Trinidad Gallego, enfermera de la Guerra Civil

"Las monjas son muy malas pero muy listas"

15/ 4/ 1999

 
Trinidad Gallego inauguró la expo del Taulí

La que fue enfermera de la Guerra Civil en Madrid, Trinidad Gallego Prieto, 85, estuvo el martes en el Parc Taulí para inaugurar la exposición sobre el tema montada por UGT.


"Un hospital demasiado grande es inmanejable, sobre todo ahora que todos van por el sillón"

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--¿Sigue en la izquierda?

--Sí, en Madrid era del PCE y aqui soy del PSUC.

--Roja total.

--Yo es que no me muevo. Me gustará más o menos donde estoy y criticaré más o menos lo que veo, pero yo la chaqueta sólo me la cambio cuando se me hace vieja la de ponerme.

--¿Con el carnet hasta en la tumba?

--Eso. Cuando me muera que me echen el carnet ahí... Bueno, que no me lo echarán porque he donado todo mi cuerpo a la ciencia. Si acaso que me lo pongan entre una pierna y un brazo cuando me lo hayan cortado todo, ja-ja-ja.

--¿Esta exposición que hoy se inaugura reivindica algo?

--Sí porque la monta UGT, pero yo no soy de UGT.

--Lo digo porque parece que muchas enfermeras de la guerra no cobran pensión.

--Yo sí porque era alférez. Me da vergüenza decirlo, pero así es. Encontré mi identificación militar en el archivo de Salamanca hace solo tres años.

--¿Cómo fue su 18 de julio?

--Se verá todo este viernes en un documental de La 2. Pero a las 9 de la mañana de aquel dia ya me presentaba yo en el Clínico de Madrid y a las 12 ya lo habían convertido en un hospital de guerra.

--¿Funciona mejor la sanidad con soldados que con monjas?

--Hoy sí. Mire usted, las monjas son muy malas, pero son muy listas. Y además tienen una comunidad muy jerarquizada donde ninguna puede protestar. Eso hace que, si hay monjas, todo funciona mejor.

--El ejército también está muy jerarquizado.

--Sí, y en aquel momento funcionó bien. Pero vaya usted ahora mismo al Hospital San Juan de Dios de Barcelona y verá lo bien que funciona. ¿Por que?

--¿Por qué?

--Pues porque son monjas. En cambio Valle Hebrón que está al lado es demasiado grande y los hospitales muy grandes son inmanejables. Sobre todo ahora que todo el mundo va por el sillón.

--Sorprende tanta admiración por el clero en una republicana histórica.

--Hombre, ya me gustaría a mi que los civiles supiéramos ser como se debe ser.

--Dice usted que un hospital grande es inmanejable. ¿Cuál es el número ideal de camas?

--Hombre, lo ideal sería que cada barrio tuviera su hospitalito.

--¿Cómo fue su postguerra?

--Pues que llevaron a la cárcel a mi abuela de 87 años, a mi madre y a mi.

--¿También eran rojas?

--No. Todas por culpa mia. Nos pusieron 30 años entre las tres y a los 20 dias ya éramos más de 5.000 mujeres en aquel penal. ¿Qué le parece?

--Horroroso.

--Os pilla tan lejos que ni os lo creeis. Por eso ahora voy por los institutos a contarlo a los chicos.

--¿De qué acusaban a su madre y su abuela?

--Pues de ser mi madre y mi abuela. Es que mi denunciante era un vecino de la escalera, un falangista tan arribista que hasta fue capaz de denunciar a su madre por un asunto de unos muebles. Todo para subir en la escala.

--¿No las indultaron?

--Sí, cuando Franco se dio cuenta de que no le cabía tanta gente en la cárcel, las soltaron. Pero yo me quedé ahí siete años. Y cuando salí me desterraron.

--¿A dónde?

--A Andalucía. Pero me pidieron auxilio gente que estaba en el monte, se la presté y volví a caer.

--¿Maquis?

--Bueno. Allí les llamaban bandoleros, pero eran gente significada en la guerra, claro.

--¿No hay hombres en su familia?

--No, a mi me educó mi abuela y los hombres para mi han sido en mal.

--¿No se enamoró de un soldado herido como tantas enfermeras como en las películas?

--Yo me he enamorado y he tenido pareja, pero como de niña nunca ví un hombre en casa, tampoco después me veía de mujercita. No es que los hombres no tengan su misión en esta vida, ¿eh?

--Ah bueno.