José L. Rosal, el terremoto de Colombia

"Colombia no está sola en la desgracia"

27/ 1/ 1999

 
José L. Rosal en la Iglesia Evangélica Bautista de la Creu Alta

El terremoto que asoló ayer Colombia se notó a 600 kilómetros, en la iglesia evangélica de la zona de Medellín, a ocho horas por carretera del epicentro, en la que vive el misionero sabadellense José Luis Rosal López,33.

La entrevista telefónica fue ayer a las 6 de la tarde.


"Cuando te apartas de Dios, te apartas también de la protección que Él pueda darte"

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--¿Qué habeis notado?

--Aquí se han movido las mesas, las puertas temblaban... El movimiento se ha notado muchísimo.

--¿Cómo lo está viviendo la nación?

--Con mucho sentimiento. Son ya más de 500 muertos y la radio está constantemente hablando del tema, dando listas de aparecidos y desaparecidos. Y por supuesto en la prensa ha sido primera plana en todos los diarios.

--¿Qué podeis hacer como Iglesia Evangélica?

--Por ahora les tenemos presentes en todas nuestras oraciones y las iglesias evangélicas de aquella zona ya se han puesto en marcha para dar sobre todo, apoyo humano y personal.

--¿Y vosotros?

--Todo ha sido tan rápido que aún no sabemos cómo colaborar. Hay que tener en cuenta que el ejército y la policía aún están desenterrando a las víctimas.

--¿Y después?

--Supongo que colaboraremos en las primeras necesidades: mantas, ropa y alimentos.

--¿Qué pedís en vuestras oraciones?

--Pues que la cifra de muertos aumente lo menos posible y que el gobierno pueda dar una alternativa a esas personas que han sufrido tantas pérdidas.

--¿Qué alternativa puede dar el gobierno?

--Me refiero a un hogar. Para esa gente tan pobre perder su hogar es perderlo todo. Esos metros de tierra que una vez compraron era toda su única propiedad. Esperemos que el gobierno lo entienda así y ayude a la rápida reconstrucción de esas viviendas.

--¿Por qué estas desgracias se ceban siempre en los más pobres?

--Es la realidad que nos toca vivir y hay que afrontarlo. A nosotros sólo nos toca aceptar.

--No es mucho.

--Aceptar y entregarnos en cuerpo y alma a la ayuda a los afectados.

--¿Dios es injusto?

--No. El injusto es el el hombre.

-¿Qué culpa tiene el hombre de un terremoto?

--Cuando te apartas de Dios, te apartas también de la protección y bendición que Él pueda proporcionarte.

--¿Me está diciendo que todas las víctimas del terremoto se merecían lo que les pasó porque se habían apartado de Dios?

--Quizás no todos, pero sí muchos. De todas formas a nosotros no nos corresponde juzgar los actos de Dios.

--No veo por qué no.

--Como cristianos que somos, si realmente creemos en Dios tenemos que aceptarlo tal y como es. Muchos veces nos fabricamos un Dios a la medida de nuestras necesidades, incluso lo usamos como elemento de poder. Pero Dios es lo que es y no podemos manejarlo a nuestro antojo ni siquiera intentar interpretarlo.

--La guerrilla, el narco-terrorismo y ahora el terremoto. ¿Tienen los colombianos la sensación de que todas las desgracias caen sobre ellos?

--Colombia sufre, pero toda Centroamérica y en general toda Latinoamérica también está sufriendo. Los colombianos no están solos en eso.

--Usted vive a 20 kilómetros de Medellín. ¿Se acabó la violencia callejera?

--No, sigue presente. Pero en mucha menor medida que en tiempos de Escobar. Los narcotraficantes no tienen ya tanta autoridad política y tanto poder callejero como antes.

--¿Y la guerrilla?

--Ahí anda el gobierno intentando pactar con las milicias, los paramilitares.

--¿Cómo encaja un misionero español en este mundo?

--Pues la gente nos está aceptando muy bien. Yo trabajo con los niños de la calle y estoy particularmente satisfecho.

--Ojo con los temblores.