Manuel Bustos, alcalde virtual

"No descarto ningún pacto"

15/ 6/ 1999

 
Bustos ganó a Calvet por sólo 122 votos de diferencia

Sustituye a la frialdad precedente. Todavía habla con el corazón y eso es lo que han notado los votantes. Si no pierde esa sinceridad, será un alcalde incluso querido, al que se le perdonarán los errores. Ayer, tras sólo tres horas de sueño, estaba agotado y ojeroso pero ilusionado como niño con los resultados electorales.

Nacido en Pedralba (Valencia) y venido a Sabadell a los 9 años, el diputado y seguramente próximo alcalde de Sabadell, Manuel Bustos Garrido, 38, se crió en la Creu de Barberà.


"Pedralba es uno de esos pueblos en que nadie cierra la puerta de sus casas y que todos los niños llaman tío a los mayores"

--¿Ha despertado con miedo esta mañana?

--Me he despertado con un gran sentimiento de responsabilidad. La verdad es que sólo he dormido tres horas, a las 5 de la madrugada aún estaba reflexionando con Oriol, mi mujer y unos amigos en el Hotel Urpí. No podía dormir, pero no por euforia sino por responsabilidad.

--¿Impide un pacto con Entesa su rivalidad personal con Calvet?

--Nada lo impide. En política prevalece el interés general sobre las cuestiones personales. Necesitamos un gobierno estable y no se descarta ninguna posibilidad.

--Por intereses de partido, secambian ciudades como cromos.

--Eso de los cromos es un tópico falso. Hay todo tipo de pactos.

--¿Cómo va a congraciarse con ese centro que tan poco le votó?

--Tampoco votaba a Farrés. Siempre ganaba CiU. No me siento desautorizado por eso. Es un reto.

--¿Es el suyo el voto castellanohablante?

--Estoy absolutamente convencidísimo de que no.

--¿Qué es lo que más ilusión le da hacer, nada más ocupar la alcaldía?

--Mirar como tenemos la casa.

--¿Y eso le da ilusión?

--Si hablamos de ilusión personal, lo primero serán cosas tan pequeñas como esa farola que les falta a los jugadores de petanca de Can Rull, o esa otra que falta en la plaza Las Basas de la Planada del Pintor o aumentar la limpieza en ese descampado al lado de la Roca de Campoamor. En eso me pondré inmediatamente. Hace feliz a poca gente, pero se arreglan con poco dinero.

--¿A que dentro de cuatro años ya no se preocupará de esas cosas?

--Estoy convencido de que sí.

--No. Se convertirá en un pequeño dictador, como todos los que llevan un tiempo en el poder?

--Le he pedido a mucha gente que me tire de las orejas si ven que cambio. Espero que cumplan.

--¿En qué imitará más y menos a Farrés?

--Intentaré imitarle en su política de consenso. Me distanciaré de él... quizás en el talante. Personalmente somos muy distintos.

--¿Los cargos de confianza van a caer todos?

--En el Ayuntmiento tenemos un gran colectivo humano. Los funcionarios están verdaderamente preocupados por dar un mejor servicio a la ciudad. Yo creo en ellos. Tienen un gran potencial.

--Pero habrán cambios.

--Sin duda. Los cargos de confianza entran con la persona que les ha dado la confianza y salen con ella. Es lo natural. Ponerlos de plantilla sería un error.

--¿Piensa detener algún proyecto municipal ya en marcha?

--Posiblememente nos vamos a replantear la nueva Biblioteca haciéndonos eco de las múltiples quejas ciudadanas. Pero sin parar el proyecto.

--Para ser un buen alcalde tendrá que abandonar a su mujer e hijos durante cuatro años. ¿Ella lo sabe?

--Ella siempre ha estado a mi lado. Estoy en política desde los 14 años y me ha apoyado en todo. Voy a cumplir como compañero y como padre.

--Hábleme de su infancia.

--Nací en Pedralba, uno de esos pueblos pequeños con todas las puertas abiertas en que los niños llamábamos tio y tia a todo el mundo.

--¿Sus padres trabajaban?

--El en las minas de Carrión y en la Cooperativa de la vid. Ella cuidaba pollos y algun cerdo detrás de la casa.

--Y a los 9 años a Sabadell.

--Por cuestiones más personales que laborales. Aqui vivía toda la familia de mi madre. Me quedé impresionado, sólo veía una ciudad inmensa y no sabía ni donde estaba. Fuí al colegio la Romànica, cuyas aulas recorrí ayer otra vez yme recordaron aquellos profesores: Palmira, Martorell, Bastida...

--¿Era usted el gamberro de la clase, el llorón, el líder?

--Ninguno. Siempre fuí del montón. Sólo destaqué en matemáticas.

--¿Su primer trabajo?

--Aparte de ayudar a mi padre como albañil sábados y domingos, en 1983 hice oposiciones a la Diputación y trabajé en la escuela industrial de Barcelona, el Museu Tèxtil de Terrassa y el Institut de Paloentologia.

--De conserje, dicen.

--Lo dicen para ofenderme pero no ofende quien quiere sino quien puede porque el empleo de conserge es de una enorme dignidad. No, fuí Cap de Manteniment. Recuerdo que me sentía un privilegiado tocando trajes de seda en Terrassa. Y en Sabadell aún se aprecia la rampa para minusválidos y el gran ventanal que yo diseñé para el Institut de Paleontología.

--Socialista hasta los huesos.