Francesc Nolla, rey de los Asantes

"De la antropología

no te lo puedes creer todo""

21/ 5 / 1999

 
F. Nolla durante su proclamación como rey de los asantes en Ghana

El antropólogo barcelonés Francesc Nolla Pujol, 34, ha sido nombrado rey de los Asantes en Ghana y hermano adoptivo de los Sioux americanos.

Su agencia de viajes, Agama, se ha asociado con Viatges Codina de Sabadell para organizar viajes 'antropológicos de itinerarios imaginativos' en las culturas más recónditas. Lo explicará el próximo jueves en la discoteca Piú.


"De repente aparecen las mujeres y se me echan encima en estado de éxtasis"

 

-¿Qué es eso de rey de los asantes?

-Después de convivir muchos meses con ellos, el jefe me nombró su consejero y rey del desarrollo.

-¿Con ceremonia?

-Ya lo creo. Me encerraron en una cabaña, mientras afuera sonaban mil tambores, hasta que me subieron a hombros y me hicieron bailar sobre las cabezas.

-¿Se sentía poderoso?

-No. Me sentía acoj... asustado porque no paraban de beber licor de palam que es fortísimo. De repente me ponen sobre una piel de oveja, rezan a sus muertos y aparecen las mujeres, que son las que tienen el contacto con el mundo oscuro de los espíritus, y se me echan encima en estado de éxtasis.

-¿No hubo ritual de sangre?

-¡Sí! En un momento determiando degollaron a una oveja y vertieron su sangre sobre mis pies.

-¿Qué se siente?

-Era sangre caliente y tuve la sensación de que me perforaba el pie. Impresionante. Da la impresión que la vida de aquel animal penetra en tu interior.

-¿Se acaba aqui el ritual?

-No. Luego me vistieron de rey, me dieron más alcohol y aún tuve que dar todo un paseo de dos horas para saludar a todo el mundo.

-Para ellos una cosa muy seria. ¿Para usted una frivolidad?

-En absoluto. Soy muy consciente del papel que me han asignado e intento cumplirlo. Siempe que llevo allí un grupo, una parte del dinero va para ellos. Y aqui recaudo fondos para restablecer sus caminos y tierras que han quedado totalmente inundados y para crear nuevas canalizaciones de agua. Ya soy más amigo que antropólogo.

-¿Se siente rey?

-No. Eso fue una simple forma de reconocimiento, como cuando los catalanes damos la Creu de Sant Jordi: &laqno;te queremos y vuelve cuando quieras».

-¿Ha leído &laqno;El antropólogo inocente»?

-Evidentemente.

-Retrata la divertida habilidad de los indígenas para tomar el pelo a los antropólogos. Después de aquello uno ya no cree nada de antropología.

-Es que no tienes que creerte nada. La antropología es perfecta para leerla en un sofá. Pero todo lo que narra Nigel Barley en su libro, a mi también me ha pasado. ¡Pues claro que te toman el pelo! Como hacemos nosotros con los extranjeros.

-¿Entonces?

-El mismo libro refleja que a la larga te respetan. Te van aceptando en la medida que tu te vas introduciendo. A mi los asantes me siguen tomando el pelo, pero yo ya les conozco por sus nombres, he comido de su plato y sólo llevo grupos porque me lo permiten.

-Muchos clásicos de la antropología no son pura novela?

­Sí, como las de Emilio Salgari. Un antropólogo americano fue becado dos años en Vilafranca del Penedés y se los pasó jugando al domino. Su tesis doctoral, lógicamente, es una retahíla de tópicos españoles.

-Por favor, siga desmitificando.

-Ni siquiera está claro que Malinowsky hablara el idioma de Los argonautas del Pacífico Occidental. Y El tratado de la sexualidad en Samoa, no son mas que las confesiones de una criada a la esposa del embajador británico.

-Por eso ahora organiza viajes. ¿Cómo son?

-Intento que sean divertidos e interesantes a la vez, cosa que en mi opinión es posible. Hay contacto con los lakotas, los bereberes o los habitantes del Mar Negro y, te aseguro que acabas desconectando de tus preocupaciones en Sabadell.

-¿Con el móvil en el bolsillo?

-Si el viaje te engancha, acabas desconectando el móvil, te lo aseguro. En mis viajes van muchos directivos de empresa y los primeros dias sólo les preocupa el código internacional. A los pocos dias ya lo desconectan definitivamente.

-¿Cómo lo consigue?

-Ellos mismos se dan cuenta de que si estás en medio de la pradera ante un jefe sioux que te está contando la esencia de los espíritus, nada puede interesarte más que aquello.

-(Ti-tii-ti-tii-ti...) ¿es el suyo o el mío?