Juan de Dios Esperanza, padre de chico muerto

"Era un pistolero que disparó a mi hijo a bocajarro"

20/ 1 / 1999

 
Un policía mató de un tiro al hijo de Juan de Dios Esperanza

Desde que un policía mató de un tiro a su hijo, Moisés, la familia Esperanza, de Campoamor, vive un drama espantoso. hace un pr de año muriño otra hija de cáncer y la única que queda ahora ha perdido el trabajo a causa de este suceso.

El padre arde en ira y clama venganza. La madre no duerme y va de médico en médico. El vecindario entero pide justicia.

Ayer, el padre, Juan de Dios Esperanza Ludeña, desobedeciendo los consejos de su abogado, quedarse en casa, fue a su lugar de trabajo en busca de consuelo. En la calle era abrazado por todo el mundo.


"Ahora veremos si de verdad la justicia es para todos o sólo para los que tienen dinero"

-¿Cómo están los ánimos?

-Como van a estar. Un pistolero ha matado a mi hijo sin que haya hecho nada...

-...robó un coche.

-El coche lo robó el otro, el de 28 años. A mi hijo lo engañaron y ese coche no lo conducía él.

-¿Cómo lo sabe?

-Porque mi hijo no sabía conducir. Tenía 18 años y ni se había sacado carnet.

-¿Quién lo engañó?

-El otro chico, ese de 28 años, ese sí es un experto en coches. La policía les persigue por todas las carreteras y al final el pistolero va y dispara a mi hijo.

-Dicen que el arma se disparó sola.

-Mire usted. Yo soy cazador y tengo licencia de armas. Un arma no se dispara si tu no quieres. A mi se me ha caído la escopeta cargada al suelo, ha dado volteretas, se me rompió la culata y no se disparó. Si tu no sacas expresamente el seguro, no hay arma que se dispare sola.

-O sea que no se lo cree.

-No me lo creo porque eso es una mentira. Ese hombre es un pistolero y a mi hijo le disparó a bocajarro. Un arma se dispara cuando uno quiere. Y si ellos son tan buenos tiradores, más.

-¿Una bala pérdida?

-¿Una? O más de una. Cuando se vea la verdad, veremos que hay más de un balazo. A mi no me han enseñaron el cadáver mas que cuando lo llevé a enterrar.

-El alcalde dice que llevaban navajas.

-Yo nunca le ví a Moisés una navaja encima. Pero eso es lo de menos porque ni que llevaran navajas hay que pegar un tiro a bocajarro

-¿Confía en la justicia?

-Ahora veremos si es verdad que la justicia es para todos o sólo para los que tienen dinero. Yo creo en Dios. Y sólo le pido a Dios que a todos los padres que me están escuchando (leyendo) no les pase lo que a mí me ha pasado. Confío, con la fé de Nuestro Señor, que haga Justicia.

-Usted ya sabía lo que es perder un hijo.

-Sí. Aun no hace dos año murió otra hija de cáncer. A la que me empezaba a levantarme de aquel golpe, van y me rematan.

-¿Cómo está su mujer?

-Muy mal. Anda loca la pobre. Ahora me ha cogido manía y me cierra la puerta como si yo fuera el criminal que mató a mi hijo.

-¿Por qué?

-Porque dice que dejaba andar a mi chico con malas compañías. Pero yo ya eché de casa una vez a ese otro de 28 años. Yo no quiero ver más a ese chico en mi vida, pero a mi hijo no lo ha matado él. Lo ha matado un criminal.

-¿El criminal es la policía?

-La policía es el criminal, claro. Pero no todos los policías son criminales. Hay policías que son muy buenos. Yo tengo amigos de la policia que son muy buenas personas. Uno es vecino mío y en el entierro se me abrazó llorando y al pobre le vocearon cuando no tenía culpa de nada.

-¿Por qué está usted solo en casa ahora mismo?

-Me ha dicho el abogado que no salga de casa. Pero voy a salir a trabajar porque estoy muy lleno de ira y ya no sé ni lo que hablo.

-¿Trabajar le ayuda?

-Sí porque yo trabajo en Montcada, muy cerca de donde mataron a mi hijo, en la General del Cable. Y allí saben que yo soy un hombre honrado, formal, alegre y con todo el compañerismo. Pregunte usted en el almacén, en todas las secciones. Desde que murió mi hija ya cambié un poco. Pero allá me aprecian todos porque soy compañero, por mi juerga, mis chistes.

-Todo eso se acabó.