María del Mar Martínez, despedida por cáncer

"Esta gente ha destrozado la vida

a toda mi familia"

21/ 9/ 1999


La empresa ........ de Sabadell la ha despedido por tener cáncer

La dirección sabadellense de la multinacional alemana de correas de caucho, ........, en Zona Hermética, no ha dudado en despedirla en cuanto supo que su enfermedad era un cáncer de colon.

Después de dos meses de hospitalización y quimoterapia, el dia que Maria del Mar Martínez Lorente, 40, volvía a casa, recibía también la noticia de su despido lo que acabó con la preparada fiesta de bienvenida de sus familiares, con su moral y con su salud psíquica.


""Aceleraron el despido porque sabían que yo, con la quimio, ni me aguantaba de pie y no podría defenderme"

 

-¿Cómo empezó todo?

-Con una hemorragia anal en la misma empresa el pasado verano. No dije nada y seguí trabajando. En dias siguientes seguí perdiendo sangre, pero no quise pedir la baja. Después de vacaciones el dolor era tan terrible que un dia fuí a urgencias, pero no me detectaron nada.

-Sigamos.

-En noviembre el médico de cabecera me obligó a tomar la baja laboral, que yo no quería, porque me veía muy mal. Me hizo muchísimas pruebas y la noche de navidad se detectó el tumor.

-¿La empresa tenía conocimiento?

-Sí. Yo les llamaba cada semana para informarles. Por eso me despidieron tan fulminantemente, porque enseguida supieron que era cáncer. Aceleraron el despido porque sabían que yo, con la quimio, no podía ni aguantarme de pie y no podría defenderme.

-¿Cómo evolucionó la enfermedad?

-Con una operación. Me extirparon el tumor y descubrieron trece ganglios, positivos dos de ellos, lo que significa que siempre puede reavivarse.

-¿Cuándo era eso?

-El 16 de febrero, el dia que llego a casa donde mi marido y mis dos hijos me tenían preparada una fiesta de bienvenida. Pero en ese momento llama el abogado de ........ y dice que estoy despedida.

-¿Con que argumentos?

-El mismo abogado se me disculpó así: «mire, no se lo tome a mal pero hemos tenido que poner por disminución voluntaria y continuada en su rendimiento».

-¿Qué respondió usted?

-Yo le dije ¿cómo quieren que trabaje si me acaban de operar de cáncer? No quiso saber nada. La decisión ya estaba tomada.

-¿Cómo le sentó?

-Me quedé destrozada porque yo estaba fija y en plantilla desde 1993. Busqué apoyo en CC.OO, pero aún me hicieron sentir más estúpida. Me dijeron que los pactos del PSOE en 1994 convertían ese despido en legal.

-¿Qué hizo?

-Busqué abogado, hubo acto de conciliación frustrado y un juicio en que me pagaron 45 dias por despido improcedente. Y ya está. Y a callar. Aún ahora no puedo entenderlo.

-¿Qué más hizo?

-Pedí ayuda al Grup de Dones del Ayuntamiento. Conozco a Olga Jiménez y esperaba su ayuda. Pero nadie me la dio y yo tampoco estaba para batallar. La quimio se me estaba comiendo por dentro.

-¿Era usted conflictiva?

-Quizás les recordaba demasiado a menudo que en horas de trabajo no se puede beber gin-tonics. Pero aparte de eso me he dejado la piel por la empresa. Si algo me recriminaban es que trabajaba demasiado. Más horas de las que me pagaban y llevaba un volumen de trabajo increíble: facturación, contabilidad, montar cajas, inventarios En Nissan donde estuve 14 años, saben cómo trabajo.

-¿No hay nada personal?

-En una empresa de 9-11 personas siempre hay cosas personales y yo podría contar muchas. Sólo te diré una de sus 'rarezas': se enfadaban conmigo cuando hablaba en catalán.

-¿Nadie la ayudó dentro de la empresa?

-No porque en esa empresa ya se ha despedido a la tira de gente y hay muy mal estar. A todos los jóvenes que han ido entrando los han ido echando. A otro porque tuvo un accidente

-¿Quiere volver a trabajar?

-¿En esta empresa? ¡No! A ésos sólo les deseo lo mismo que me ha pasado a mi. En otra empresa sí, claro. Trabajar me curaría y enseguida estaré en condiciones.

-¿También en condiciones morales?

-La verdad es que estoy destrozada. No tengo ilusión, me vienen ideas extrañas que me hunden más todavía, dudo de mi futuro y cada dia me reservo una hora para llorar. Cuando estoy sola en casa, me encierro en una habitación y me suelto. ¡Tengo tanto que soltar! Una hora diaria por lo menos. Y mi familia está toda tan destrozada como yo. Mi hijo sueña que me muero y me viene a ver a medianoche a ver si aun estoy viva. Esta gente ha destrozado la vida a toda mi familia. ¡Nos han destrozado!

-La ley del capital es La Ley.