Ana Regués, atracada siete veces

"Cuando le veía entrar otra vez ya me temblaba todo el cuerpo"

30/ 3/ 1999

 
Ana Regués ha sido atracada siete veces porel mismo hombre

La dependienta de la panaderia Vallspa en Via Aurelia (Can Rull), Ana Regués Martínez, 21, ha sido atracada siete veces en un mes y medio, siempre por el mismo hombre. Ayer, finalmente, la policía le pilló con la manos en la masa.

Ayer era la heroína del barrio y cuando vecinas y clientas admiraban su valentía, ella respondía con simpatía y naturalidad.


"Al final la gente se ya se ríe porque, la verdad, parace de cachondeo"

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--¿Qué ha pasado esta mañana?

--Pues nada que ha venido el tío otra vez. Hoy venía más tarde, a las 10 y cuarto. Me ha llevado a la trastienda como siempre y se ha encontrado a los dos policías nacionales que le estaban esperando desde las 7 de la mañana.

--¿Cómo ha sido la detención?

--Le han dicho alto, le han quitado todo lo que llevaba encima, le han puesto las esposas y se lo han llevado.

--¿Cómo ha reaccionado él?

--Se ha quedado superparado. No se lo esperaba nada. ¡Buf! Por fin se ha acabado esta pesadilla.

--¿Cómo empezó?

--El jueves lardero, el 11 de febrero. Vino como a comprar pan y me dijo que esperaba a su mujer. Iba entrando y saliendo hasta que me quedé sola. Entonces se pasó a este lado del mostrador, me puso la navaja en la barriga, cogió todo el dinero y se fue.

--Lo explicas tan tranquila.

--A ver. (Entra una señora: Niña felicidades que te has hecho famosa. Y otra: ¿qué, más tranquila?)

--Sigamos.

--A los 15 dias me vuelve el mismo tío. A la que salgo de la trastienda me lo encuentro de cara y, como ya se sabía el camino, cogió el dinero y se fue.

--Vamos por el tercero.

--Otros 15 días más tarde, se me presenta otra vez, coge todo el dinero de la caja y me pide el de dentro. En ese momento pude hacer una señal al panadero de la empresa que pasaba por la calle. Pero él se dio cuenta y se fue corriendo. Tomaron la matrícula del coche, pero era robado.

--¿Y cómo es él?

--Normal. No parece drogata ni nada. Hoy me he enterado por la policía que tiene 43 años, dos hijos, muchos antecedentes y que es de Ripollet.

--¿Robaba para su familia?

--Eso ha dicho él y si me pide una barra se la doy, como doy a las gitanas. Pero con la navaja por delante...

--La semana pasada aceleró.

--Sí, me vino tres veces. El martes, el jueves y el sábado. Pero el sábado como no encontró nada porque eran las 7 de la mañana, cortó el cable del teléfono, se llevó mi bolso y me quiso arrancar la cadena del cuello.

--¿Te resististe?

--Me aparté y puse tanta cara de susto que se asustó él. Me dijo tranquila que no te haré daño. Pero se estuvo aqui un buen rato conmigo. Venga a pedirme billetes. Y yo: pero por favor, qué billetes voy a tener si son las 7 de la mañana.

--¿Cuándo empezó a esperarle la policía?

--Estuvieron aquí justo los días que él no venía: el miércoles y el viernes. Y el sábado llegaron después de él.

--¿Pero no veía que tarde o temprano iban a pillarle?

--Eso es lo que no entiende nadie. La gente ya se echa a reir porque la verdad, al final era un cachondeo.

--Con la de hoy siete. Os habreis hecho amigos.

--De amigos nada. Cuando le veía entrar otra vez me temblaba todo.

--A mi me has mirado mucho y mal antes de entrar.

--Claro (ríe), estoy más pendiente de lo que pasa en la calle que dentro.

--¿Con qué ánimos abrías la puerta cada mañana?

--Con mucho miedo.

--¿Nunca pensaste en plantarle cara?

--Mira (saca un cuchillo de dos palmos y sierra afilada). Lo tenía siempre a mano y siempre pensaba en sacarlo. Pero nunca me atreví.

--¿Como no te ponían más vigilancia?

--El jefe hablaba de poner cámaras de vídeo, pero ya no hace falta.

--¿Qué decía tu familia?

--Mis padres estaban ya hasta el moño (ríe) y mis hermanos me decían que dejara el trabajo.

-¿Y tu?

--Yo no dejo un trabajo por un gilipollas. (Un cliente dice que entrará en la cárcel por una puerta y saldrá por otra) No. Los policías dicen que no porque le tienen muchas ganas. Había atracado mucho.

--¿Cómo te ha afectado?

--Sí. Estos días estaba muy nerviosa, dormía fatal.

--Felices sueños.