Bernard Harmegnies, 70 años de Tintín

"Todos los belgas somos Tintín"

10/ 3/ 1999

 
El lingüista Bernard Harmegnies se hace el tupé de Tintín en su pelo

El director del Institut de Linguistique de la Universidad de Mons-Hainaut (Bélgica) especializado en fonética, Bernard Harmegnies, 42, celebró el 70 aniversario de Tintín con una personal y culta evocación del universal personaje de Hergé, en la UAB, con sus amigos del Departamento de Filología Francesa.


"¡Cuántos lectores no habrán buscado en sus diccionarios las palabras bachibuzuk, bebesinsed o molde de gofre!"

 

--¿Cuál es su relación personal con Tintín?

--Me ha acompañado toda la vida. A los 6 años mi padre ya me regalaba &laqno;El tesoro de Rachkam el Rojo» con la inscripción: hijo mío, éste será el primer libro que leerás tu solo.

--Vaya principio.

--Como cualquier belga. Todos los belgas somos Tintín.

--¿Usted es Tintín?

--Por supuesto. De pequeño ya esperaba al miércoles para comprar Le Journal de Tintin. Nunca fuí de esos ignorantes que compraban Le Journal de Spirou (ríe).

--¿De los 7 a los 77?

--Eso es lo más interesante de Tintín. Cada edad tiene su lectura y cada vez que lo lees encuentras algo nuevo. El niño ve la aventura, el joven lo espectacular y cuidado de los escenarios, el adulto la calidad literaria, el realismo de las situaciones y el talento en general. Por eso te acompaña toda la vida.

--¿También en sus viajes?

--Claro. Yo siempre pensé que Hergé hizo un &laqno;Tintín en el Congo» demasiado caricaturesco. Pero cuando estuve en el Africa negra y monté en piragua, me sentí Tintín. Exactamente lo mismo que me pasó en las calles de Pekín, en los desiertos árabes... en todo el mundo.

--¿Le molesta que los franceses se hayan apropiado de Tintin?

--Es que no se si Tintín es realmente belga. En realidad sólo hay una cultura en lengua francesa, que no pertenece a ningún país.

--¿Hergé puso algo de belga en Tintín?

--Sólo pequeños detalles que quedan restringidos al mundo secreto, casi iniciático de Hergé.

--Pues venga, suéltelo ya.

--Los sildavos de &laqno;El cetro de Ottokar», por ejemplo, hablan una mezcla de flamenco y francés que es el idioma popular de Bruselas. Por ejemplo, cuando dos campesinos sildavos ven bajar a Milú sobre un paracaídas dicen &laqno;c'est un clebs». En el dialecto belga de la calle, a los perros se les llama clebs.

--Más.

--Uno de los insultos del capitán Hadock que sólo un belga puede captar es arquitecto.

--¿Arquitecto es un insulto?

--En Bruselas sí (ríe). Cuando la ciudad de Bruselas fue completamente desfigurada por los arquitectos, la palabra se convirtió en insulto.

--Y sin embargo Hergé nunca predicó su orgullo belga.

--Ningún belga está orgulloso de serlo. Siempre se dice en voz baja.

--¿Por qué?

--Porque la opresión cultural francesa es muy fuerte. De hecho en París se ríen de los belgas abiertamente. Y en los chistes franceses, el tonto siempre es el belga.

--Como director de un instituto de lingüística, ¿qué ha aportado Hadock a la lengua francesa?

--Sin duda ha popularizado palabras muy infrecuentes. ¡Cuántos lectores de Tintin no habrán buscado en sus diccionarios palabras como bachibuzuk, bebesinsed o molde de gofre!

--¿Què álbum le impresionó?

--De pequeño me daba miedo &laqno;Las siete bolas de cristal». Mucho miedo. Sólo cuando podía pasar, yo sólo, en mi habitación, de esas páginas de Rascar Capac, pude llamarme adulto a mí mismo.

--En la universidad de Girona hay una cátedra de Tintín.

--Que yo sepa en Bélgica no hay nada parecido. Pero es preferible que esté en España que en Bélgica. La distancia dará una mirada más científica al estudio.

--¿Le molesta que siempre salga el pasado fascista de Hergé?

--Siempre hay que distinguir la obra del autor. Pero es que, además, yo no sé hasta que punto colaboró Hergé con los fascistas. Lo que es seguro es que todos los niños que pudieron leer sus historietas durante la ocupación estaban contentos de hacerlo. Olvidar eso ahora es de... de...

--...de arquitecto.