Max Cortes, terremotos de Taiwan

"Mi casa se movía como un barco"

23/ 9/ 1999


El sabadellense Max Cortés es profesor de español en Taiwan

Ayer aún se reponía del susto. Al primer temblor fueron a la habitación del niño, al segundo a la terraza y al tercero, ya, a la calle directamente.

Al profesor de español en Taiwan, ex-vecino de Espronceda que fue empleado de Banc Sabadell, casado con una taiwanesa, Max Cortés Moreno, 39, el epicentro de ambos terremotos le pilló a 150 kilómetros.


""Salimos a la terraza para que, si se hundía la casa, no nos pillara debajo"

 

-¿Cómo estais?

-Bien, porque Tainan está al sur del país y por aqui no ha habido daños graves. Pero ha sido el terremoto más importante de los últimos 100 años.

-¿Cómo habeis pasado las dos ultimas noches?

-Asustados. Esta noche ha sido flojo, pero la anterior fue muy fuerte, con muchas sacudidas y todas muy largas. La primera duró casi un minuto.

-¿Qué pasó?

-El primer temblor fue a las 2 de la madrugada. Yo estaba tendido en la cama, cara arriba, y de repente empecé a notar que se balanceaba la cama. Encendimos la luz, vimos que toda la casa se estaba moviendo como un barco y dijimos «¡terremoto, terremoto!».

-Pero estais acostumbrados.

-A tanto no. Tuve que abrir bien los ojos para darme cuenta que no estaba soñando. Suerte que el ventilador se movía solo y la puerta aunque estaba cerrada, como no ajusta bien, iba haciendo tac-tac, tac-tac. Esos detalles me hacían ver que era real.

-¿Qué hicisteis?

-Mi mujer y yo salimos al pasillo tambaleándonos de una pared a otra. Igual que en un barco. Fuimos a la habitación del niño, que estaba bastante asustado, y estuvimos allí consolándole hasta que paró. Un minuto.

-Pero hubo más.

-La segunda sacudida ya nos asustamos más, no porque fuera más fuerte, sino porque ya era la segunda y eso aqui no es normal. Cogimos al niño y salimos a la terraza para que, si se hundía la casa, no nos pillara debajo. Estuvimos mirando como se movían todas las casas del vecindario.

-¿Hubo una tercera sacudida?

-Sí, a las 5 de la madrugada. Esa vez ya nos asustamos de verdad. Tanto que bajamos en ropa interior al piso de mis suegros. Todos reíamos, pero yo me saqué una silla, me senté con el niño en la calle, donde había otros vecinos y estuvimos así un cuarto de hora. Una señora me dijo que a ella los terremotos la marean.

-¿Con que ánimo volvió a acostarse?

-Ya no me acosté porque normalmente ya me levanto a las 5 para ir a la universidad.

-Y esta noche otra vez.

-Sí, pero comparado con la primera noche, muy poca cosa. Sólo sacudidas de 5-10 segundos.

-¿Cómo vive lo sucedido en Taipeh?

-Lo seguimos por la tele. En mi antigua universidad de Taipeh han cancelado todas las clases. Y hay un edificio de 12 pisos que se ha hundido seis pisos bajo el suelo. Aún queda mucha gente por rescatar.

-¿La gente está asustada?

-Unos más y otros menos pero aqui, en Tainan, todo el mundo está alerta. De hecho ya está llegando ayuda de EEUU, Japón, Rusia, Alemania...

-...China.

-¡Sí! Incluso China continental. Yo ayer decía en broma que ésos no nos enviarían ayuda. Pero ya he visto que sí.

-¿Cómo se recibe esa ayuda?

-Muy bien. Las diferencias entre Taiwan y China continental son sólo políticas. El pueblo no está enfrentado con los chinos del otro lado. Aqui la gente tiene dinero y vive bien. De lo demás pasan mucho.

-¿De verdad no les molestaría integrase a China?

-Ahora mismo quizás sí porque Taiwan es mucho más rico y podría comportar sacrificios. Pero en el futuro China será tan rica como Taiwan y, en ese momento, a nadie le importará una reunificación. A mi personalmente me parece una buena idea.

-Aqui son las 12 de la mañana pero usted está a punto de acostarse.

-Sí, a ver que pasa esta noche.

-Le deseo muy buenas noches