José y Núria, emoción monárquica

"Felicitar a la familia real

es muy emocionante"

7/ 10/ 1999


  La familia Aguilera-Martínez con el ramo que les dio Iñaki Urdangarín

Entre los poquísimos sabadellenses que han podido felicitar personalmente a la infanta y el jugador de balonmano, están José Aguilera Barragán, 38, y su esposa, Núria Martínez Sánchez, 33.

Son propietarios del Bar Frankfurt Amanda de la Via Aurelia y aún se les pone el 'vello-punta' cuando recuerdan su experiencia de dos dias en la Clínica Tecknon de Barcelona. Apenas pasó nada, pero fue tan hermoso que se han vuelto absolutamente monárquicos.


"Estamos 'disecando' el ramo boca abajo con laca y en una habitación oscura para guardarlo toda la vida"

 

-¿Qué hacían ustedes el dia exacto en el lugar exacto?

-Una amiga nuestra de Barcelona tuvo un hijo en la Tecknon y fuimos a visitarla a la misma planta de la infanta, la tercera. Había mucha prensa y un montón de guardespaldas, pero ni nos registraron.

-¿Cual era el ambiente?

-Demasiado: un contínuo de regalos y flores, presidentes, políticos, el Maragall, su señora. Nada más salir del ascensor ya vimos al Iñaki y nuestra hija la mayor, Amanda, se fue directa:«¡Eh, Iñaki!».

-Así de coloquial.

-Sí y como en ese momento pasó un carro de flores, la cría se quedó mirándolos y el Iñaki le dijo «¿te gustan?». La niña se quedó cortada y él le dijo «Pues coge el que quieras».

-¿Os dio un ramo?

-Sí. La niña eligió uno que tenía un osito de peluche y yo (él) le dije a Iñaki «¿pero de verdad nos lo da?» y él dice «sí, sí, cójalo, cójalo». Fue muy bonito. Una ilusión para la niña y para todos nosotros.

-¿También para la niña?

-Sí porque mira mucho el balonmano. Al dia siguiente nos preguntaba si había sido un sueño.

-¿Dónde está el ramo?

-Lo hemos tenido en el bar varios dias porque todo el mundo venía a verlo y a tocarlo. Pero ahora lo estamos 'disecando' boca abajo con laca en una habitación oscura, para guardarlo toda la vida.

-Cuanta devoción, ¿no?

-Hombre. Es una ramo de la familia real.

-En realidad no ¿Llevaba tarjeta?

-No, sólo la etiqueta de la Floristería Bonanova.

-¿Se acaba aqui la historia?

-No porque al salir escuchamos al jefe de la casa real que decía a unos fotógrafos «mañana a las cinco menos cuarto, haremos la presentación a la prensa. No lo digas mucho porque la infanta no quiere mucho jaleo».

-¡Información privilegiada!

-Sí y la aprovechamos. Al dia siguiente volvimos a visitar a nuestra amiga, pero ya dejamos el coche unas manzanas más abajo y tomamos un taxi para llegar hasta la puerta de visitas.

-¿Visitais normalmente a una madre dos veces en la clínica?

-No nunca. Nuestra amiga alucinaba de las visitas que tenía. Pero el segundo dia ya fuimos expresamentepara ver a los reyes. Hasta nos llevamos la máquina de fotos.

-¿Visteis la presentación a la prensa del principito?

-Claro. Pero desde dentro. Y tampoco nos registraron ni nos controlaron. Afuera había 80 o 90 fotógrafos, pero nosotros les esperábamos dentro, en recepción.

-¿Y?

-Pues vimos pasar al rey, a la reina, a la infanta, a Iñaki. Les dimos la mano a todos y a todos les hicimos fotos, ¿ves? (me enseñan fotos de todos).

-¿Qué tal de cerca?

-La reina se ve mucho más joven de verdad que en televisión. Pero diez años más joven. Y la infanta muy sencilla. Fue muy emocionante.

-Hágame comprender esa emoción.

-Se nos pusieron los pelos de punta de tanta emoción. Cuando salió del ascensor la infanta con el niño todo el mundo dijo «oooh!» y sonó un aplauso estremecedor. Estuvo la cosa muy emocionante.

-¿Qué mas?

-A mi (él) lo que más me gustó de la gente ésta es lo sencillos que son. Se lo digo a la gente y no me creen. ¡Qué fácil nos fue entrar allí! La sencillez de ellos: eso es lo que nos gustó.

-¿Sois muy monárquicos?

-Ahora lo somos más. Pensábamos que éramos menos. Pero al ver el detalle de las flores, lo sencillos que son...

-¿Perseguireis ahora a la familia real?

-Si viene la infanta a Sabadell seguro que sí. Dejamos un sustituto en el frankfurt y nos vamos. Seguro.

-Tan sencillos!