Silvina Gimpelewicz, psicología corporal y anorexia

"La anorexia ya está creciendo más que que el sida, un 20% anual"

23/ 3/ 1999

 
La argentina Silvina Gimpelewicz es psicóloga corporal

Después de trabajar contra la bulímia y la anorexia en los principales hospitales de Buenos Aires, la psicóloga corporal Silvina Marisa Gimpelewicz, 35, se vino a Catalunya y hoy trabaja en la Asociación Catalana para la Anorexia y la Bulímia, ACAB.

Para su sorpresa, aqui apenas se conoce la psicología corporal y menos aún su aplicación a la anorexia. Mañana, miércoles, a las 8 de la tarde, hablará de ello en La Rosa (Sol, 84).


"A través de un balón es más fácil tocar la mano de otro"

 

--Dos anoréxicas de Barcelona han demandado a las modelos y sus agencias ¿Son realmente las culpables?

--No. Los factores sociales y publicitarios sólo son una de las partes.

--¿Cómo puede el cerebro enviar órdenes en contra del propio instinto de conservación?

--Porque hay otros factores como la falta de identidad o de valores. Es una manera de expresar insatisfacción o una vía de escape de problemas familiares.

--¿Un grito de ayuda?

--Algo así.

--¿Cuál es el grupo de riesgo?

--La anorexia suele afectar a "la niña perfecta de la casa", buena alumna, con un nivel de exigencia bastante alto y de familias tan cohesionadas que los roles están poco diferenciados. Esas familias ejemplares que funcionan muy en bloque. Generalmente los pades no comprenden qué pasa porque, dicen, la niña nunca dio problemas.

--¿Cómo se explica?

--La parte inteligente y la emocional nunca van juntas. Se puede ser muy inteligente y tener dificultades emocionales.

--¿Tiene que ver con la madre?

--Sobre eso hay diversas corrientes de pensamiento, pero yo pienso que sí, que tiene que ver con vínculos primarios con la madre. Cerrar la boca o vomitar no deja de ser un desafío a la madre que es quien tiene la &laqno;obligación» de nutrirte.

--¿De una madre rolliza y amante de la buena cocina nunca saldrá una anoréxica?

--Es difícil. Según las estadísticas normalmente salen de las familias dietantes y muy preocupadas por la imagen y el ejercicico físico.

--Habla mucho de niñas.

--Porque la bulímia y la anorexia ya no es cosa de adolescentes. La edad va bajando y ya se encuentran niñas, y algún niño, de 9 y hasta 7 años.

--¿Va a más?

--Sí, ya crece un 20 % anual, más que el sida.

--¿Cómo se detecta?

--Mal humor, irritabilidad, aislamiento y la negación de la enfermedad. Cuando le dices que está demasiado flaca, lo niega.

--También usted es muy flaca.

--Fuí bailarina, pero nunca tuve problema con el peso.

--Su delgadez dará confianza a sus pacientes.

--No sé. Sólo sé que produce situaciones cómicas pues a menudo me confunden con las enfermas.

--En Buenos Aires trató a niñas y adolescentes.

--Sí, en el Hospital de Clínicas y en el Hospital Francés traté a unas cuantas decenas.

--¿Las curó?

--Yo sola no. Nunca acepto trabajar sola. Soy partidaria de un trabajo multidisciplinar con un nutricionista, un psiquiatra, un ginecólogo, un dentista...

--¿...un dentista?

--Sí, a las bulímicas, el ácido del vómito les destroza la dentadura.

--¿Cuál su aportación al equipo?

--Primero trabajo la sensibilización del cuerpo, algo que en Argentina es común, pero acá veo que apenas se hace.

--¿En qué consiste una sesión de psicología corporal?

--Mis sesiones consisten en una experiencia vivencial del cuerpo que rechazábamos. Trabajamos cada una de sus partes y así empezamos a aceptarlo de nuevo.

--¿Ejercicios físicos?

--Trabajamos los miedos y vergüenzas que han ido aislando a la adolescente y la relacionamos con las demás del grupo mediante balones, tubos de fibra, telas u otros elementos que permitan mediar el contacto. A través de un balón es más fácil tocar la mano del otro y los tubos ayudan a decargar esa rabia que provocó el atracón bulímico.

--¿También música?

--He hecho una síntesis de la musicoterapia, la gestalt y la bioenergética aplicada a la anorexia.

--Un pupurri que funciona.