿Tiene la sensación de enfrentarse a un colectivo bien organizado?

-Eso sí, seguro. Primero me montan una manifestación en la puerta, dos años después un juicio, ahora se van a hablar con el Fiscal Jefe de Catalunya y luego IC y PSC lo hablarán en el Parlament.

-¿Se siente utilizado políticamente?

-Sí, política y publicitariamente.

-¿Cuál es su relación con el colectivo homosexual?

-Excelente. Yo llevo muchos años en la noche. Era músico profesional, he acompañado a muchos artistas y en ese mundo alternas continuamente con homosexuales, con gente de color, con gitanos. Seguro que he vivido con gitanos y negros más que ellos y me están acusando a mi de discriminación. Es que de verdad...es una distorsión de la realidad increíble.

-¿Cómo le afecta tanta publicidad?

-Espero de verdad que para ellos sea positiva. Si ellos consiguen defender así sus derechos sexuales, me parece fantástico. Pero que no lo hagan a mi costa, hombre.

-¿Pero cómo le está afectando a usted?

-Muy mal. Ya hemos tenido que cerrar la sesión de los sábados por la tarde, la de los chicos de 16 años, porque sus padres dicen que ésta es una discoteca de gays.

-No sería mal negocio.

-Ya lo sé y en el futuro es posible que montemos alguna sesión gay. Imagínate hasta donde voy.

-¿Por qué no ha hablado antes?

-Porque nunca imaginé que esto llegara tan lejos. El dia del juicio me quedé asombrado de la cantidad de cámaras de televisión que había allí. Todas hablaron con ellos dos, pero conmigo casi nadie.

-Los tentáculos del gay power.